El hobbit, como no podía ser de otro modo.
La verdad es que no se entiende bien --salvo si nos paramos a considerar los argumentos crematísticos (ya me entienden

)-- que hayan decidido hacer una nueva trilogía de una novelita tan breve, ligera y flojita como es
El hobbit. No tiene mucho sentido, me parece a mí. Habría bastado una buena película de tres horas (o un poquito más, con el preceptivo intermedio) para resumir a la perfección lo que allí nos cuenta Tolkien.
En este sentido, todo lo que era recortar y resumir en el caso de
El señor de los anillos se ha convertido aquí en un ejercicio de extensión indefinida. Y, lo que es peor, dicho alargamiento está basado casi exclusivamente en los efectos especiales (que son impresionantes, todo sea dicho) y en una acción trepidante (demasiada para mi gusto), elementos ambos que, por sí solos, no veo suficientes para mantener en pie una pelicula.
A ello se añade el problema del argumento propiamente dicho: mientras que las tres novelas de
El señor de los anillos están llenas de situaciones ricas e interesantes, de una gran variedad de ambientes y de una amplia nómina de curiosos personajes, en el librito de
El hobbit no ocurre nada realmente digno de mención, de modo que alargar la acción tanto tiempo con esos presupuestos no sé yo si terminará dando para mucho en el futuro... Pero bueno, ya se irá viendo en los dos próximos años que vienen.
En resumen: película que se ha alargado innecesariamente, pero que pese a todo resulta entretenida (a pesar de su metraje). La verdad es que Jackson se muestra habilidoso y consigue que el interés y el ritmo no decaigan en ningún momento. Pese a todo, claramente inferior a las anteriores de
El señor de los anillos.