Carl Tunner escribió:
Estimado Le Gouverneur, afortunadamente, los hechos son tercos y de rabiosa actualidad.
1.- Acabamos de ver una Rusalka con cortes en la música perpetrados por el director de escena, que incomprensiblemente ha tenido que tragarse el director musical. No es un tema trivial, no es cuestión de si largos o cortos, importantes o no (que sí lo eran), sino de esa puerta que se abre, de esos precedentes que se sientan y que tantos venimos ya anunciando. "Acabarán metiendo mano a la música". Pues ya va llegando, ya.
2.- Parece mentira que alguién que estudia canto y, por tanto, consciente de la dificultad extrema de esta disciplina, no comprenda que cualquier obstáculo o postura incómoda en la que el cantante tenga que estar más pendiente de no caerse o de hacer extraños ejercicios circenses, que de emitir y cantar, es inadmisible.
No sé dónde está la justificación para cantar un aria sublime sobre un chirimbolo con peligro de una importante caída al suelo. Por no hablar de las limitaciónes y consecuencias perniciosas que supone a la hora de elegir una soprano para el papel. Cualquiera con más de 70 kilos queda fuera aunque cante como Diós y entrará siempre una delgadita y ágil y luego, ya veremos si sabe cantar o no.
3 y 4 - Lo de la proyección en el Macbeth no es compartible ni discutible. Era un hecho. En cuanto daban dos o tres pasos atrás en la tronera, no se oía y lo acusaba la proyección vocal de manera notoria. Asimismo, es indiscutible que no se veía bien desde gran parte del teatro y así se lo recriminó de manera airada al propio Sr. Mortier una veterana aficionada de muchos años. Si la producción estaba prevista para el teatro municipal de una aldea de Mongolia Superior y aquí no entra, que pongan otra producción que seguro que, además, saldríamos ganando.
5.- Alteración del texto. La rabiosa actualidad vuelve a darme la razón. El texto ha sido convenientemente "cepillado" y manipulado por el director de escena al objeto de "adaptarlo" a su "versión" de Rusalka.
6.- Nadie monta un escándalo por 3 segundos de ruido. La rabiosa actualidad del Macbeth contenía 3 minutos de insoportable caída de cascotes. Yo no tengo por qué admitir ni tres minutos, ni 20 segundos sin poder escuchar y de vilipendio infame a la música que amo y que es lo que voy a oir a un teatro de ópera. Los ruidos que se los ponga en su casa el Sr. Chernienko mientras merienda.
7.- Sigo pidiendo el sentido común, porque esta situación en la ópera actual se está volviendo ya irrespirable y muy, muy cansina.
Sus puntos de rabiosa actualidad del 3 al 7 son bastante intrascendentes e infrecuentes. Como comprenderá, que en una producción, porque un cantante al darse la vuelta y cantar un poco más al fondo se le escuche menos, pues es lo normal y lo lógico, como en todas las producciones. No, este no es el debate de las puestas en escena, no nos vayamos a la anécdota.
Los puntos importantes son el 1 y el 2. Pero si los cortes en más de un 99% de los casos es debido a cuestiones musicales, me parece bastante injusto achacarlo a los directores de escena porque en un caso se haya producido. Repito que no entiendo por qué en este caso todo el mundo está protestanto y, por poner un ejemplo del propio Liceu, nadie protestó con la ciudad muerta. Cortes hay en la mayoría de representaciones.
Sobre las posturas hay que hablar con el cantante para saberlo realmente, ya que hay gente que canta sin ninguna dificultad tumbada, algo que se suele poner como ejemplo. Yo lo he probado y completamente tumbado no hay mucha interferencia, es cuando estás tumbado y un poco incorpordo cuando se pierde apoyo. Me acuerdo las quejas con el anillo de Valencia y la escena de Lance Ryan en la que Siegfried tenía que cantar completamente colgado de los pies. Hubo un día que no se hizo y todo el mundo dijo que "menos mal que el cantante se ha plantado y se ha terminado con tanta gilipollez, pobre hombre". Yo estuve con Lance Ryan tomando copas en la fiesta final del anillo y me dijo que le encantaba la escena, que cantaba perfectamente y que no se había hecho por un problema con unas poleas y falta de personal para el contrapeso. Hay cosas que pueden molestar más a un cantante como que se moje los pies como en el Lohengrin de Kaufmann, que se agite algo y se levante polvo, etc y en este tipo de situaciones no nos solemos dar cuenta, como en la Aida del Real que era una producción clásica y se acababa levantado mucho polvo en una escena que hacía muy difícil cantar.
Y respecto a que no hay buenos cantantes porque los directores de escena modernos eligen a los guapitos. Hay un festival wagneriano en donde las puestas son completamente tradicionales. Si esto fuera cierto, allí los cantantes sería feos, gordos y con granos pero cantarían como Flagstad y Melchior. No es el caso precisamente. Me refiero a lo de Flagstad y Melchior, lo de los granos sí es posible.