Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 11 Feb 2013 15:24
Mister Foro 2010
Registrado: 14 Jul 2007 10:33 Mensajes: 8710 Ubicación: Madrid
Coincido en que la tarea desarrollada por los señores del Teatro Rascacielo merece un monumento. Y la de nuestro wagneriano abyecto, también. ¡Qué exposición tan magnífica, Loge, compañero!
Veo que son numerosos los compositores abyectos influenciados por Wagner. ¿Tal vez sea Montemezzi el más wagneriano de los abyectos (dejando aparte a Loge, por supuesto)?
Última edición por Gerardo Rosvaenge el 12 Feb 2013 7:49, editado 1 vez en total
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 11 Feb 2013 17:02
Div@
Registrado: 14 Mar 2011 22:55 Mensajes: 2759 Ubicación: Nibelheim (obviamente)
Gerardo Rosvaenge escribió:
Veo que son numerosos los compositores abyectos influenciados por Wagner. ¿Tal vez sea Montemezzi el más wagneriano de los abyectos (dejando aparte a Loge, por supuesto)?
Todo esto no debería extrañarnos demasiado, pues yo creo que el más abyecto de los compositores es, precisamente, el propio Wagner...
_________________ "Tornate all'antico e sarà un progresso" (Giuseppe Verdi, compositor y genio).
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 11 Feb 2013 18:35
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
A todos los que prescindieron de los números cerrados y utilizaron una orquesta con una textura densa les llamaron wagnerianos, creo yo. Montemezzi tal vez fuera de los que más, aunque su wagnerianismo se nota principalmente en la línea vocal, mientras que la orquesta es muy lírica. Yo diría que Smareglia aún seguía más de cerca los postulados del genio alemán.
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 13 Feb 2013 3:21
Solista
Registrado: 23 Oct 2011 20:56 Mensajes: 737
que buena esta ópera de 'La Nave' no la conocia en absoluto, ni al compositor, pero si esta muy interesante la historia y musica y es injusto como tantas buenas opciones para enriquecer los repertorios operisticos del mundo, estén tan desdeñadas y olvidadas existiendo este filón de oro que son las óperas abyectas y/o finiseculares
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 17 Feb 2013 9:25
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
En la ópera anterior dejábamos a Marco Gràtico y sus venecianos rumbo a Oriente, hacia el mar de Egipto. Pero supongamos que, al final, animado por las incitaciones de Basiliola y por su victoria sobre los bizantinos, hubiera decidido alargar el viaje y llegarse hasta la capital del Imperio, sólo que, cual Ulises despistado o Eneas fastidiado por los dioses, la prolongación de la travesía le hubiera supuesto unos 500 años más. Habría alcanzado en tal caso... BISANZIO(1/3)
Y no habría echado mucho de menos su patria, pues habría caído enmedio de una historia que también involucra a dos hermanos y una mujer (aunque en una relación de muy diferente tipo), y en la que también encontraremos cegados, mutilados, un eunuco y una catedral emblemática: Hagia Sofia.
Una historia que nos contará Ettore Panizza con un argumento de estilo verdiano y una música de querencias puccinianas.
Nacido en Buenos Aires (1875) en el seno de una familia italiana, Panizza inició los estudios musicales en la infancia bajo la guía de su padre (Giovanni Grazioso Panizza, violonchelista y compositor) y los continuó de joven en el conservatorio de Milán. Tras haberse diplomado con el premio en composición, inició una excepcional carrera de director. Además de música sinfónica y de cámara, compuso cuatro óperas: “Il fidanzato del mare” (1897), “Medio Evo latino” (que hubiera venido genial para el paseo histórico que nos estamos dando en el hilo, pero no he encontrado nada de ella), “Aurora” (la más famosa, ya reseñada por el Marqués AQUÍ), y “Bisanzio”, la última.
“Bisanzio” fue el fruto de una larga y sufrida gestación, según cuenta el propio compositor en sus Memorias. El tema se lo había sugerido su padre inmediatamente después del exitoso estreno de “Medio Evo Latino” en 1900, y se inspiraba en la novela histórica “Byzance” de Auguste Bailly. Gustavo Macchi fue el libretista al que le encargaron el texto, pero el hombre se tomó unos cuantos años para cumplir el encargo. Y cuando finalmente Panizza tuvo el libreto y compuso la ópera, no le convenció el tercer acto y paralizó el trabajo, que no retomaría hasta tres décadas después. En 1937 se reescribe tanto el texto como la música del tercer acto y acaba siendo estrenada el 25 de julio de 1939 en Teatro Colón de Buenos Aires con bastante éxito de crítica y público.
El estreno corrió a cargo de Gina Cigna (soprano, Emperatriz Augusta), Alexander von Sved (barítono, Aldano), Pedro Marassou (tenor, Suatari), Sara César (mezzo, Eudoxia), Alessio De Paolis (tenor, Papias), Joaquín Alsina (bajo, ciego), Duilio Baronti (bajo, mutilado) Director: Héctor Panizza
No he encontrado información sobre representaciones de esta ópera fuera del Teatro Colón. En éste se ha interpretado al menos dos veces más:
En 1944, con Delia Rigal (soprano, Emperatriz Augusta), Víctor Damiani (barítono, Aldano), Pedro Mirassou (tenor, Suatari), Sara César (mezzo, Eudoxia), Rogelio Baldrich (tenor, Papias), Joaquín Alsina (bajo, ciego), Felipe Romito (barítono, mutilado). Director: Héctor Panizza
Y en 1975, con Nina Carini (Emperatriz Augusta), Renato Cesari/José Crea (barítonos, Aldano), Carlos Guichandut/Horacio Mastrango (tenores, Suatari), Adriana Cantelli (mezzo, Eudoxia), Nicolás Cuttone/Jorge Giabbannelli (tenores, Papias). Director: Juan E. Martini. Los fragmentos que escucharemos proceden de estas funciones y, aunque la calidad del sonido no es lo que se dice una maravilla, si soportásteis “Il grillo del focolare” no tendréis ningún problema con ésta.
“Bisanzio” está estructurada en tres actos y cuatro cuadros. Según el libreto, la acción tiene lugar “en la época de la decadencia del Imperio Romano”. Obviamente, se refiere al Imperio Romano de Oriente, pero aunque éste capituló en 1453 frente a los otomanos, la decadencia empezó siglos atrás, y algunas referencias me llevan a pensar que la ópera de Panizza se sitúa poco después del año 1000. Así, no hay nombres ni fechas concretos, pero aparece la guardia varega (guardia personal del Emperador, una especie de pretorianos) integrada por nórdicos, y eso ocurrió fundamentalmente en su primer siglo de existencia, entre la fundación de este cuerpo militar en el 988 y el año 1082, año a partir cual lo integraron anglosajones. Por otro lado, la Emperatriz Augusta colecciona amantes en la ópera a espaldas de su marido, el Basileus; podría ser una traslación al escenario de la Emperatriz Zoe, fallecida en 1050, que no es que haya pasado a la historia como lujuriosa y devorahombres, pero sí que se casó tres veces, el máximo que permitía la Iglesia Ortodoxa.
Acto I Una plaza en Constantinopla. Es de noche, aún falta alguna hora para el amanecer. Al fondo, el Hipódromo. A la izquierda, el Palacio Imperial. A la derecha, Santa Sofia. Bajo una arcada hay una taberna al aire libre. Un destacamento de la Guardia Varega (también llamada “Legión Normanda”) monta guardia ante el palacio. Su joven capitán, Suatari, canta una canción sobre Odín, Wala y el Walhala. En la taberna, algunos clientes critican las orgías de palacio y la promiscuidad de la Emperatriz con frases como éstas: “Algún plebeyo estará calentando el tálamo conyugal del Basileo”, “Y mientras tanto, a la gente le cortan las manos”, “Y a otros los ciegan”, “¡Vileza!”, “¡Carniceros!”, “¡Muerte a la Augusta!”. Aparecen por la izquierda algunos importantes dignatarios encabezados por el eunuco Papias, que en mala hora se cruzan con unos paulicianos (grupo religioso muy ascético), y empieza una discusión que, aprovechada por los conspiradores de la tasca para meter baza, rápidamente deriva en reyerta.
