angelparsifal escribió:
Otro motivo por el que Mortier no se va es porque no creo que en estos momentos ningún teatro se pueda permitir llevar a cabo su proyecto "revolucionario". Y menos en el Teatro Bolshói, donde el público es aún más conservador y donde estaría aún más obligado a respetar la tradición...
Tcherniakov fue durante años el director de escena "fijo" en el Bolshoi, con lo que quede claro que de experimentos ya se está hartos... (y con otros no sé cuantos teatros en Moscú que durante veinte años también han hecho cosas no precisamente tradicionales, con más o menos éxito). Además, cuando un teatro ya tiene que declarar a partir de qué edad el público puede acudir a un determinado espectáculo (esta novedad se introdujo al inicio de la temporada en curso), cuando hay personas que, en nombre de la sociedad, quiereb prohibir espectáculos que, en su opinión, desvirtúan las obras y estropean la voluntad de sus autores, y, además, cuando dichas personas requieren indemnizaciones por los sufrimientos morales provocados por asistir a tales espectáculos. Todo eso en un clima político que se vuelve cada vez más reaccionario (e. g. las leyes adoptadas contra la propaganda de orientaciones sexuales LGBT y pedofilía - como si fuese lo mismo) y en un estado que ni se sabe si todavía es laico o ya dejó de serlo.
A diferencia de España, que (dejémoslo claro) no tiene mucho repertorio operístico de propia cosecha (y lo poco que tiene no lo valora suficientemente), Rusia si lo tiene, y son más de las cuatro óperas de siempre que suelen ofrecerse en Occidente (Eugenio Oneguin, La Dama de Picas, Borís Godunov y Lady Macbeth)... y precisamente eso es lo que se requiere del más grande teatro de ópera de Moscú: mucho repertorio ruso, cuando el repertorio total abarca unas 25 óperas por temporada, un número equiparable de producciones de ballet y funciones diarias en cada una de las dos escenas del teatro. Dudo de que los conocimientos de Mortier vayan tan lejos. Cuando digo repertorio, digo producciones pensadas no sólo para mostrarse un par de veces y no volver más, sino para permanecer durante años en el repertorio del teatro, para reponerse cada temporada (repertorio más trillado, tipo
Rigoletto y
La traviata, sin mencionar a Puccini). Por ejempo, el pasado domingo asistí en Hamburgo a la 37a función del "Don Carlos"
de Konwitschny que desde el 2001 vuelve un año sí un año no y, siempre que el reparto sea bueno, llena muy bien la taquilla.
Además del repertorio ruso, estaría obligado a llenar huecos en el repertorio que ni os imagináis. Baste decir que Moscú nunca tuvo un Anillo del nibelungo propio y que el Caballero de la rosa se estrenó en el Bolshoi sólo el año pasado, que casi no hay belcanto (muy encomiamble por eso
La sonnambula que se estrenará en marzo) ni ópera antes del siglo XIX ni ópera francesa y muy poco siglo XX.