Kandaules escribió:
Gino escribió:
Digámoslo claramente: la diferencia entre Thomas Mann y Wilhelm Furtwängler es que al segundo en el fondo de su alma le ponía cachondo toda la parafernalia nacionalista nazi.
Creo que su afirmación cuanto menos es aventurada, o directamente injusta. Si le ponía tan cachondo la parafernalia nazi no se por que se pringó con el tema Hindemith, dimitiendo de la dirección de los directores de orquesta alemanes, y de la opera de Berlin, con lo que ello significaba. Y porque era el. A cualquier otro, aquel acto de rebeldía frente al poder del Partido le habría costado mucho. De hecho cuando le ofrecen la Direccion de la OF Nueva York, el propio régimen lo boicotea y los americanos retiran la oferta. Y las imagines de la TV del Reich donde se le ve limpiarse la mano que le acaba de estrechar Goebbels, no creo que las manipulara el. Y tiene que escapar por piernas a Suiza, avisado por amigos que estaban dentro del Partido, entre ellos el arquitecto Albert Speer cuando ya iban a por el. Y en ese momento, principio de 1945, le habría supuesto la muerte.
Es muy fácil hablar con perspectiva histórica de artistas concretos y sus relaciones con el poder. Cuando el poder quiere les utiliza (Nazis-Furtwangler o Shostakovich-PCUS), y cuando ya no sirven para los objetivos perseguidos.... adiós muy buenas.
Que también ellos se han aprovechado de esa relación? Es posible, pero creo que al menos en estos 2 casos, fue mas en sentido inverso. Furtwangler era el director alemán mas importante (al menos mediaticamente hablando), Director tanto de la OFBerlin como de la Gewandhaus de Leipzig, mucho antes de que llegaran los nazis al poder. No le hicieron falta los nazis para llegar a donde llegó (no como a algún otro "Gott"). Y era sin duda el ídolo de todo el publico musical alemán. Incluso para los nazis en la Alemania de los 30-40, era mejor .
Creo, estimado forero, que aquí existen dos confusiones:
Una, confundir la posibilidad de ser un nazi convencido con la realidad (que es la que yo propongo) de pertenecer a una sociedad en la que las ideas de ultra nacionalismo, superioridad cultural, misticismo mesiánico, etc no eran nada raras y, en el fondo, fueron el sustento del partido.
Dos, presentar a Furtwängler bien como una especie de idiota que no se enteraba de nada (él no sabía, el no imaginaba...) o en el mejor de los casos como un héroe en la sombra (sabía pero sentía asco, hacía gestos, aunque nunca se manifestó expresamente contra las ideas del nazismo). Esto tiene que ver con una especie síndrome del "gran hombre" que magnifica los indicios (igual Goebbels tenía las manos sudorosas) y minimiza los hechos (mientras otros alemanes relevantes se jugaron la vida como Thomas Mann, él calló) y juega al infantil "y tú más" (siempre que se habla de Furt, siempre, se menciona a Karajan).
Saludos.