Suatari y sus varegos intervienen y salvan al Papias. Antes de irse, éste ordena ejecutar a un ciego que le ha insultado y que, guiado por un manco, se ha ocultado en la taberna. Suatari va a buscarlos pero se compadece de la desventura de ambos hombres y les perdona. Ellos le cuentan que se hallan en ese estado a causa de la crueldad de la Emperatriz. Una antigua cortesana que también anda por allí la acusa de comprar amantes y llevárselos al palacio de Blachernae (la segunda residencia de los Emperadores bizantinos). Al pobre Suatari, que la tenía por una diosa, se le cae un mito.
Tropas varegas de servicio en los Balcanes
Es la hora del cambio de guardia. Al frente de los soldados de refresco viene el Comandante supremo de los varegos, Aldano, que es el hermano mayor de Suatari. Los dos hermanos se abrazan, pero el primogénito viene a despedirse. Ha decidido exiliarse porque teme que la Emperatriz le arreste de un momento a otro para cegarlo o matarlo. ¿El motivo? Se ha enamorado de una princesa capadocia llamada Eudossia que anda por la corte bizantina y al parecer, la Emperatriz teme que el militar aproveche la sangre real de la princesa para legitimar un intento de arrebatarle el poder. En todo caso, Aldano ha sido advertido por un anónimo del peligro que corre.
ALDANO Vedesti mai del Licos nei giardini ai mattutini rai bionda una fata solitaria errar? Non la ricordi tu, del trono sui gradini, bella e raggiante al par della Panaghia Santa sull’altar?
SUATARI Eudossia?
ALDANO Ella è l’incanto della mia vita, il sogno! È l’avvenir che agogno! E che l’Augusta vuole a me strappar! A lei volgere il guardo un dì, silente osai. L’anime nostre cinse un delirio vinse amor! Ora il dolce segreto scoperto ha l’Augusta; e nell’occhio suo truce balenar sinistra una luce io già vidi...
SUATARI E che temi?
ALDANO Oh, inesperto fanciullo, che temo? Da ignota amica mano ebbi un messaggio: Se fra un’ora di tuo fratello Aldano novelle non avrai, fatti coraggio: ei sarà cieco o mutilato, in fondo al Pètrione, o meglio, nel mondo lontano ove lo attendon gli avi!
SUATARI Ed io lasciarti debbo?
ALDANO Del destino mio non ti curar: difenda el braccio forte lei, per cui vivo, e per cui forse ho morte! Eudossia amata, di mia vita stella!
SUATARI Disparve la luce, ed una furia a me or rivelata s’è perversa e truce!
ALDANO Eudossia! Bella, per cui solo respiro, unico e solo mio desio fatal! La salva tu, fratello mio.
SUATARI S’anco d’Aldano la nemica ell’è difenderlo saprò dovesse la vita a me pur costar!
ALDANO No, di me non ti curar. A lei solo ogni forza tu dei sacrar!
ALDANO ¿Viste alguna vez en los jardines del Licos, bajo los rayos matutinos un hada rubia paseando solitaria? ¿No la recuerdas, en los escalones del trono, bella y radiante como la Virgen en el altar?
SUATARI ¿Eudossia?
ALDANO Ella es el encanto de mi vida, el sueño! ¡Es el futuro que anhelo! ¡Y que la Augusta quiere arrebatarme! Un día me atreví A dirigirle una mirada silenciosa. ¡Nuestras almas están unidas por un delirio de amor amor! Ahora la Augusta ha descubierto el dulce secreto; y en sus ojos crueles he visto ya brillar una luz siniestra...
SUATARI ¿Y qué temes?
ALDANO Oh, joven ingenuo, ¿qué temo? De una mano amica desconocida recibí un aviso. Si en una hora no tienes noticias de tu hermano Aldano, ten valor: estará ciego o mutilado, encerrado en el Pètrione, o mejor, en el mundo lejano donde le esperan los antepasados!
SUATARI ¿Y yo tengo que dejarte?
ALDANO De mi destino no te preocupes: que tu fuerte brazo la defienda a ella, por quien vivo, y por quien quizá muera! ¡Amada Eudossia, estrella de mi vida!
SUATARI ¡Desaparece la luz, y se revela en mí una furia frente a la perversa y cruel!
ALDANO ¡Eudossia! Bella, por quien sólo respiro, único e solo mio deseo fatal! Sálvala tú, hermano mío.
SUATARI ¡Si ella también es enemiga de Aldano, sabré defenderle aunque me cueste la vida!
ALDANO No, no te preocupes de mí. ¡Sólo a ella debes consagrar todas tus fuerzas!
Aldano se va a organizar el cambio de guardia. Mientras, Suatari se enciende de ira contra la Augusta. ¿Así que además de todo lo que había oído antes, la Emperatriz es enemiga de su hermano? “¡Sabré defenderle aunque me cueste la vida!”.
Está amaneciendo. Se abren las puertas del Palacio Imperial y un cortejo formado por soldados, altos funcionarios, clero, músicos, la guardia imperial, el Emperador y la Emperatriz, atraviesa la plaza en dirección a Santa Sofia. La multitud se arremolina para verlos pasar. Unos les aclaman, otros les increpan. De pronto, Suatari surge de entre el gentío, espada en mano, dispuesto a matar a la Augusta. Aldano, que estaba vigilante, interviene rápidamente y detiene a su hermano. El acto termina mientras los cortesanos y la gente se dan a la fuga saliendo del escenario por todas partes.
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 18 Feb 2013 8:45
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
BISANZIO(2/3) Acto II Una terraza en la villa secreta de la Augusta sobre el Bósforo, esa misma tarde. El Papias, tras asegurarse de que Suatari ha quedado bien encarcelado en un torreón, se encuentra con Eudossia. Conocedor de que la capadocia ama a Aldano, intenta ganársela a base de celos. Le cuenta los sucesos de la mañana: Aldano ha salvado a la Emperatriz, y ésta le ha hecho llamar a su residencia privada. “Y ahora le premiará como ella suele hacerlo, y Aldano no podrá negarse si quiere seguir vivo”, piensa Eudossia. La joven sale. Ha decidido volver a la ciudad (en el acto III sabremos para qué) y el Papias también abandona la terraza.
Entra la Emperatriz, que ordena llamar a Aldano. Este pide clemencia para Suatari, revelando que es su hermano y que ha intentado el magnicidio por él, al enterarse de que sobre Aldano pendía la venganza de la Augusta. Por tanto, si ha de haber algún castigado soy yo, dice Aldano. La Emperatriz se conmueve ante esa prueba de amor fraterno y pregunta: “¿Es que aún ves en él los rasgos de vuestra nórdica madre?”. A lo cual el soldado responde contándole que son hermanos, pero sólo de padre. Aldano es hijo de la primera esposa, que murió. Después, su padre tuvo que exiliarse y se casó con otra mujer, con la cual tuvo a Suatari. Siendo ambos hermanos aún muy pequeños, el padre murió y la mujer desapareció. Nada, ni el nombre, saben de ella Suatari ni Aldano, pero éste recuerda una canción que ella cantaba.
ALDANO Raccolte le ceneri amate di lei, che a me fu dolce madre ad Augusto le prore drizzate, qui seco traevami il padre! Un dì vidi sorgere bella e altera altra donna al suo fianco. Cingevan biondissime anella il volto suo pallido e bianco! E ancora un vagito rammento, che dolce svegliommi un mattino, mi crebbe nel sole en el vento un picciol fratello vicino! Ma venne tristissimo un giorno! La donna disparve. Chiedea la madre il fanciullo. Ritorno non fece le femmina rea. Ancor parmi nel silenzio cantar l’elladiche strofe che udite aveva dalla madre lontana.
