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Creo que hay gente a la que le resultaría más atractivo entrar en la literatura alemana por la puerta del siglo XVIII y XIX, tras la cual se encuentran riquezas increíbles (Goethe, Moritz, los Arnim, los Brentano, Keller, Stifter, Storm, Grillparzer, Tieck, Hoffmann, los hermanos Grimm, Eichendorff, Droste-Hülshoff, Heine, Schiller, incluso historiadores como Droysen o luego Mommsen...) que por la del siglo XX, buenísima como es la literatura en lengua alemana del siglo XX. Lo que pasa es que nombres como Th.Mann, Musil o Kafka atraen mucho.
"Ya antes del alumbramiento de la nueva escuela [romántica], había traducido Voß a Homero; ahora tradujo, con celo inaudito, al resto de los poetas gentiles de la antigüedad; mientras, el señor A.W. Schlegel traducía a los poetas cristianos de la época latina del catolicismo. Ambos empeños estaban moldeados por una intención polémica oculta:Voß quería fomentar con su trabajo la poesía y la mentalidad clásica, en tanto que A.W. Schlegel se proponía hacer asequibles, en buenas traducciones, a los autores cristianos en lengua latina para emulación e instrucción del lector. Este antagonismo se manifestaba incluso en el estilo de ambos traductores. Asi como el señor Schlegel pulimentaba sus palabras hasta hacerlas cada vez más dulces y melindrosas, Voß se volvía cada vez más áspero y recio en sus traducciones, siendo las últimas casi impronunciables por su aspereza cincelada; así pues, si uno perdía pie sobre el resbaladizo entarimado de caoba pulida del verso de Schlegel, con igual facilidad se tropezaba con los bloques de mármol versificado del viejo Voß. Al final, por razones de rivalidad, quiso Voß traducir Shakespeare al alemán, como Schlegel había hecho de forma tan soberbia en su primer periodo. Pero ésta no era tarea con la que se aviniera bien el viejo Voß, y menos aún su editor. La traducción fue un rotundo fracaso. Allí donde Schlegel quizás traduce con excesiva blandura, donde sus versos son a veces como nata montada, hasta el punto de que el lector no sabe, al llevársela a la boca, si tiene que comerla o beberla, la traducción de Voß es dura como la piedra, y lo que uno teme es quebrarse la quijada al recitar sus versos."
Estoy leyendo Die romantische Schule, de Heine. O cómo escribir sobre literatura sin convertirse uno en cómplice de Morfeo. Debería ser lectura obligatoria para muchos colaboradores de suplementos literarios. No se puede escribir con más gracia de un asunto tan arduo. Supongo que habrá edición española, como lo hay de todo.
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