Estoy flipando, sinceramente. Pero mucho, mucho, mucho.
A ver señores: un servidor es joven pero no tiene un pelo de tonto y tiene muchas funciones en su haber, y muchos discos duros repletos de música. Creo que los años que llevo en esto son más que suficientes como para que haya podido formarme un criterio PROPIO sin que me pase nada. Un criterio en el cual tengo unas preferencias lógicas, aunque coma de todo: puedo ir a ver Monteverdi, Verdi, Puccini, Massenet, Wagner o Berg; y voy a verlos a todos ellos y a muchos otros sin sofocarme. Evidentemente unos me gustan más y otros me gustan menos. Es una mera cuestión de GUSTOS, muy respetable, pero yo soy de esa gente que consume un poco de todo, y no estoy especialmente obsesionado con UN repertorio concreto.
Llámenme rancio, llámenme como quieran, pero para mí en el mundo de la ópera el tratamiento de la voz es fundamental (si no lo fuese, me pongo una sinfonía de Mahler, que también me gustan muchísimo), y el uso de la melodía ciertamente importante. No me gusta el camino que está tomando de unos años hasta hoy, porque veo muchos creadores se están pasando por el forro unos principios que para mí son fundamentales en lo que debe ser una ópera. No hay más. No concibo que una creación de Sánchez-Verdú, por poner un ejemplo, pueda ser llamada "ópera" de la misma manera que una de las de Mozart, Verdi, Bernstein o Corigliano. No concibo que se aplaudan obras como las de Sánchez Verdú, Sciarrino y demás, y que se crucifique vivo a un señor como Daniel Catán, por componer una ópera tonal y melódica, que se ve que ahora mismo ya no es lo más chic. Yo no voy a la ópera a hacer un esfuerzo ni un ejercicio estético ni ninguna chuminada de esas: a mí una cosa me llega o no me llega. No hay más. Y el 80% de lo que ahora se denomina ópera suele no llegarme, en general. Llámenme rancio, ignorante o lo que quieran, pero es así. Hay excepciones, claro, pero en general son las menos.
Indudablemente hay un sector muy poderoso que cree que me (nos, porque somos muchos los que estamos en esta posición) tiene(n) que abrir los ojos, y enseñarnos cuál es el camino. No sé el resto de los que piensen como yo, pero yo personalmente es que no lo necesito: quizá haya algo que no me guste ahora, y me fascine dentro de 15 años. Quizá no. La gente cambia, y no pasa absolutamente nada.
En cuanto al señor Tunner, sencillamente hace MUCHOS años (tengo 24 ahora, y yo creo que puede hacer 10 o 12) que nos conocemos, y nos conocemos personalmente desde hace bastantes años antes de que él irrumpiese en los foros. NO siempre estamos de acuerdo. Y tampoco pasa absolutamente nada. Porque lo lógico es que exista la discrepancia entre las personas. Yo les podría dar una lista de óperas que a mí me gustan y creo que a él no, y les podría dar una lista de cantantes que a mí me gustan y él desprecia. Vean de hecho la cantidad de discrepancias que hemos tenido en el Hilo Chen.
Con el señor Gino son ya muchos años coincidiendo en los foros, y la manera de conocernos personalmente ha sido lo suficientemente original como para que me caiga simpático

. Con el señor Spinoza, al que también conozco personalmente, en ocasiones estoy más cercano de lo que parece.
Dicho todo esto... veamos: tengo unos criterios, que serán más o menos acertados pero son los míos. Respeto los criterios de los demás, pero considero muy difícil que esos criterios de los demás vayan a mover los míos. Por ejemplo, a mí Cecilia Bartoli no me parece una cantante de ópera seria para teatro. Puede que a otra persona sí, me parece muy bien, pero yo de momento no me voy a mover de ahí así la otra persona me llame Fonseca, Ricurita del Atlántico, o como quiera que sea. Que me da igual, pero ninguno de ustedes me va a hacer ver la luz.