L’AUGUSTA Continua!
ALDANO Su gli occhi ceruli chiudi le palpebre, le membra tenere stendi sul soffice letto: ai buoni fanciulli piovon doni e trastulli. La vita torbida è lunghe. Veglian su te degli angeli le schiere fulgide. Nè ancora del pensiero conosci il tarlo nero! Domani al sorgere dell’alba rosea il labro tumido torni a sorridere ancora! Nell’infinita speranza della vita.
L’AUGUSTA D’un sogno tenero eco fuggevole suona la tenera canzon: l’intime fibre perchè del cuore corse oscuro terror? Pur io fra nebbie lontane parvemi udir l’elladiche strofe: e sorgere d’un tempo che disparve veggo fantasmi e larve!
ALDANO Recogidas las cenizas amadas de aquella que fue mi dulce madre, para Augusto las proas enderezadas, aquí me trajo con él mi padre. Un día vi aparecer, bella y altiva, otra mujer junto a él. ¡Rubísimos cabellos ceñían su pálido y blanco rostro! Y recuerdo que un llanto de bebé dulcemente me despertó una mañana, y creció al sol y al viento junto a mí un hermano pequeño. ¡Pero llegó un día tristísimo! La mujer desapareció. Llamaba a su madre el niño. La malvada mujer no volvió. Aún me parece oir en el silencio la canción griega que oí cantar a la madre lejana.
LA AUGUSTA ¡Continúa!
ALDANO Sobre los ojos azules cierra los párpados, tiende los tiernos miembros en el blando lecho: a los niños buenos les llueven regalos y juegos. La vida turbia está lejos. Te velan los ángeles en luminosa formación. ¡Ni siquiera del pensamiento conoces la negra carcoma! ¡Mañana, con el alba rosada, el labio carnoso sonreirá de nuevo! En la infinita esperanza de la vida.
LA AUGUSTA El eco fugaz de un tierno sueño suena en la tierna canción: ¿por qué de las íntimas fibras del corazón se apodera un oscuro terror? También yo, entre nieblas lejanas, creo oir la canción griega: y veo surgir fantasmas y espíritus de un tiempo que desapareció.
Al oir la canción, a la Emperatriz le da un vuelco el corazón. Tiene un oscuro pasado, que no cuenta al detalle, pero en el que se entrevé que ha hecho de todo para alcanzar la altura en la que ahora está. Entre lo que ha hecho se incluye el olvidarse de que tenía un hijo, y ahora acaba de darse cuenta de que ese hijo es Suatari. Despide a Aldano sin contarle lo que ha descubierto y pide que le traigan al reo. Mientras lo espera, manifiesta así su alegría y su esperanza.
L’AUGUSTA Un’ansia ignota il cor ardente preme, siccome stretta d’implacato artiglio. Pur doloroso sale, e dolce insieme il pianto mite al mio riarso ciglio! Della memoria nelle plaghe estreme un lume sorge e rifiorisce un giglio e della madre l’obliata speme rivive innanzi al ritrovato figlio. Tutto disparve; il torbido passato, e l’acri gioie e i dolori foschi e l’ebbre voluttà, le battaglie; e il conquistato col sangue reo poter. Oh! Un’infinita dolcezza scende all’alma. La tenebra fugato ha il sole, io ti ritrovo, oh, vita!
LA AUGUSTA Un ansia desconocida oprime el corazón con un zarpazo implacable. Doloroso y dulce a la vez surge el manso llanto en mis ojos secos. De los límites de la memoria surge una luz y reverdece un lirio y la olvidada esperanza de la madre revive ante el hijo reencontrado. Todo desaparece; el turbio pasado, los acres deleites, los oscuros dolores, la ebria voluptuosidad, las batallas; el sucio poder consquistado con sangre. ¡Oh! Una dulzura infinita desciende al alma. El sol ha alejado las tinieblas. ¡Te he reencontrado, oh, vida!
Traen a Suatari y se sorprende al encontrarse con una Augusta amable y conciliadora, que lo primero que hace es ordenar que le quiten el cepo y lo segundo informarle de que perdona a ambos hermanos. Pero pone tanto cariño en la conversación que Suatari se lo toma por lo que no es y se enamora de ella. La Emperatriz no quiere darle explicaciones en ese momento, le cita para el día siguiente en Bizancio y sale corriendo.
Reaparece Aldano. Mientras los hermanos se están felicitando por el giro de los acontecimientos, un grupo de conjurados armados se reúne al fondo, esperando una señal. Por otro lado aparecen de improviso cuatro soldados, que se abalanzan sobre Aldano y Suatari y los inmovilizan. La guardia, que acude a los gritos de auxilio, conmina a los soldados a soltar a los hermanos, pues la Emperatriz los quiere libres. Pero el capitán de los soldados exhibe un anillo: la orden viene aún de más arriba, directamente del Emperador. La guardia tiene que envainársela, y mientras los soldados se llevan a los reos, se oye fuera de escena gritar a los conjurados. La señal que esperaban ha sido dada. La rebelión está en marcha.
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 19 Feb 2013 9:16
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
BISANZIO(3/3)
Acto III El primer cuadro tiene lugar en los aposentos de la Emperatriz, ya en Bizancio. La Augusta reza a la Virgen para darle gracias por el hijo reencontrado.
L’AUGUSTA Un sogno parmi ancor, di dolci ebbrezze tessuto... e d’amarezze crudeli! Fuor dal tenebroso fondo della mia triste giovinezza sorge e si rivela luminoso un mondo tutto! La man mi porge un Dio, per trarmi dalla triste vita ch’io vissi, ad un divino sogno! Ma il reo destino ecco il sogno minaccia! Al ritrovato figlio apro le braccia e riposar nel puro affetto crede il cuor! Ed egli chiede, oh Dio, l’impuro amore della cortigiana!
S’inginocchia piangente innanzi al mosaico che rappresenta la Madonna.
Santa Panaghia, tu, madre di Dio! Cui trafissero il figlio in su la Croce e il vedesti morir di morte atroce, Tu, pietosa, leggi nel cuor mio! Le colpe e l’onte tutte del passato vo’ in un fiume di lagrime lavare. Voglio d’ogni più bella gemma ornato il più bello dei tempii a te sacrare. Voglio starvi in ginocchio a fronte china la notte e il giorno e tutta la mia vita. Ma tu buona, tu Santa, tu Divina Madre, deh, porgi a questa misera, a questa madre aita!
LA AUGUSTA ¡Aún me parece un sueño, tejido de dulce ebriedad... y de crueles amarguras! ¡Del tenebroso fondo de mi triste juventud surge y se revela luminoso todo un mundo! Dios me ofrece la mano para apartarme de la triste vida que he vivido hacia un divino sueño. ¡Pero el destino fatal amenaza al sueño! Al hijo hallado abro los brazos y el corazón cree descansar en el afecto puro. ¡Y él pide, Dios mío, el amor impuro de la cortesana!
Se arrodilla rezando ante el mosaico que representa a la Virgen.
¡Santa María, madre de Dios! ¡Cuyo hijo traspasaron en la Cruz y lo viste morir de muerte atroz, apiádate y lee en mi corazón! Toda la culpa y la vergüenza del pasado quiero lavar en un río de lágrimas. Quiero consagrarte el más bello templo, adornado con las más bellas joyas. Quiero arrodillarme ante ti e inclinar la frente noche y día, y toda mi vida. ¡Pero tú, buena, Santa, Divina, Madre, ah, ofrece ayuda a esta miserable, a esta madre!
