Carl Tunner escribió:
si tienes que tocar en sordina para que se oiga a Goerne y al minitenor... es una tomadura de pelo
Habría que aclarar esto de la sonoridad. En la disminución de la sonoridad no está el problema. Todo lo contrario, es el objetivo plausible de esta interpretación.
Claro que es cierto que nos hemos ido acostumbrando a interpretaciones orquestales brillantísimas que nos pueden encender momentáneamente y hacernos comentar ¡Cómo ha estado la orquesta! cuando realmente se estaba alejando de las intenciones primigenias del drama wagneriano. He leído que estos instrumentos a semejanza de los utilizados en el estreno rebajan la sonoridad en un 40%, me parece algo exagerado, pero vamos a poner que es un porcentaje importante. El foso tapado de Bayreuth rebaja en un % importante la sonoridad, podría ser un 20% siendo prudente. Lo que está claro es que lo que se escuchó en el estreno en el teatro de Bayreuth no tiene nada que ver a algún Parsifal que he escuchado en Viena con la Filarmónica con afinación alta y a todo trapo.
La tensión, la teatralidad, el acento, la trascendencia, no tienen una relación directa con la sonoridad, más allá de que a todos nos conmueve un poco si de forma brillante los decibelios hacen vibrar a las lámparas del teatro. Pero siempre será más importante para transmitirnos la emoción la corrección en la progresión dinámica que el nivel de sonoridad alcanzado en el forte.
He discutido varias veces en Bayreuth con aficionados de corte Tunneriano (en el buen sentido, clásicos, conocedores de las voces del pasado y con experiencias wagnerianas con buenas orquestas fuera de Bayreuth) porque les parecía que había falta de sonoridad. Estoy convencido de que el propio Tunner tendría la misma sensación. Incluso Plácido Domingo en un anillo de Thielemann lo comentó, seguramente acostumbrado, por estar un tiempo alejado del festival, a los Wagner brillantes de los mejores teatros americanos. Dijo exactamente, me falta sonoridad.
Yo mismo debo reconocer que sufrí un poco esta sensación en la primera experiencia, pero hoy tengo muy claro que es una mala pasada que juega la costumbre. Además hablando con asiduos a Bayreuth de mucha experiencia que estuvieron en los tiempos de Kna me comentaron que la sonoridad de Thielemann era parecida, que el teatro es así.
Por eso creo que cuando algunas partes esenciales de la obra pasaron sin pena ni gloria, es más por el criterio de dirección que por la falta de sonoridad. No tengo ni idea si este experimento les parece interesante a batutas como Thielemann o Barenboim, pero estoy seguro que con esta misma orquesta e instrumentos se ponen a ensayar un par de meses y lo ofrecido hubiese sido muy interesante.
Y el hecho es que Helgenbrock no ha demostrado hasta el momento ser un buen director wagneriano. Y podrá decir lo que quiera sobre el jaleo de Bayreuth y la importancia que se le da allí a la escena, pero yo he visto el nuevo Tannhäuser dos años y el segundo con Thielemann no tuvo nada que ver. Ya solo la obertura parecía un universo diferente. Incluso puede ser que en la única forma en la que pueda destacar este señor en la dirección wagneriana sea a través de esta reconstrucción de la sonoridad.
Lo que sí vuelvo a afirmar es que el experimento me parece muy interesante. Incluso sin una gran calidad global en la primera representación, se escuchan fragmentos que abren caminos muy interesantes, aunque en el fondo sea un retorno. Creo que todos los directores wagnerianos deberían escuchar esta interpretación. Por ejemplo el sonido de la cuerda en el principio del tercer acto nos da una perspectiva muy diferente a lo que se suele escuchar y creo que es una opción muy válida.
Lo que no tiene remedio es reproducir el equilibrio que da el foso de Bayreuth y no se habría solucionado por meter a la orquesta en el foso, porque el equilibrio se encuentra al situar las secciones en distintos planos. En el foso la cuerda hubiese quedado más sepultada. Un avance sería que los metales controlaran su sonoridad, pero claro, esto en una representación en directo implica muchos riesgos.
Sr Zacarías, yo estoy con usted, hoy vuelvo, quiero seguir profundizando en esta versión.