mitchum escribió:
la cabronada del "E se fia" la señalan todos los intérpretes que afrontan el Ernesto. como no hay tempo di mezzo que les permita recuperar el resuello entre cantabile y cabaletta, toooooda la escena va seguida, y de ahí que a veces muchos no se atrevan a asomarse al re4.
Yo no creo que el problema sea exactamente ése (en el belcanto no es ninguna excepción encontrarse con escenas solistas donde la cavatina y la cabaletta van unidas sin solución de continuidad), sino más bien la terrorífica tesitura sobre el paso de toda la cabaletta. Ya las tres primeras notas (
E se fia - Fa, sol bemol, la bemol) ponen al tenor contra las cuerdas y ahí lo mantiene durante todo el número, incidiendo sobre todas esas notas incluso en toda la parte resolutiva del final. Los cantantes suelen decir que el problema nunca suele ser la nota aguda en sí misma, sino el trampolín desde el que llegas a ese agudo. Cuando se está machacando continuamente la zona de paso es casi inhumano lanzarse desde ahí al Re bemol final.
Y toda esa franja, además, es la que Korchak no tiene bien asentada. Los momentos en los que hay que frasear sobre el paso (
Sogno soave e casto, o en partes de su aria) los resolvió empujando y a grito pelado, todo lo contrario del recogimiento que pide la situación. En cambio, en los momentos de tesitura más cómoda (la serenata o el duettino con Norina), pudo frasear con cierto encanto, demostrando que, cuando los elementos y las circunstancias se lo permiten, es un cantante de buen gusto.
mitchum escribió:
por cierto, ¿hubo variaciones en el da capo de la cabaletta?
Ya había hecho unas tímidas, casi imperceptibles, variaciones en el dúo con Don Pasquale, pero en la cabaletta de su aria se mostró más osado, corriendo riesgos en algún intento de sobreagudo que le quedó muy corto y apretado. De todas formas, es de agradecer que los cantantes se suelten en las variaciones y que demuestren que conocen el estilo, sobre todo ahora que Muti se ha quitado viejos prejuicios y permite más libertad a los cantantes.
Coincido con las opiniones sobre Fiorella Buratto, que parece un peldaño más bajo que el año pasado, aunque sigue siendo la cantante más sana del reparto. Por eso se entiende menos el interés por sacar más voz de la que tiene, que provoca que algunas notas salgan entubadas y que haya bloqueos en la fluidez del sonido. Nicola Alaimo es un cantante pésimo, más malo que la carne de pescuezo, pero se defiende con cierta gracia en el aspecto escénico. Y Alessandro Luongo es un Malatesta muy discretito.
Muti hizo una muy buena labor, pero sin llegar a las alturas excelsas de la obra de Mercadante. Quizá hubo una cierta sensación de rutina. De rutina de gran nivel, pero rutina al fin y al cabo. Aún así, hubo momentos inolvidables: preciosísimo y cargado de melancolía el acompañamiento de clarinete y chelo en
Sogno soave e casto (lástima que Korchak lo empleara para cantarse una jota); lleno de ironía el aria de Norina; extraordinario el concertante del segundo acto, sobre todo el tiempo lento con la repetición del tema principal a cargo de la cuerda grave con un sonido envolvente, de exquisito terciopelo; el burbujeo melódico que acompaña los momentos de
sillabato; el coro del tercer acto, matizadísimo y lleno de retranca. Y todo ello, con esa cualidad mágica de Muti que es conseguir que la orquesta "cante" siempre, con una elasticiad y una flexibilidad admirable. Una orquesta que no es nada del otro mundo, pero que suena limpia y transparente, salvo quizás la percusión que a veces resulta un pelín bullanguera.
Hubo muchos aplausos, pero no un entusiasmo desbordado como en otros casos.