Viene Eudossia. “Reza, reza”, le dice, “que hoy tendrás que abandonar este palacio para siempre”. Tranquilamente, le cuenta que, muerta de celos por haberle quitado a Aldano, la ha denunciado ante el Emperador por adúltera. Los hermanos han sido arrestados, encarcelados en un torreón y, si a estas horas no están ya muertos, van camino de ello. “¡Qué has hecho, loca!”, grita la Emperatriz: “Nunca pensé en Aldano como amante. ¡Y Suatari es mi hijo!”. Ambas mujeres corren hacia el torreón, a ver si aún hay tiempo de arreglar el desaguisado.
Un cambio de escena nos permite llegar antes que ellas, y ver que, al menos para uno de los hermanos, ya es tarde. Suatari yace en el suelo de la prisión, cegado. Aldano está atado a la pared, a punto de ser ejecutado por el Papias. De pronto, entran el Emperador y algunos dignatarios. Buscan refugio en el torreón, pues el pueblo se ha sublevado. Y hay un pequeño problema: los varegos que deberían protegerle se niegan, pues sólo obedecen a su comandante; no en vano la palabra “varego” deriva del escandinavo “Vár”, que significa juramento o promesa en referencia a un grupo de hombres unidos por un juramento de lealtad y mutuo apoyo. Solución desesperada: el Basileus ordena que liberen a Aldano. Este se pone al frente de sus varegos no para proteger al Emperador, dice, sino para encontrar una muerte menos vil. Sale del torreón espada en mano, y afuera se entabla la batalla.
Entran la Emperatriz y Eudossia, preguntando por Suatari y por Aldano respectivamente. La primera descubre a su hijo cegado y moribundo, y éste lamenta su suerte, e incluso maldice a la madre que no conoció por haberle dado la vida para esto:
SUATARI Si, sei tu! Nell’ora estrema giungi. È tardi, ormai questi occhi più vederti non ponno! Aurora dolce m’eri apparsa appena el sanguigno tramonto or mi balena innanzi. Chiusi nell’estremo sonno presto li avrò. Deh! Fa che ancor io tocchi d’una blanda carezza la tua mano che questa notte ho stretto fra le mie in sogno! E spenga nel mio petto le fiamme... l’ardore... la sete... A me t’han dell’averno l’Adre Potenze ormai rapita: sii maledetta, o madre, che mi desti la vita!
L’AUGUSTA Tu bestemmi e non sai, son io tua madre! Son io tua madre!
SUATARI ¡Sí, eres tú! Llegas en la hora extrema. ¡Ya es tarde, estos ojos no pueden verte! Apenas se me apareció la dulce aurora, que el ocaso sanguíneo llegó antes. Pronto los cerraré para el último sueño. ¡Ah! Déjame tocar todavía con una suave caricia tu mano que esta noche he estrechado entre las mías en sueños! Y que apague en mi pecho la llama... el ardor... la sed... A mí te han robado las potencias del averno. ¡Maldita seas, madre, que me diste la vida!
LA AUGUSTA ¡Blasfemas, y no sabes que yo soy tu madre! ¡Yo soy tu madre!
Entonces es cuando la Emperatriz le revela que su madre es ella y, para demostrárselo, entona la canción que le cantaba cuando era un bebé, la que Aldano había recordado en el acto anterior. Ambos se despiden con un beso y Suatari expira. En la puerta del torreón hacen acto de presencia los varegos. Han ganado la batalla, pero traen a Aldano mortalmente herido. Lo depositan junto a su hermano, y allí muere también, mientras los varegos cantan a coro y presentan armas.
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 28 Feb 2013 8:38
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
Tras la visita al extremo oriental de Europa, regresamos a la península itálica de la mano de nuestro viejo conocido Antonio Smareglia, con su última ópera: ABISSO (1/4) La acción tiene lugar en 1176. Aquellos lombardos, que aún estaban por llegar cuando los venecianos de “La Nave” se lanzaban a la conquista de los mares, acabaron llegando en el 568. Eran una tribu germánica errante, que ya se menciona en fuentes históricas romanas entre el 9 y el 16 d. C. y que, después de mucho deambular por Europa, acabaron entrando en Italia en el año indicado y repartiéndosela con los bizantinos. Pero se organizaron muy mal. A consecuencia de conflictos religiosos y étnicos, los lombardos dividieron sus posesiones en 36 ducados independientes. Este precedente de los reinos de taifas no tuvo otro efecto que debilitarles, y pronto perdieron a manos de los bizantinos la parte sur del mapa, los ducados de Spoleto y Benevento. En el norte, su reino duró hasta el 774, cuando fueron conquistados por los francos. Pero la raza se mantuvo allí, y, saltándonos los demás avatares históricos, podemos decir que formaron en 1167 una coalición de ciudades llamada Liga Lombarda para oponerse al Emperador del Sacro Imperio, Federico I Barbarroja, que reclamaba el control total sobre el norte de Italia.
El Sacro Imperio Romano Germánico, hacia el año 1000
El marco histórico de “Abisso” es, pues, la guerra entre Barbarroja y las comunas del norte de Italia, que culminará en la batalla de Legnano, aquélla que Verdi había contado desde el punto de vista exclusivamente italiano, y que ahora Smareglia presentará con personajes de ambos bandos. Los antecedentes y la propia batalla están muy bien explicados aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Legnano
Primer Acto
Una cabaña de pastores en los Alpes Peninos, entre Italia y Suiza. En ella viven el anciano Anselmo (bajo) y sus dos sobrinas, Gisca y Mariela (sopranos). Estamos a finales del invierno y afuera hace un tiempo de mil demonios. Frío, nieve, ventisca... Las voces de la noche inspiran a Gisca una canción melancólica, melancolía que según Mariela le viene por el deseo de amor.
..............................
GISCA Disse la neve: Io vo’ fare un sudario Il gelo disse: Io vo’ fare un sepolcro; Il cuore disse: Io languo solitario; La morte disse: Fidati di me!
ANSELMO È troppo triste!
GISCA Aspetta: or si ravviva. Chiese la squilla: Non è dolce il suono? L’augello chiese: Non mi uguagli a volo? L’angelo chiese: Gli occhi dove sono? L’anima chiese: Non li ho spenti in te? Ho spento gli occhi, or veggo i cieli aperti, veggo deserti sterminati di cieli.
ANSELMO In quali lontananze il tuo pensiero coglie le sue canzoni, o giovinetta?
MARIELA Desìo d’amore con malinconia la prende, e canta come amor disìa...
ANSELMO O puro nome di Gesù! Sguaiata: Dove hai tu appreso a cianciar de l’amore? Fa che io ti pigli...
GISCA Dice la nieve: Quiero hacer un sudario El hielo dice: Quiero hacer un sepulcro; El corazón dice: Languidezco solitario; La muerte dice: ¡Confía en mí!
ANSELMO ¡Qué triste!
GISCA Espera: ahora se anima. Pregunta la esquila: ¿No es dulce mi sonido? El pájaro pregunta: ¿Nadie me iguala a volar? El ángel pregunta: ¿Dónde están los ojos? El alma pregunta: ¿No los he puesto en ti? He cerrado los ojos, y veo los cielos abiertos, veo interminables desiertos de cielo.
ANSELMO ¿A qué lejanos lugares va tu pensamiento a buscar las canciones, jovencita?
MARIELA Tiene deseo de amor y melancolía, y canta lo que le inspira el amor...
ANSELMO ¡Oh, en nombre de Jesús! Tonta: ¿Dónde has aprendido a hablar del amor? Como te pille...
.........................
La idea de que Gisca pueda estar enamorada provoca algunas bromas con el tío, que se cortan de raíz cuando suenan unos furiosos golpes en la puerta. El viejo, que ha conocido ya muchas guerras y miserias, no se atreve a abrir. Pero los visitantes la derriban a lo bruto y entran, con su capitan Hanno (tenor) al frente, como elefante en una cacharrería.
