Carl Tunner escribió:
A mí también me engancha cada vez que la ponen. Un peliculón desde todo punto de vista y el personaje de Scarlata O 'Hara es "el personaje", un emblema del cine. Vivien Leigh deja un monumento interpretativo. Será egoista y malcriada, pero a ver quién saca adelante a la familia en los momentos de desastre y quién ayuda a Melanie en el parto y en el cataclismo del incendio de Atlanta. Es valiente, fuerte, arrojada, ambiciosa y libre, sabe muy bien lo que quiere y como bien sentencia "nunca volverá a pasar hambre". Todo ello siendo mujer en un mundo masculino, machista y reaccionario como el del Sur profundo decimonónico. Es también constante y en el fondo optimista y muy segura de sí misma. Esa frase memorable "Ya lo pensaré mañana" resume todo ello: siempre saldrá adelante, nunca la aplastarán y sabrá enderezar todo lo negativo que pueda ocurrirle. Realmente pase lo que pase, suceda lo que suceda "mañana puede ser un gran día" (no menos ganial frase con la que pone fin a la película)
Será incomprensible (efectivamente Leslie Howard y su personaje son anodinos a más no poder), pero de quien está enamorada Escarlata es de Ashley. Rhett Butler le fascina, porque le da buen sexo (genial esa carita de felicidad de oreja a oreja la Leigh, después de una noche previsiblemente tórrida y salvaje cuando Rhett la sube al tálamo en brazos), porque es un hombre viril y vividor que la intenta domar y no el típico apocado ante su inmensa personalidad como han sido todos los que ha conocido. Butler siempre sale a flote y con él "nunca volverá a pasar hambre". Pero Rhett está enamorado profundamente y cree que podrá llegar a domarla y ése es su error. Escarlata no es mujer de crear una familia convencional y quedarse en casa a cuidar niños. Nanay. Es un espítiru indomable y, además, nunca estuvo realmente enamorada de Butler.
De acuerdo con el primer párrafo pero en realidad creo que sí ama a Rhett -sobretodo desde que consigue salir del apuro económico y se convierte en su esposa- , porque no me parece del todo fingida la instencia final, cuando le pide que no se vaya. ¿Por qué se dice a sí misma "Idearé el modo de hacerle volver"? Cuando la veo siempre tengo la impresión de que Ashley Wilkes es en el fondo un capricho de la protagonista, sobretodo desde el momento en que rechaza la proposición que le hace de escapar juntos a México- esa podría ser la última vez en la que podría sentirse enamorada-. Además esa fascinación que siente ella por Butler desde que se conocen no se corresponde, en mi modesta opinión, con la pueril, luego puteril, serie de insinuaciones que le hace a Ashley, a quien Escarlata no le importa absolutamente nada. Y en la recta final de la historia se hace más patente su cercanía con Rhett.
Y el carácter luchador de Escarlata -por encima de su frivolidad-, que desafía a una sociedad que en los momentos de mayor necesidad le da la espalda (véase la reacción de la irritante tía Polly en el momento del incendio y todas sus participaciones) era perfectamente extrapolable a la no menos reaccionaria sociedad estadounidense de los años 30-40 del siglo XX en la que fue producida la película.
Todo en esta película es inmenso. Puede ser una lección de historia edulcorada a la Hollywoodiense, pero se pueden rescatar valores, matices que la hacen una de las cumbres del cine. Además todos los actores están estupendos, hasta el punto de que nos acordamos también de los secundarios: Mammie (encarnada por otra luchadora de su época, Hattie McDaniel), la graciosa esclava Prissy que miente cuando dice que es experta en nacimientos, el médico, la tía Polly, la familia de Escarlata (sí, el padre hidalgo y la hermana envidiosa por ejemplo), los otros maridos de Escarlata...
Por último, menos mal que la novela no tuvo una secuela. El final abierto con una Escarlata superviviente es uno de los ejemplos más hermosos que he visto en toda la literatura que haya leido. La secuela que ha mencionado waltraute es una posibilidad, pero palidece ante el final que invita a que el lector-espectador resuelva la historia a su mejor parecer.