En un viaje relámpago a Bruselas, tuve la oportunidad de ver
Pélléas et Mélisande en el montaje de Pierre Audi, estrenado en La Moneda en 2008.
La orquesta titular de DeMunt / LaMonnaie no es muy fina (quizás mi asiento--muy lateral en la 2ª fila del palco de butacas--tampoco ayudaba). Bastante tosca en general, con entradas un poco descoordinadas, pero tampoco irritante. Ni memorable, ni olvidable. El director titular, Ludovic Morlot, le imprimió bastante aliento dramático a la maravillosa partitura de Debussy--hasta el punto que ésta lo pide o lo permite--, y la verdad es que estuvo bastante bien.
El reparto muy interesante. El barítono Stéphane Dégout hizo un Pélléas soberbio , muy entregado, muy bien cantado, y muy expresivo. No conocía este nombre, y me ha impresionado mucho--ahora veo que se ha hablado bastante de él en UNELO últimamente--. El clímax en el 4º acto, donde canta "Je t'ai trouvée! Je l'ai trouvée!" fue emocioante. Sandrine Piau cantó su Mélisande desde el borde del escenario, pues se había lesionado durante el ensayo general, mientras que el papel lo actuaba la Mélisande del otro reparto (Monica Bacelli). Piau canta de forma deliciosa, con poquísimo vibrato--su "escuela barroca" se nota--, pero es muy expresiva, y hubo momentos bellísimos (el monólogo--por momentos a capella--"Mes longs cheveux descendent jusqu'au seuil de la tour!" al principio del tercer acto ).
Dietrich Henschel, el Golaud, es un cantante que me intriga; el instrumento no es bello, es un artista sensible, y sin embargo, al final su actuación resulta algo monocorde. Pero estuvo bien. Todos los tres--Piau, Dégout y Henschel--con una pronunciación exquisita.
La Geneviève de Sylvie Brunet-Grupposo a un nivel muy inferior, bastante vulgar (en su breve cometido). Frode Olsen como Arkel tampoco me causó una impresión muy viva.

El montaje de Audi muy interesante, convirtiendo a Golaud en el máximo protagonista de este drama tan intimista; el personaje está casi constantemente en escena, con una actitud de voyeur / sádico, pero se redime de alguna forma en el 5º acto. En algunos aspectos, el trabajo de Audi parece "bobwilsoniano": Mélisande calva en los cuatro primeros actos, mucha iluminación indirecta y fría, juegos de sombras (soberbio trabajo de luces, he de decir ), y la presencia en plan cariátide de la Piau en el proscenio cantando su papel--extremo no previsto en la producción, claro--aumentaba esta impresión "wilsoniana". El decorado único de Anish Kapoor (con vagas connotaciones sexuales femeninas) es muy versátil, al estar en una plataforma giratoria que permite--junto con la iluminación--crear ambientes distintos de manera fluida.
En conclusión, muy disfrutable velada operística., de un título que es una auténtica obra maestra.
Un saludo,