Hanno, uno de los generales de Barbarroja, acusa a Anselmo de traición por no haber abierto, y para que se vaya haciendo idea de lo que le espera le cuenta cómo hizo matar a un pastor que les dio una indicación falsa para hacerles perder el camino. Gisca se indigna, y su bravura atrae a Hanno: “Pues te vas a venir conmigo y vas a ver cómo conquistamos Italia”. Pero mientras Gisca se horroriza ante la idea, Mariela, fascinada por la percha del conquistador, lamenta que no se fije en ella.
Hanno obliga a Anselmo a alojarlos esa noche, y como necesita un sitio para los caballos, va a inspeccionar el establo guiado por Mariela.
.................
Federico I Barbarroja
..............................
HANNO Chi siete voi che rinchiudervi osaste contro la forza imperial? Son io già fra il mal seme dei ribelli? È Italia questa? Siete lombardi? Orsù, rispondi, vecchiardo tremebondo. Faccia altera non par la tua di ribelle.
ANSELMO Non sono un ribelle... Non so che sia... Pastori siamo. Di qui mai passa anima viva. Tutto temiam, tutto ci è ignoto.
HANNO Non il tradimento! Qui venni, pastore, ingannato da quei che mostrarmi doveva la via! Fra nebbie ci prese, tra nubi ci trasse, e fuggìa sgomento come uomo che tema scoperto l’agguato. Non più sentier sapea: le lance furono basse sovra il corpo atterrato, e l’ugne de’ nostri cavalli rosseggiaron di lui: era un tuo pari, un pastor!
GISCA (affrontandolo arditamente) Il sangue di quell’uomo grida contro di te! Giura ch’èi ti tradìa! No ‘l puoi giurare! Tu gli appariste, come a noi, nemico: Da ‘l terror fu perduto...
MARIELA Gisca!
ANSELMO Gisca, pietà di noi!
HANNO (rudemente ridento, nell’atto di metterle addosso le mani; ella indietreggia) Ha, ha! Come è bella! Questa ribelle meco vo’ condurre! Altro vedrai, camozza, che i tuoi monti, altro vedrai, se duri fino a l’alba la sete che ho di te! Vedrai la conquista d’Italia, o la mia morte: il gioco bifido e infido di guerra! Meco in sella domani! Chi trova, prende! Oh, sei bella troppo, e qui non ti lascio.
MARIELLA Egli nemmeno guardato m’ha... Disdegna guardarmi.
ANSELMO (facendosi innanzi) O cavaliere, vuoi rider di noi semplici?
HANNO Non di te rido! Giù! A ginocchi, vecchione! Questa spada alla gola: più possente che il ferro il nome de l’imperatore Barbarossa, de l’imperatore romano, de l’imperatore del mondo! In nome suo: è questa la strada d’Italia?
ANSELMO (sotto la punta della spada che lo minaccia) In nome del tuo grande imperatore, ti metteran domani su la via le figlie mie.
HANNO Costei verrà con me.
(Accenna Gisca)
Parto a l’aurora: l’hai teco stanotte. Indi forse più mai.
(Anselmo fa un gesto disperato)
MARIELA Parte a l’aurora! Ohimè, parte a l’aurora!
HANNO ¿Quién eres, que osas encerrarte ante la fuerza imperial? ¿Ya estoy entre la mala semilla de los rebeldes? ¿Esta es Italia? ¿Sois lombardos? Vamos, responde, vejestorio tembloroso. Tu cara no parece de rebelde.
ANSELMO No soy un rebelde. No sé qué es eso... Somos pastores. Por aquí nunca pasa ni un alma. A todo tememos, todo lo desconocemos.
HANNO ¡Menos la traición! He venido aquí, pastores, engañado por el que debía haberme mostrado el camino! Nos llevó entre la niebla, nos trajo entre nubes, y huyó espantado como quien teme ver descubierta su treta. No conocía ningún sendero: las lanzas cayeron sobre su cuerpo aterrado, los cascos de los caballos lo ensangrentaron. ¡Era como tú, un pastor!
GISCA (enfrentándose valientemente) ¡La sangre de ese hombre grita contra ti! ¡Jura que te traicionó! ¡No puedes jurarlo! Te le apareciste, como a nosotros, enemigo. El terror le perdió...
MARIELA ¡Gisca!
ANSELMO ¡Gisca, ten piedad de nosotros!
HANNO (ríe rudamente, y va a tocarla; ella se echa atrás) ¡Ja, ja! ¡Qué hermosa eres! ¡Esta rebelde se viene conmigo! Verás más cosas, zagala, que tus montes, verás, desde ahora hasta el alba, la sed que tengo de ti! Verás la conquista de Italia, o mi muerte: ¡el juego bífido y traicionero de la guerra! ¡Conmigo mañana en la silla! ¡Quien encuentra, coge! Eres muy bella, y no pienso dejarte aquí.
MARIELLA El ni siquiera me ha mirado... Desdeña mirarme.
ANSELMO (poniéndose delante) ¡Oh, caballero, es que queréis reiros de nuestra simpleza?
HANNO ¡No me río de ti! ¡Abajo, viejo, de rodillas! Esta espada en la garganta: ¡más poderoso que el hierro es el nombre del Emperador Barbarroja, el Emperador romano, Emperador del mundo! En su nombre: ¿es éste el camino de Italia?
ANSELMO (bajo la punta de la espada que le amenaza) En nombre de tu gran Emperador, mis hijas te enseñarán mañana el camino.
HANNO Esta vendrá conmigo.
(Señala a Gisca)
Parto a la aurora: queda contigo esta noche. Quizá no vuelvas a verla.
(Anselmo hace un gesto desesperado)
MARIELA ¡Parte a la aurora! ¡Ay, parte a la aurora!
A solas, Gisca y Anselmo se abandonan al dolor. Pronto vuelve el germano con Mariela. Sarcástico, les dice que la muchacha se le ha insinuado en el establo, ofreciéndose a reemplazar a su hermana en el viaje por Italia. Con la familia italiana avergonzada (cada uno por un motivo), Hanno se troncha de risa: “¡Ja, ja! ¡Ella me ama! Otro día será, bonita. ¡El destino me abre las puertas de la gran tierra del amor!”. Y como no sólo es bruto, sino además sádico, entrega a Mariela a su escudero, Vito Krainach (tenor). La chica se subleva por ser destinada a un siervo. ¡Ella quiere al jefe! Pero Vito resulta ser un tipo legal y advierte a su comandante que ésas no son formas, que también ellos han dejado en su patria esposas, madres y hermanas, a las que no querrían ver tratadas así. Hanno no quiere saber nada de honor ni de sentimientos, y menos aún de sermones: obliga a Vito a quedarse con Mariela, mientras él agarra a Gisca y le obliga a besarle. Gisca declara que la hace suya por la fuerza, y que no obtendrá de ella sino odio eterno. Pero el beso dura y dura, y Mariela nota, llena de celos, que su hermana cede y cede. El odio eterno le ha durado a Gisca un suspiro. Vito implora a la hermana que le ha caído en suerte: “¡Mariela, no les mires. Mírame a mí, sé mía. Mi amor será para ti como un nido.” Y la joven despechada, recordando que más vale pájaro en mano, lo coge a Vito y se lo lleva al pajar.
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 01 Mar 2013 8:43
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
ABISSO (2/4) Sabemos por ocasiones anteriores que las tres últimas óperas de Smareglia (La Falena, Oceana y Abisso) forman una especie de trilogía cuyo vínculo no es el argumento sino el nuevo tipo de expresión musical y, sobre todo, la aparición del libretista Silvio Benco, poeta triestino al que Smareglia conoce a finales de 1894. En aquel momento, Benco, veinteañero, empezaba a ganarse la vida como crítico y escritor con recensiones y ensayos sobre los acontecimientos intelectuales en Trieste y en Italia. Benco era sensible, sobre todo, a los movimientos artísticos que a finales del siglo XIX recorrían Europa, en particular al simbolismo y al decadentismo, que provenían de Francia, y que hallaron respuesta en Italia, principalmente a través de Gabriel D’Annunzio. Los libretos de Benco dirigieron a Smareglia hacia un nuevo modo de concebir la ópera y a la creación del llamado “teatro de poesía”. Ideado primero en los versos de Benco, y realzado por la música smaregliana después, el teatro de poesía se caracteriza por un texto particularmente sugestivo, en el cual el poeta deja espacio adicional para la música, de modo que el compositor pueda evocar los elementos fantásticos en lugar de los dramáticos, la atmósfera de lo pintoresco y de lo poético, creando un nuevo estilo operístico.
