Wanderer escribió:
Bueno, lo cierto es que Flórez entra de una manera fulgurante en la conciencia de los aficionados a raíz de su primer Corradino en Pesaro y de su disco rossiniano con Chailly, aunque ya llevaba anteriormente unos años iniciales de carrera tras él, de los que creo que son fruto por ejemplo sus grabaciones en el sello Nightingale de Barbiere y Semiramide, con la Gruberova. Cuando un meteoro de esta brillantez atraviesa el firmamento operístico, todas las miradas automáticamente se centran en él. Así ha sucedido antes con otros grandes, y así seguirá sucediendo. Además, a Flórez ha de concedérsele cuando menos ser en los tiempos modernos el primer tenor especialista rossiniano (y digo lo de especialista rossiniano como descripción al menos en origen) que consigue traspasar la barrera de interés de ese sector para entrar en la conciencia del público operístico general como una superestrella. En su época, no es algo que lograsen ni de lejos Merritt o Blake. Digo todo esto para contextualizar o si quiere señalar los orígenes de ese fenómeno de adoración que nos explica que le incomoda o del que recela.
Permítame una puntualización temporal. La primera vez que escuché a Flórez en directo fue en Sevilla, en 1998, cantando una rareza de Donizetti titulada
Alahor in Granata. Cantó muy bien, pero pasó completamente desapercibido porque no lo conocía ni Dios. Sin embargo, de ahí a poco, apareció la DECCA, las portadas de revista, las entrevistas, la fama…
et voilá: “el mejor tenor rossiniano de todos los tiempos”. Curioso, ¿no?...¡ Y ay de aquél que osara tener la más mínima duda de ese dogma de fe que nos ha sido dado!... Reconozco mi culpa, porque tengo el alma negra y soy propenso a pecar, pero a mí esa verdad sacrosanta no me acaba de convencer del todo, y lo único que hago, humildemente, es hacer públicas mis dudas. Las hordas
florezidas hacen el resto

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Wanderer escribió:
La crítica relativa a las limitaciones expresivas de Flórez no es la primera vez que la escucho, pero la verdad es que no estoy de acuerdo. Como aquí creo que está haciendo una referencia general al desempeño canoro de Flórez, más allá del repertorio rossiniano, creo que no hay inconveniente para citar a modo de ejemplo páginas como la romanza del acto segundo de la Fille, la Furtiva, la romanza de Carlo en Linda di Chamounix, que borda desde el punto de vista vocal y también expresivo.
La crítica a las limitaciones expresivas de Flórez eran exclusivamente como tenor rossiniano. De hecho, una de las mejores cosas que le he escuchado al peruano fue el
Orfeo, de Gluck, que cantó en Madrid hace unos años. Una noche inolvidable en auténtico estado de gracia. Y efectivamente, estoy de acuerdo con usted en que le he escuchado magníficas interpretaciones de algunas de esas arias de canto tendido que usted menciona. No así, sin embargo en otras arias y en otros papeles (
Marino Faliero, Puritani, Bianca e Fernando) que piden un mayor sostén vocal y con tesituras más arduas, donde se le nota particularmente incómodo.
Wanderer escribió:
Por otra parte sería interesante que esa monotonía dinámica y ese amaneramiento expresivo que menciona se pudiese ilustrar mediante comparaciones de fragmentos concretos. Lo de las abuelas en misa no lo he entendido.
No me pilla en un buen momento para subir fragmentos concretos, pero sí recuerdo por ejemplo su versión del aria
O fiamma soave, en La Scala el año pasado, que me pareció particularmente floja por esos vicios que he mencionado.
En cuanto a lo de las abuelas, está claro que no frecuenta usted mucho "la casa del Señor". Ya somos dos

