Rupert de Hentzau escribió:
¡Hombre, señor Spinoza, un poquito de "porfavor"!... ¿Cómo se le ocurre poner al mismo nivel un Festival del prestigio internacional y musicológico como el de Pésaro junto a dos festivales de chichinabo como Torre del Lago y Verona?... El de Puccini porque es muy de andar por casa, y el otro porque es una pachanga infumable. Yo creo que el Festival de Pésaro va justo detrás de los dos grandes (Salzburgo y Bayreuth) y al lado de Glyndebourne. De ahí para abajo, todos los que se quieran. Además, Pésaro tiene una cualidad distintiva que hacen de él un festival casi único en el mundo: unir el espectáculo y la pasión operística con la labor académica y de investigación musicológica, que prácticamente van de la mano. La fórmula ha sido un milagro de sentido común y de clarividencia. De hecho, en otras partes de Italia han tratado de imitarla (Bérgamo con Donizetti; Parma con Verdi; Torre del Lago con Puccini; o Jesi con Pergolesi y Spontini), pero el milagro no se ha producido.
"Algo tendrá el agua cuando la bendicen" 
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Comparto las excelencias del Festival Rossini de Pesaro, pero no puedo admitirr que se califique de "pachanga infame" un Festival casi centenario y al que acuden miles y miles de personas cada año, como el de Verona. Por no hablar de cómo toda la ciudad (la bellísima Verona) está detrás y apoya el mismo. Un Festival en el que han acudido los más grandes cantantes, han dirigido grandes de la batuta y de la escena y que, muy importante, es accesible a todo el mundo y puedes llevar en el día y tener tu entrada. Muy al contrario de los tan alabados de Salzburgo y Bayreuht. El primero, para ricos y el segundo para ricos y para quiénes tengan la suficiente "paciencia" o afinidad por la mística Wagneriana. como para esperar 10 años a que tengan la deferencia de concederte unas entradas.

De traca.
El Festival en el que la Callas debutó en Italia y se dió a conocer internacionalmente y en el que Corelli cantó su mejor Ernani, merece un respeto. Yo he estado unas cuántas veces y espero seguir acudiendo. Certifico que jamás he visto ninguna pachanga infame, aunque la comodidad no sea la máxima o el comportamiento del público (entre 20 000 espectadores no vamos a esperar que sean todos expertos) a veces, nos moleste a los aficionados más habituales.
El que no haya visto ópera en Verona y, particularmente, Aida, le faltará siempre algo como aficionado.