mitchum escribió:
Gino escribió:
Pero si no hay grabación completa de Tamagno ya demás los fragmentos son de cuando estaba ya retirado y enfermo...
¿No se sabe usted lo que decía Wittgenstein sobre "de lo que no se puede hablar"?
perfecto. pero se ha sacado a Tamagno a colación, y lo que ha quedado hoy de su canto no es nada destacado.
recuerdo un comentario suyo acerca del Trovatore de Lauri-Volpi con la Callas en la Scala, en el que fue abucheado y braveado al mismo tiempo. comentaba usté que, a pesar del estado vocal, había elementos que permitían valorar la técnica del intérprete, u otros aspectos como el fraseo.
siguiendo ese criterio, lo que ha quedado de ese tardío Tamagno no me provoca excesivo entusiasmo. el "gran" Tamagno es una incógnita.
pero vamos, aquí empleamos como vara de medir lo que hace doscientos años se decía de Rubini, Donzelli, la Malibrán...
¿Y no será, quizá, que estamos algo confundidos respecto de lo que debería ser una buena (y correcta) interpretación del
Otello verdiano, según lo que quiso Verdi?
Hago esta pregunta porque siempre he pensado que con el cambio de sensibilidad interpretativa que se produjo a partir de finales del del siglo XIX (entrada del canto verista, progresivo abandono del canto melismático, subida del diapasón, etc.) el
bel canto tomó unos derroteros que, seguramente, poco tenían que ver con la voluntad originaria de los compositores anteriores a dicho cambio.
Pues bien. Es curioso que haya salido aquí de nuevo esta cuestión, que ya se apuntó brevemente en el hilo relativo al debut de Kunde en este difícil rol y que para mí tiene enorme interés, pues afecta no sólo al canto verdiano, sino también (¿o sobre todo?) al wagneriano (los dos que más me interesan). Allí, el forero Melchior decía sobre el debut de Kunde como Otello (y cito literalmente):
Melchior escribió:
Aún así, me queda la pullita de que, habiendo sido él [Kunde] un cantante belcantista, no haya querido aprovechar la ocasión para cantar un Otello verdiano-belcantista, como creo yo que se interpretaba el rol del moro antes de que el verismo lo invadiera todo.
La observación de Melchior me parece interesantísima y yo la pondría en relación con todo lo que estuvimos debatiendo el amigo José Luis
et moi-même en el hilo sobre el Otello de Kunde, a propósito de los tenores heroicos wagnerianos y su caudal o densidad vocal. Es más, incluso iría más allá y me atrevería a hacerla extensible a la interpretación que hoy día se hace de Wagner. Creo, en efecto, que la tradición verista --sobre todo en el caso del repertorio italiano, pero no exclusivamente en él--, la subida del diapasón y la influencia de lecturas directoriales que podríamos denominar muy influidas por lo sinfónico han ido haciendo que se pidan características para ciertos roles u obras que, a lo mejor, no coinciden demasiado con lo que los autores exigieron originalmente a los primeros intérpretes que los crearon. En el caso del
Otello verdiano, por ejemplo, y aunque las grabaciones que conservamos de Tamagno no son demasiado buenas (por calidad y por el hecho de que las hizo ya muy mayor), parece indudable que nos encontramos ante el típico
tenore di forza del ochocientos, con gran pegada en la zona alta, timbre broncíneo y brillante pero que no tenía ese color tan baritonal o dramático que exigimos hoy día para el personaje y cuyo máximo representante habría sido el maestro del Monaco. Pero por lo que más se aleja un tenor del otro es por el estilo de canto, mucho más florido y "belcantista" en Tamagno, frente al mayor naturalismo de los intérpretes actuales (de modo que lo apuntado por Melchior no deja de tener su miga). Es cierto, también, que Verdi no estaba completamente satisfecho de él, pero más por su incapacidad para recrear esos momentos elegíacos y amorosos que el personaje tiene, o para desplegar todo el juego de dinámicas tan complejo que el genio de Bussetto puso en su partitura, que por sus cualidades para los instantes heroicos y dramáticos que Tamagno solucionaba, al parecer, con bastante facilidad. Es decir, que a lo mejor Verdi no se habría sentido tan desilusionado escuchando un Otello más belcantista del que estamos acostumbrados a oír nosotros en voces como las de del Monaco, Vinay, Vickers, Atlantov, Giacomini, Domingo, Antonenko, etc.