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Wanderer escribió:
Blake o el propio Merritt eran vocalistas absolutamente espectaculares, pero al escucharles nunca queda lejos la sensación de esfuerzo, de cierta muscularidad, que sin embargo resulta absolutamente ajena a Flórez, con un canto que fluye con una naturalidad y una facilidad pasmosas, como si fuese lo más evidente del mundo. Esta facilidad, esta luminosidad, esta limpieza, es lo que creo que impactó ante todo a los melómanos al surgir el fenómeno Flórez hace ya más de una década. Jamás se había escuchado algo así en este repertorio. Supongo que la belleza misma del sonido, indiscutiblemente superior en Flórez a la de Blake, eso que pudiera llamarse el timbre, está directamente derivado como consecuencia de lo anterior.
Que la voz de Flórez es más atractiva tímbricamente que la de otros famosos tenores rossinianos, estamos de acuerdo. Tampoco me parece una voz especialmente bella, pero sí tersa y que fluye con bastante naturalidad. Puedo entender que para muchos aficionados la belleza de una voz sea algo primordial, pero no es mi caso. Una voz bella, si sólo se queda en eso, me acaba aburriendo pasados cinco minutos. Me interesa mucho más lo que hace un cantante con su voz y lo que me transmite, más allá de que sea más bonita o más fea. Le reconozco que la primera vez que oí a Blake, me pareció un horror, pero pasado ese impacto inicial, apareció un artista en toda regla con un canto lleno de sutilezas. Nunca más volví a acordarme de su timbre de estropajo.
Wanderer escribió:
En cuanto a si JDF es previsible. Bueno, puede ser que seamos nosotros los que le escuchamos demasiadas veces y buscando demasiado el pelo al huevo. Haría falta ver hasta qué punto variaban sus interpretaciones la Horne o Ramey de función en función, de producción en producción.
A lo mejor tiene usted razón, y Horne o Ramey hacían siempre lo mismo, pero parecía distinto cada vez. Y a lo mejor también, Flórez hace cada día algo distinto, pero parece siempre lo mismo. Y así volvemos al principio de todo este asunto: quizás Flórez no acaba de descubrir el “truco del almendruco” o llámelo X (visto que mis pluses y mis arcanos no agradan al personal), que consiste en que parezca diferente cada noche lo que cada noche es igual.
Wanderer escribió:
Lo que sí es verdad, aunque no es exactamente lo que usted indica, es que JDF es un cantante a quien se le nota muchísimo cuando se encuentra incómodo en un escenario.
Ese problema de Flórez es muy evidente, y yo lo he comentado en alguna ocasión. Convendría que alguien le enseñara a disimular sus temores y sus inseguridades. Que no parezca lo que es, o que parezca lo que no es. La magia del escenario, en definitiva, y me parece que está muy relacionado con lo que acabamos de hablar en el párrafo anterior. Menoscabo importante para un cantante (según dicen “legendario e histórico”), el hecho de que el escenario le pueda tanto.
Wanderer escribió:
Luego está ya el tema de los arcanos, las esencias y los pelos de punta, que entiendo que se plantea como expresión de una sensación personal e intransferible. Por tanto, si a usted particularmente JDF no le transmite nada de esa electricidad que menciona, naturamente como tal sensación subjetiva contra ello no hay nada que decir y por tanto efectivamente el resto es silencio.
En efecto, es una sensación personal y por tanto entiendo perfectamente que haya mucha gente que no la comparta. De todas formas, y como he comentado de pasada, sí hay un papel en donde se produce el milagro: el Corradino, de
Matilde di Shabran. No sé si es por las connotaciones felices que tiene para él, pero el caso es que en esa obra Flórez se desmelena, se expande, se recrea y se electrifica como pocas veces.
Y por supuesto que “mi silencio impuesto al resto” no hay que tomarlo al pie de la letra. Estaba escrito con
animus iocandi para provocar las iras de los
florezidos, como así ha sucedido. Si es que son como niños…
Wanderer escribió:
Y sí, no es que la música de Rossini sea más física de lo que parece. Es que es pura fisicidad. Placer audible en lugar de palpable, orgasmo en todo caso.
Comparto con usted la embriaguez erótica rossiniana

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