
Con Samuel Ramey tengo una relación masoquista, el cantante me parece extraordinario y mítico, el artista muy por debajo. En este DG canta, como casi siempre, divinamente (esa Serenata a flor de labio) pero la atonía en la que mete al sátiro, la falta de fantasía en el acento y la caracterización blandurria me quitan todo el subidón. Ferrucio Furlanetto, siendo el único italiano del cast, tiene una dicción abstrusa y la emisión pubocoxígea no ayuda nada. La Donna Anna de la Tomowa tiene esa clase y empaque que le son inherentes a la estupenda soprano búlgara y para mí es la mejor del cast. Inenarrable (que no hay por donde pillarla, vamos) la Donna Elvira de una Agnes Baltsa con la voz partida en mil colores, pero que es al menos la que da un poco de teatralidad al asunto con el fierísimo (quizá demasiado) acento. Mediocrito el tenor y muy muy mal el Masetto. La Battle con esa vocecina da el pego para Zerlina, pero azucar everyguere y rudísimo y sin ápice de nobleza el comendador de Burchuladze (al que probablemente le han hablado de Da Ponte, de Tirso, de Zorrilla y de Kierkegaard, pero él se ha quedado con la canción de aparecer cabreadísimo en anima y corpo)
Karajan dirige todo con una pesadez y un rollazo insano.