Segundo Acto (1ª parte)
Han transcurrido algunos meses, y ahora estamos en mayo. En ese tiempo, las cosas han cambiado mucho. Muchísimo. Hanno ha conquistado una aldea lombarda y se ha establecido en el castillo. Gisca, con el correr de los meses y la práctica del sexo, se ha convertido en su amante apasionada. Pero Hanno también ha cambiado, y ahora está encaprichado de Mariela, a quien dedica todas sus atenciones para amargura no sólo de Gisca sino también de Vito, que no entiende por qué su jefe le hizo emparejarse con la chica para, a renglón seguido, ponerle los cuernos y encima a la vista de todos.
En la fortaleza, Hanno lleva una vida de rajá. En los intervalos entre las acciones bélicas se abandona a los placeres de la mesa y de la cama. Cuando empieza el segundo acto, la fiesta es interrumpida por una cancioncilla insolente que canta desde la calle uno de sus nuevos súbditos lombardos. Al principio, Hanno se lo toma a broma, pero el cantante sigue y sigue, y la letra es cada vez más subversiva, ante lo cual decide realizar una expedición nocturna a la aldea para dar un escarmiento. Como no cuenta con que entrañe mucho peligro, se lleva con él a Mariela. A solas, Gisca evoca la casa en la montaña, su anciano tío, y el juramento que hizo de matar al seductor, y que ahora se ve incapaz de cumplir. El odio que antaño sintiera por él se ha convertido en una atracción sexual irresistible.
.........................
VOCE DI HANNO (di giù) Mariela! Mariela!
GISCA Una sola egli chiama: Mariela... Mariela...
(Tre faci si sono spente. Una è ai suoi ultimi scoppi: getta sprazzi intermittenti nella sala quasi buia. Gisca è sola, a terra, nel suo tormento)
Il nembo de la gioia s’allontana! Io sono il fior de l’orto abbandonato! Io son la schiava che hanno flagelllato con sue catene, e il core non m’è morto! Io che fui muta, immota, or vibro e grido dietro il nembo d’amor che s’allontana!
O turbine che schianti, per te non ero nata! O casa mia in Alpe! O vecchio nonno! Perchè ucciso non ho colui che da voi mi strappò?
Perchè giurai, e nol feci? Perchè da quando prima mi sciolsi languida ne ‘l violento amplesso, io fui l’amore de ‘l mio signor, l’amore che non lascia mai, che invilisce, e si strugge, e si danna a esser confitto su tutte le croci, ad ascoltare fra le mille voci quella che pur lo illuse e ancor lo inganna, a restar solo in sua notturna ambascia? Egli non mi ama più... Egli ama Marela che spregiò... Io sono nel suo cor come questa consunta face che fumigando oscuramente cola... Ella è la sua canzon che ne la notte vola, la canzon che rinasce perpetua de ‘l suo foco. Io muoio a poco a poco, su te, face defunta.
VOZ DE HANNO (desde abajo) Mariela! Mariela!
GISCA Sólo llama a una: Mariela... Mariela...
(Tres antorchas están apagadas. Una lanza sus últimas llamaradas: lanza destellos intermitentes en la sala casi a oscuras. Gisca está sola, en el suelo, con su tormento)
¡El nimbo de la alegría se aleja! ¡Soy una flor de jardín abandonada! ¡Soy la esclava flagelada con sus cadenas, pero el corazón no ha muerto! ¡Yo, que fui muda e inmóvil, ahora vibro y grito tras el nimbo de amor que se aleja!
¡Oh, estruendoso torbellino, no nací para ti! ¡Oh, mi casa de los Alpes! ¡Oh anciano tío! ¿Por qué no he matado al que de ti me arrancó?
¿Por qué lo juré y no lo hice? ¿Por qué me derretí lánguida la primera vez en su violento abrazo, y fui el amor de mi dueño, el amor que no atiende a nada, que envilece, y se consume, y se condena a ser clavado en todas las cruces, a escuchar entre las mil voces sólo aquélla que le ilusiona e incluso le engaña, a quedarse solo en su nocturno dolor? Ya no me ama... Ama a Marela, a la que había despreciado... Yo soy en su corazón como esta consumida antorcha, que humeando oscuramente gotea... Ella es la canción que vuela en la noche, la canción que renace siempre de su fuego. Yo muero poco a poco, sobre ti, difunta antorcha.
Aparece de improviso un tremebundo fraile (barítono), que tal parece que Montemezzi le hubiera prestado a Smareglia el personaje de Traba para formar uno de esos dúos soprano-fraile que casi constituyen un subgénero dentro de la ópera (me vienen a la cabeza los de Esclarmonde-Obispo de Blois, Leonor-Padre Guardián, Raquel-Brogni, Dalila-Sumo Sacerdote, Thais-Athanael, y tantos más que debe de haber)
El fraile no ha ido a confesarla, sino a recuperarla para la causa lombarda. No quiere a Gisca convertida en una Magdalena llorosa, que es como empieza a ponerse ella, sino en una Judith vengadora que le corte la cabeza al amante para liberar a su pueblo oprimido. Gisca se niega, horrorizada, y a cada lamento que ella profiere, el fraile opone por todo argumento un tremendo ”Non sei lombarda?” y al final estalla inmisericorde: “¡Concubina traidora! ¡Sigue arrastrándote por el fango! ¡Vergüenza nuestra, pútrida ruina!” Abrumada, la joven se rinde ante el fraile cuando éste tiene una visión profética de la batalla de Legnano y ve derrotado al ejército de Barbarroja. Ella misma se inflama y acaba viendo también el triunfo de su pueblo sobre el invasor.
..............................
IL FRATE Gisca, non ognor, non in van Dio chiede sangue! Ma oggi il chiede...
GISCA Oggi il chiede...
IL FRATE (trasportato da una sua visione tumultuosa) È la vigilia de la vittoria! Io veggo tra due fiumi schierata sotto l’aquile de ‘l Barbarossa un’oste grande; un’altra sotto il vessil de la purpurea croce. Odo, como in chiomata selva il vento, la prece de la patria ondisonante fra terra e ciel: San Pietro e Sant’Ambrogio! O mani giunte, o spade in croce a i petti, o supplici pensieri, e il cielo altare! E l’aquilon de’ teutoni cavalli romba a un tratto su ‘l capo a’ genuflessi.
GISCA Oh, dove, o frate, vedi tu?
IL FRATE Là... guarda... Lontan, ne ‘l sogno profetico... Guarda Come tutta vacilla sotto il rostro de ‘aquila la croce: abbi pietà de la perduta gente! Ah, fede in cor, femina, fede in core! Bene affisa i tuoi occhi ne ‘l carroccio*, ne’ l’arca santa de’ Lombardi, nave inneggiante tra il crollo degli abissi. Ascolta il grido: O vincere o morire! Mille fumidi arcangeli tra nembi di baleni e di sangue a ‘l Dio cruento fan voto de la vita. O fede! O gloria! L’insegna de l’imperio è ne la polve! Beati i morti a ‘l luminoso maggio per questa patria! L’avvenire è nostro!
GISCA Tu vedi, io vedo: in un fulgor di sole uomini combattenti trionfanti guerrieri, ondeggianti cimieri, e tutti gli stendardi dati a i venti: ed è la gente mia quella che canta a la luce e m’inalza da codesta vergogna che m’ha affranta, e io canto l’inno suo vendicator!
