Siddharta escribió:
La Conquista de Mexico, Brokeback Mountain, el Tristan de Sellars/Viola y la Pasajera de Weinberg (que también sonaba para esa temporada) son un bombazo y cualquier temporada que gire alrededor de estos títulos puede ser desequilibrada pero nunca mala. Me consideraría afortunado si los pudiera ver en el mismo año a cinco paradas de metro
Pero porque a usted le gustan estas moderneces. Yo, de estas que cita, solo iría a ver (con MUCHO interés, el
Tristan de Bill Viola, y si me convenciese el reparto, claro). E insisto, a usted le gustará, pero estar está desequilibrada la temporada. Eso es indiscutible. Y una temporada de ópera que presente de 10 a 12 títulos anuales en una ciudad que no tiene otro teatro dedicado a la ópera, y que está llena de aficionados tradicionales, no debería estar descompensada de esta manera.
Siddharta escribió:
Dicho esto, creo que el proyecto de Mortier está muy tocado. (...) Yo creo que en estas condiciones el proyecto de Mortier (con claroscuros pero muy interesante) no es viable. Y antes de adaptarlo (porque si algo tiene este hombre son ideas fijas), creo que preferirá marcharse. Sólo hablo por mi intuición, pero tal vez lo haga esta misma temporada, a no ser que la taquilla empiece a ir mejor o que se encuentren nuevas formas de financiación.
Yo creo que es un problema mucho más sencillo en esencia: este proyecto no es viable en una ciudad como Madrid, que tiene al Real como su centro operístico. Este proyecto podría haber sido viable en el segundo teatro de ópera de alguna ciudad (NYCO, ENO, Komische Oper, Champs Elysees...), como complemento a OTRA programación más amplia y más plural en otro teatro en la misma ciudad. Así el público podría seleccionar qué ver y qué no. Ahora bien, otro problema sería encontrar un "segundo teatro" que se pueda permitir sustentar económicamente el proyecto del señor Mortier (recordemos lo que le pasó en la NYCO).
En cuanto a lo que pasa en Madrid, Mortier pretende reeducar a un público tradicional como el madrileño, y el público madrileño me parece que ya le ha dejado lo suficientemente claro que, en general, no tiene el menor interés en que se le reeduque. Y está en todo su derecho de no querer ser reeducado si sabe qué es lo que le gusta, lo que quiere ver y lo que no. No pasa nada. No estarán en la cresta de la ola ni en el pináculo de la vanguardia pero LO HAN DECIDIDO ELL@S. Tienen derecho a ser rancios si así lo desean. Lo que no puede Mortier es obligar al público a que coma algo que no le gusta, porque es o eso o nada, a fuerza de ponerle al día siguiente de nuevo el plato que no comió el día anterior. Porque la gente se cansa, y eso es lo que está pasando con el público de Madrid.