Interesantes observaciones, Tip. Te voy comentando:
Tip escribió:
No estoy de acuerdo en esto, NICO. La idea estaría bien (con Leporello sin ubicación clara) cambiando el libreto casi por entero porque si no se dan situaciones surrealistas y absurdas. Pero entonces ya no sería Don Giovanni sino otra ópera: Don Giovanni siberiani o Don Giovanov. Como afortunadamente no lo cambió, lo que se cantaba y lo que se quería hacer ver no tenían nada que ver. Para mí ahí reside el fracaso escénico.
Si el argumento es ese, te doy toda la razón, y es más no hay debate. Si la postura al respecto es que los giros de proposiciones escnénicas han de conllevar ireemediablemente giros en los textos originales, ante eso, no hay nada que hablar.
Pero es que, tip, yo no parto de dar por hecho tal punto. No me parece una necesidad. Los puristas se cabrean conmigo: lo siento. Pero es que el gafapasta también, y también lo siento.
Porque no todo vale ni todo es lo orginal.
Y aún así, fíjate en el encuentro de Don Giovanni con su esposa, cómo trata de hacerse con el texto para poder recreae un saludo entre marido y mujer casados en base a la ironía, o la falsa coquetería. O cómo trata la escena de la boda, que ha reconvertido en una fiesta de disfraces de jovenzuelos en edad de empezar a beber, fumar o f...ar; la aparición de Don Juan es la aparición del padrastro, que de repente parece cortar el rollo, pero luego trata de hacer "pandi" con ellos como simulando entrar en el juego de disfraces en que ella va de novia. Al final, despues de una serie de cambios amistosos de palabras, Don Juan, padrestro, se ve en la incómoda situación de verse seducido y atraido por su hijastra, que es un bombón 30 años más joven...
Y todo lo hace sin pasar por encima del texto como si en vez de decir lo que dicen estuviera enumerando los cereales o los afluentes del Ebro. No suecede eso: se juega con el propio texto, lo quie pasa es que aparece la ironía, el tratar de participar de una broma y así sumarse a ella, el coqueteo, etc.
Creo que tiene interés la cosa y hay cimientos en la ópera "Don Giovanni" para terminar de hilvanar con un poco más de imaginación todo el enredo familiar que trata de montar este tío. Cierto es que si me pides que te explique ahora qué pasa en la fiesta de las mascaras o en el final, mi respuesta es esta: ni p. idea. Ese es el fallo, o los fallos (o igual el fallo soy yo, que soy demasiado corto) por los que digo que la apuesta tiene mejora pero siguiendo con la misma trama de enredo, no abandonándola. Creo, como dije, que meter más de lleno una relación entre Leporello y Elvira por la que esta pone los cuernos a su marido, ayudaría... esto se intuye, y parece comenzar así, pero al final no parece que haya sido algo determinante o directamente haya sucedido.
Pero vuelvo a lo que dije al principio: para poder aceptar o proponer dichas mejoras, si no se está abierto a la flexibilidad de poder superar la literalidad del texto... difícilmente. Y como te digo, aun así, se juega o participa de él, cosa que no es, para mi, lo capital.
Tip escribió:
El salón era fabuloso, nadie lo duda. Y no había nada extemporáneo en él. Lo que no tiene sentido es no cambiarlo. ¿Qué hacemos con el cementerio, con la fiesta en el jardín?
Hombre, tip, es que ahí está el tema: generamos a partir de la historia una comedia de enredo familiar cuyo desarrollo y ubicación es el salón de la casa. En esta comedia no hay cementerio ni jardín alguno en que tengan lugar las acciones propuestas: volvemos a lo mismo. Si el punto de partida es lo que es y punto,. te doy sobradamente la razón y con ese cerrojo no hay manera de entrar. El tema es poder ir más allá de ese aserto inicial, si no, no hay manera.
Tip escribió:
Cierto también que no fue de mal gusto, ni mucho menos.
Aunque solo podamos llegar a estar de acuerdo en esto: GRACIAS por decirlo.
Compro y acepto el rechazo al trabajo propuesto por Tcherniakov, me parece respetable: conste que mi defensa no es en base a que me gustara especialmente, si no que a no me disgustara especialmente y sí es cirtto que saco más conclusiones positivas que negativas. Ahora bien, tampoco entra entre mis producciones que más he disfrutado en vivo. Sin ir más lejos, efectivamente, el reciente Cosí es mejor.
Pero no es aceptable como argumento la vía del recurso al morbo, a la provocación, a lo soez o a lo ordinario, donde alguno parece sumarlo a otras propuests que sí se basaban en eso.
En todo caso, vuelvo a comentar, porque estamos centrando mucho las iras en Tcherniakov.
Ni el mejor Don Giovanni escenico que se haya podido ver (solo visual digo) en la historia, ni el mejor director escénico de la historia ni el mejor escenógrafo, hubieran tenido posibilidad alguna de hacer NADA por sacar adelante este "Don Giovanni" con el equipo musical convocado, excepcion hecha del porte de Arteta.
Con el resto, nada que hacer. Si yo le doy a Ferrán Adria o a Martin Berasategui un puñado de grapas y un paquete de folios no les puedo pedir que me hagan la mejor tortilla española que puedan imaginar. Para ello, como mínimo, necesitarán patata y huevos.
Está muy bien que reflexionemos pòr el trabajo de Tchernikov porque es el mejor favor que podemos ahacer a los cantantes convocados que son los , a mi modesto parecer, grandisimos culpables del fracaso de "Don Giovanni" del Teatro Real de 2003 en un porcentaje del 70% ; otro 20% va para Alejo Perez y el 10% restante, de libre disposición, que si ustedes deciden otorgarlo a Tchernikov, me parece bien y ponderado. Más no: y hay veces, a patadas, que el director escena es responsable al 90% del fracaso de una función.