IL FRATE Ti dissi, donna. L’avvenire è nostro!
EL FRAILE Gisca, no siempre, no en vano pide sangre Dios! Pero hoy la pide...
GISCA Hoy la pide...
EL FRAILE (transportado por una visión tumultuosa) ¡Es la víspera de la victoria! Veo, entre dos ríos, una gran fuerza dispuesta en formación bajo el águila de Barbarroja; y otra bajo el estandarte de la cruz púrpura. Oigo, como en un frondoso bosque el viento, la oración de la patria undísona entre la tierra y el cielo: ¡San Pedro y San Ambrosio! ¡Oh, manos juntas, espadas cruzadas en los pechos, suplicantes pensamientos, y el cielo como altar! Y el galope de los caballos teutones retumba de pronto sobre las cabezas de los genuflexos.
GISCA Oh, fraile, ¿dónde lo has visto?
EL FRAILE Ahí... mira... Lejos, en el sueño profético... Mira cómo vacila la cruz bajo el rostro del águila: ¡ten piedad de la gente perdida! ¡Ah, fe en el corazon, mujer, fe en el corazón! Fija bien tus ojos en el carroccio*, el arca santa de los lombardos, nave triunfante entre la caída a los abismos. Escucha el grito: ¡Vencer o morir! ¡Mil etéreos arcángeles, entre nimbos de relámpagos y sangre, hacen voto de vida al Dios cruento! ¡Oh, fe! ¡Oh, gloria! ¡La enseña del Imperio ha mordido el polvo! ¡Felices los muertos en el luminoso mayo por la patria! ¡El futuro es nuestro!
GISCA Tú lo viste, yo lo veo: en un fulgor del sol hombres combatiendo, triunfantes guerreros, ondeantes cimeras, y todos los estandartes al viento: y es mi gente la que canta a la luz y me alza de esta vergüenza que me oprime, ¡y yo canto su himno vengador!
EL FRAILE Te lo dije, mujer. ¡El futuro es nuestro!
(*) Carro arrastrado por bueyes donde las ciudades-estado italianas portaban su estandarte. Guarnecida por sacerdotes y soldados, se situaba en el centro del ejército, como punto de mando y reunión de tropa. El carroccio representaba la identidad comunal de la ciudad estado y por eso infundía moral. El carroccio milanés en la Batalla de Legnano, obra de Amos Cassioli
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 02 Mar 2013 8:21
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
ABISSO (3/4)
Lo que distingue “Abisso” de “La Falena” y “Oceana” es su contenido histórico. No obstante ello, “Abisso” se relaciona estilísticamente con la precedente producción artística de Smareglia y Benco. El análisis del libreto confirma, por ejemplo, que la creatividad de este último estaba aún absorbida por el decadentismo, revelando influencias de Wilde, D’Annuncio, Poe y Maeterlinck. En el libreto Benco une dos temas dramáticos, el amor y la guerra, creando un drama pasional en el que dos hermanas se enamoran de su raptor. Enfatizando la inquietud de su estado psicológico, el comportamiento amoral y los ingredientes de sensualidad que surgen durante la acción, como ya había ocurrido en “La Falena”, también esta vez Benco suscita y desarrolla más el drama interior de los personajes que la batalla histórica. Y, como ya sucediera con “Falena” y “Oceana”, Smareglia interpretó este libreto con una densa e ininterrumpida expresión musical sinfónica.
Segundo Acto (2ª parte)
Las risas y el canto de Hanno y Mariela anuncian su regreso de la expedición, y el fraile se retira diciendo: “Espero la muerte de Hanno para sublevar al pueblo”. La alegría y complicidad con que van llegando Hanno y Mariela espolea los celos de Gisca, quien se coloca tras la puerta dispuesta a hundir en el cuerpo de Hanno una espada que saca de una panoplia. Pero la primera en entrar es Mariela, que pone en guardia al germano. Este desarma a Gisca y está por liquidarla ahí mismo cuando Mariela le detiene con promesas amorosas si perdona a su hermana. Esta, ya un poco tocada psicológicamente, insiste en que prefiere ser asesinada a que Hanno se entregue a Mariela. Pero todos sus esfuerzos son vanos. Hanno y Mariela se dan ahí mismo un beso kilométrico que acaba de trastornar a Gisca. Esta agarra una tea, sale a la loggia del castillo y agita el fuego incitando a los aldeanos a atacar el castillo, ahora que el comandante está borracho de vino y lujuria.
Estalla la revuelta. Vito se presenta con un pelotón de soldados y junto a Hanno entablan batalla con los sublevados. Mientras los hombres combaten, las hermanas hablan. Mariela intenta una reconciliación, pero Gisca ya está extraviada: “¿Adónde vas?” pregunta la primera. “Por mi oscuro camino, hacia un desconocido abismo”, contesta la segunda. Vito cae mortalmente herido, los italianos ganan la escaramuza e irrumpen en el castillo haciendo prisionero a Hanno. El grito de locura de Gisca rasga el aire. Mariela huye espantada. Las almenas más altas se desploman y el polvo que levantan deja la sala a oscuras.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . VOCI DI FUORI A le scale! A le scale! O stamane si sale, o non mai più si prende!
HANNO Onta a chi cede! Maledizione a chi non vince eterna! Chi sta col Barbarossa vincerà!
(Si ode il rumore d’una mischia alle porte; il tonfo dei macigni gettati dal castello; il cozzo delle armi. Qualche dardo entra nella sala. Hanno corre, gesticola, dispone gli uomini, in mezzo al tumulto)
VOCI DI FUORI Urta! Cozza! Squassa! Sfonda! Scardina! A i pali! A i pali! A le spade! Pungi! Fendi! Ferisci! Ammazza!
VOCI DI DENTRO Non cedere! Non cedere! Spingi! Ricaccia! Recidi! Precipita! Sono stormi! Son nugoli… Son nottole siniestre a ‘l muro appese… Tronca le braccia… Sbalestra! Sfinestra! Chi sta co ‘l Barbarossa vincerà!
(La battaglia arde alle porte del castello, fragorosa e furiosa. Passano soldati a precipizio, attaccano i pesanti scudi dalle pareti, li lanciano dalla loggia agli assalitori. Passa Vito premendo con la mano la fronte ferita da un colpo di pietra)
VITO A la morte, o mio cuore! È questa la tua sorte! Vito, e dolce ti sia! O mia terra lontana, mia culla! O madre mia!
(Scompare brandendo la spada, nel nembo di polvere. Di fuori si levano le strofe della sirventese)
VOCI LONTANE O bella patria sangue lombardo fermenta a ‘l sole Su ‘l tuo stendardo scritto è co ‘l sangue: sangue lombardo mai ti tradì!
(Un grido terribile di Gisca squarcia l'aria: un grido di follia. Mariela fugge sgomenta. La sala è oscurata dal nembo di polvere che si solleva al rovinar dei pietroni dai merli più alti. Si ode, di giù, tra il fragore, la cupa e misurata violenza dei pali che battono la porta per isfondarla)
VOCI (da lontano) All’armi! All’armi! Armi di cittadini! Armi di Dio!
(Hanno si cuote come stupito e con visibile agitazione si svincola da Mariela. Di tratto in tratto armigeri attraversano confusamente la scena. Mariela e Gisca concitate seguono anche esse con ansia la crescente confusione.)
VITO Svegliatevi da i sonni e da gli amori! Nasce l’aurora d’un color di sangue!
(Soldati tedeschi irrompono a precipizio chiamando Hanno)
SOLDATI TEDESCHI Capitan! Capitano! Ecco ci assaltano!
HANNO (cerca confusamente l’elmo, l’usbergo, la spada) Siete tutti? Chi manca? È la riscossa di questi mandriani... Ci aspettavano, pronte l’armi a la prima luce... Correte ai merli, a le bertesche, a rompere elmi, a ferir di punta, a buttar giù... Su’ nemici orribile squillo le trombe inalzino!
