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Principalmente dos cosas.
Game Change: Obama and the Clintons, McCain and Palin, and the Race of a Lifetime; de Heilemann y Halperin (con ese nombre podrían ser un número con tigres y leones en Las Vegas)
Superficial, pero muy entretenido, sobre todo cuando aparecen los monstruitos, como Hillary, Bill, y Sarah. Los americanos dominan como nadie la narración de una campaña electoral.
El Fausto, parte I y II. La parte I la había leído en español hace unos años. Ahora, en alemán me doy cuenta precisa de la grandeza de la obra. Es que la poesía dramática de Goethe a veces alcanza alturas shakespirianas. Imposible trasladarla al español con toda su fuerza. Ahora voy a por la parte II, que nunca he leído.
Lo hago mientras veo los dvd de la representación completa de la obra (unas 10 horitas de nada) con Bruno Ganz y una puesta en escena bastante imaginativa de Peter Stein.
Sigue un fragmento del Fausto I, de cuando el paseo de Faust con Wagner por la afueras de la ciudad. Este es el tipo de escritura al que el otro Wagner sólo podía aspirar.
Fausto, aburrido el hombre, quisiera tener alas (la versión español es de propia cosecha y no muy de fiar, no sólo porque mi alemán es como es y no respeto rima ni ritmo ni metro, sino porque como no me tome libertades me aburro):
Ich säh’ im ewigen Abendstrahl Die stille Welt zu meinen Füßen, Entzündet alle Höhn, beruhigt jedes Thal, Den Silberbach in goldne Ströme fließen. Nicht hemmte dann den göttergleichen Lauf Der wilde Berg mit allen seinen Schluchten; Schon thut das Meer sich mit erwärmten Buchten Vor den erstaunten Augen auf. Doch scheint die Göttin endlich wegzusinken; Allein der neue Trieb erwacht, Ich eile fort ihr ew’ges Licht zu trinken, Vor mir den Tag, und hinter mir die Nacht, Den Himmel über mir und unter mir die Wellen. Ein schöner Traum, indessen sie entweicht. Ach! zu des Geistes Flügeln wird so leicht Kein körperlicher Flügel sich gesellen. Doch ist es jedem eingeboren, Daß sein Gefühl hinauf und vorwärts dringt, Wenn über uns, im blauen Raum verloren, Ihr schmetternd Lied die Lerche singt; Wenn über schroffen Fichtenhöhen Der Adler ausgebreitet schwebt, Und über Flächen, über Seen, Der Kranich nach der Heimat strebt.
Vería, en el perpetuo brillo del atardecer, el mundo tranquilo a mis pies; inflamadas las alturas, los valles en reposo, el arroyo plateado desliéndose en un río de oro. La áspera montaña, con sus gargantas, incapaz de detener mi avance, propio de dioses. De pronto, ante mis ojos asombrados, se alzaría el mar sobre el rescoldo de sus ensenadas. Y, al fin, el dios solar parece abatirse, pero un impulso nuevo se reaviva, y me apresuro a libar su luz eterna, ante mí el día, a la espalda la noche, sobre mí el cielo, en lo hondo las olas. Un bello sueño, y en el entretanto el dios se esfuma. ¡Ay! Ninguna ala de carne se hermanará con gracia a las alas del espíritu. Y es, sin embargo, impulso innato el de verter nuestros sentidos adelante, y alzarlos en vuelo cuando escuchamos desde lo alto el canto clamoroso de la alondra, perdida en azul; cuando la extensión de las alas del águila flamea sobre riscos y pinares, y la grulla busca con esfuerzo el nido lejano sobre lagos y llanuras.
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