
Primer acercamiento a esta ópera de Britten, que espero poder ver el próximo invierno en Toulouse. Benjamin Britten reincide sobre un tema tan habitual en sus obras como es el del individuo diferente, visto en este caso con ironía pues un joven virtuoso, Albert Herring, es propuesto para "reina" de la primavera visto que las chicas son de moral dudosa para el muy estricto comité organizador. Ya comentaré algo más al final pero estos rimeros minutos son, sencillamente, excepcionales.
+++++++++
Bien, ya ha terminado la ópera. Benjamin Britten nunca decepciona y ya tengo otra ópera para disfrutar. Desde luego si el trabajo me lo permite no me pierdo la función de Toulouse, visto que el centenario de este grandísimo compositor va a ser el gran perjudicado por la sombra de los otros dos. La ópera es -como apunta gakugeki más abjo- una especie de otra cara de la moneda de
Peter Grimes; lo que en esta es turbio aquí es frescura; le que allá es tragedia aquí es ridícula exageración; y tanto aquí como allá, la hipocresia de una sociedad cortada por el patrón de la rectitud moral impuesta.
Por cierto, en el momento que le gastan la broma a Albert poniendo ron en la limonada se escucha un motivo del
Tristan und Isolde. ¿Alusión al elixir liberador? Si tienen oportunidad, no se la pierdan.