VOCI DA LONTANO Correte all’armi! All’armi! Armi di Dio! Armi di libertà!
(I soldati armano Hanno. Le trombe di guerra risuonano nel castello. I soldati si appostano alle difese. Hanno alla loggia, brandite le armi guardando su la via. Di fuori, allo squillo delle trombe, risponde un’invocazione ardente)
GISCA Il sangue scorrerà!
MARIELLA (s’imbatte in Vito) Vito, difendimi!
VITO (l’allontana da sè) Ah, sciagurata, ora si muore!
HANNO (s’imbatte in Gisca, poi in Mariela, ributta l’una e l’altra brutalmente) E tu, su’ miei passi che vuoi? E tu? Via donne! Libero il campo!
VOCE DI FUORI A la morte sacrato abbiamo i petti, a la morte sacrato abbiam le spade. O cuor ferreo ne i petti, o giuste spade, Oltre morte portateci lassù!
HANNO (levando alto la spada in atto solenne di comando) O mia spada raggiante, sia con te la vittoria!
(Gisca e Mariela, como due creature perdute, dimenticate da tutti, folli di terrore, avvorticate dalle passioni, si trovano l’una in faccia all’altra)
MARIELA Gisca!
GISCA Mariela!
MARIELA Ancora sorelle!
GISCA In un destino travolte... Su noi scroscia un’onda... Dove siamo? Dove siamo?
MARIELA Tra il vento del terrore, su ‘l fiume de l’angoscia...
GISCA (stravolta, come demente) Donde vieni? Smarrita io ti vedea ne ‘l nembo... nemica mia... lontana...
MARIELA Donde tu vieni, io vengo.
GISCA Ma non so dove io vada...
MARIELA Dove vai? Dove vai?
GISCA Per la mia oscura strada, verso un ignoto abisso... Ma non so... ma non so...
MARIELA Sovra l’abisso aperto non vedi Hanno offerto a ‘l gioco de la morte?
GISCA Non ti vedo ne l’anima? Tu l’ami!
MARIELA Io l’amo! Io l’amo!
GISCA Mariela, e se egli muore?
MARIELA Ah, non morrà! L’aspetto, io vivente!
GISCA Ah, ti schianta, o mio cor maledetto, che hai tradito la patria, che hai tradito l’amore! . . . . . . . . . . . . .
VOCES (desde lejos) ¡A las armas! Armas de ciudadanos! ¡Armas de Dios!
(Hanno se sacude como estupefacto, y con visible agitación se suelta de Mariela. De cuando en cuando, guerreros cruzan confusamente la escena. Mariela y Gisca, inflamadas, miran con ansia la creciente confusión)
VITO ¡Despertad de sueños y de amores! ¡La aurora nace con color de sangre!
(Soldados alemanes irrumpen precipitadamente llamando a Hanno)
HANNO (busca confusamente el yelmo, la coraza, la espada) ¿Estáis todos? ¿Quién falta? Estos palurdos buscan revancha... Los esperábamos, prontas las armas con la primera luz... Corred a las almenas, a las atalayas, a romper yelmos, a herir con flechas, a arrojar piedras... ¡Resuenen las trompetas contra los enemigos!
VOCES DESDE LEJOS ¡Corred a las armas! ¡A las armas! ¡Armas de Dios! ¡Armas de libertad!
(Los soldados arman a Hanno. Trompetas de guerra resuenan en el castillo. Los soldados se apostan para la defensa. Hanno en la loggia, blandiendo las arman y mirando a la calle. Fuera, al son de las trompetas responde una invocación ardiente)
GISCA ¡Correrá la sangre!
MARIELLA (se encuentra con Vito) ¡Vito, defiéndeme!
VITO (la aparta de sí) ¡Desgraciada, es hora de morir!
HANNO (se encuentra a Gisca, luego a Mariela, y rechaza a ambas brutalmente) ¿Tú, qué haces siguiéndome? ¿Y tú? ¡Fuera, mujeres! ¡Dejad libre el campo!
VOCES DESDE FUERA ¡A la muerte hemos consagrado el pecho y la espada! ¡Oh, férreo corazón, oh justas espadas, tras la muerte, llevadnos al cielo!
HANNO (levantando la espada, en acto solemne de mando) ¡Oh, mi espada radiante, sea contigo la victoria!
(Gisca y Mariela, como dos criaturas perdidas, olvidadas por todos, locas de terror, ganadas por las pasiones, se encuentran frente a frente)
MARIELA ¡Gisca!
GISCA ¡Mariela!
MARIELA ¡Todavía hermanas!
GISCA En el mismo destino unidas. Sobre nosotras cae una ola... ¿Dónde estamos? ¿Dónde estamos?
MARIELA Tras el viento del terror, en el río de la angustia...
GISCA (trastornada, como demente) ¿De dónde vienes? Turbada, yo te veía en una nube... como enemiga mía... lejana...
MARIELA Vengo de donde tú vienes.
GISCA Pero no sé adónde ir...
MARIELA ¿Adónde vas? ¿Adónde vas?
GISCA Por mi oscuro camino, hacia un desconocido abismo... Pero no sé... no sé...
MARIELA ¿No ves al borde del abismo a Hanno ofreciéndose al juego de la muerte?
GISCA ¿No leo en tu alma? ¡Tú le amas!
MARIELA ¡Sí, le amo! ¡Le amo!
GISCA Mariela, ¿y si muriera?
MARIELA ¡Ah, no morirá! Yo le espero, vivo!
GISCA ¡Ah, rómpete, maldito corazón mío, que has traicionado a la patria, que has traicionado al amor! . . . . . . . . . . . . . .
HANNO ¡Vergüenza a quien ceda! ¡Eterna maldición a quien no venza! ¡Quien esté con Barbarroja vencerá!
(Se oye el rumor de refriega en las puertas; el golpe de las piedras lanzadas desde el castillo; el chocar de las armas. Alguna flecha entra en la sala. Hanno corre, gesticula, dispone sus hombres entre el tumulto)
VOCES DESDE FUERA ¡Empuja! ¡Pega! ¡Agita! ¡Derriba! ¡Desquicia! ¡Las pértigas! ¡Las espadas! ¡Pincha! ¡Hinca! ¡Hiere! ¡Mata!
VOCES DESDE DENTRO ¡No cedáis! ¡No cedáis! ¡Expulsa! ¡Rechaza! ¡Corta! ¡Tira! ¡Son una banda! ¡Son una multitud… Son murciélagos siniestros colgados del muro Corta los brazos... ¡Derriba! ¡Defenestra! ¡Quien esté con Barbarroja vencerá!
(La batalla arde en las puertas del castillo, fragorosa y furiosa. Pasan precipitadamente soldados que arrancan los pesados escudos de las paredes y se lanzan hacia la loggia contra los asaltantes. Pasa Vito apretándose con la mano la frente herida de una pedrada)
VITO ¡A la muerte, oh corazón mío! ¡Este es tu destino, Vito, y debe serte dulce! ¡Oh, mi tierra lejana, mi cuna! ¡Oh, madre mía!
(Desaparece blandiendo la espada entre la nube de polvo. Desde fuera se elevan las canciones de los oprimidos)
VOCES LEJANAS ¡Oh, bella patria la sangre lombarda fermenta al sol! ¡Escrito está con sangre en tu estandarte: la sangre lombarda nunca te traicionó!
(Un grito terrible de Gisca rasga el aire: un grito de locura. Espantada, Mariela huye. La sala es oscurecida por la nube de polvo que se levanta al desplomarse los pedruscos de las almenas más altas. Se oye abajo, entre el fragor, la honda y precavida violencia de los arietes que golpean la puerta para derribarla)
Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 38 invitados
No puede abrir nuevos temas en este Foro No puede responder a temas en este Foro No puede editar sus mensajes en este Foro No puede borrar sus mensajes en este Foro