Carl Tunner escribió:
zacarias escribió:
Sr. Tunner Mortier tiene mucha ironía, que hasta una persona tan inteligente como Ud. no ha captado.
Como va a comparar ese Roberto con otras magníficas producciones que han pasado por Madrid durante su mandato, por ejemplo LADY MACBETH, I DUE FIGARO, ELECTRA, SAN FRANCISCO, COSI FAN TUTTE, MAHAGONNY, MOSES Y AARON, PARSIFAL, etc.
Vamos que de vez en cuando tiene que mentir para dejar contentos a todos, entre ellos a los que siguen creyendo que la ópera es una sucesión de arias.
Desde la llegada de Don Richard quedó ya claro que era algo más, aunque los de la AAOM no se hayan enterado siglo y medio después.
No puede haber ironía cuando estamos hablando de un hecho, una realidad indiscutible. El mayor éxito de público de la época de Mortier ha sido el Roberto Devereux. De las que usted cita, muchas pasaron sin pena ni gloria, otras fueron mediocres (mahagonny? menudo petardo

y el cameloParsifal barroquero para usted), otras estuvieron bien y alguna muy bien, pero ninguna tuvo ese éxito enorme y rotundo del Devereux. A pesar de que ustedes quieran aleccionar al público, éste sigue siendo libre y aplaude, bravea y ovaciona lo que le da la gana. Por mucho que quieran y les escueza, en la ópera los grandes éxitos, los braveos y ovaciones los seguirán obteniendo los grandes cantantes y no un director de escena. Y la ópera romántica italiana seguirá siendo amada y venerada, aunque no sea de "cultos" e "inteligentes".
Si usted considera que Roberto Devereux es una mera sucesión de arias, es que no se ha enterado de nada y tanta obsesión por "Don Richard" y "Don Gerard" le nubla la vista y el oído, además de llenarle de sectarismo. Una pena, porque yo también le considero inteligente.
Es que los wagnerianos de pro, los fetén, los de pata negra, los reconcentrados y trascendentales --no los de andar por casa, como un servidor vamos-- identifican braveo, arias, melodramma y canto italiano con paletadas meridionales*. ¡Menuda diferencia con las trascendentes sonoridades brumosas del Septentrión...".
Y conste que esto lo dice un aficionado (yo bisbo) al que tampoco le apasiona especialmente el puro
bel canto y que adora a Wagner (pero sin endiosarlo, claro, y conociendo todas sus limitaciones, que no fueron pocas).
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* Y otro tanto podríamos decir de algunos mozartianos, que se la cogen con papel de fumar en eso de las exquisiteces.