Siddharta escribió:
Y dices una cosa que he podido comprobar siempre. Cuando la puesta en escena es extraordinaria y todo encaja sobre el escenario, la gente sale del teatro sin poder evitar hablar y hablar sobre la ópera. El impacto de Kat'a Kabanova en Madrid no lo ha tenido ninguna otra ópera estos años, y se debe precisamente a eso, a un conjunto brillante (soprano y orquesta) sostenido por una puesta en escena abstracta que subrayaba brillantemente el drama y la música. Y muchos amigos me siguen hablando de esa Kat'a, años depués, y nadie ya me recuerda el Rigoletto de Nucci o el Simon de Domingo.
Warlikowski, Herheim y Tcherniakov son tres genios de la nueva generación que conocen al milímetro la ópera con la que trabajan y que pueden tener una mala propuesta, pero cuando aciertan sales del teatro flotando, sin poder parar de pensar en lo que has visto, emocionado y cambiado.
Totalmente de acuerdo con la maravilla de Katia Kabanova, pero ¿cómo es posible que NADIE se acuerde del último Rigoletto de la escuela antigua -que por cierto al hacer un circo de su personaje según me han dicho ya está siendo un excelente actor e intérprete de la siempre naturaleza bufonesca que se le presupone a un ser deforme, algo que hasta el propio Rigoletto se aplica cuando no está en la corte-? ¿Es que ya no importa la música ni las voces? Y siguiendo este planteamiento no me extraña que nadie se acuerde: la puesta en escena de Wagemakers es una de las peores que haya visto en toda mi vida, y lo compartirán no pocos de los que fuimos a alguna de esas funciones. ¿Debo entender que ante la escasez de cantantes los gustos del público tienden a ir con el esplendor de la dramaturgia? Me preocupa si eso que has dicho hará olvidar a algún joven que sin mucha formación musical aun amateur se olvide de que la ópera y sus grandes compositores las concibieron también y principalmente para ser ejecutadas, no sólo representadas. Por fortuna no pasa aquí: en este foro todos amamos la música y muchos la conocen muy bien incluido a quien cito.
Pero yo sí he leido casos fuera: un suizo me comentó que su orden de prioridad era; escena y luego música. Claro que cuando le dije que antes a los cantantes y a la ópera les iba muy bien casi sin moverse me cambió de tema

Ya lo dijo Fischer-Dieskau: "¿Para qué he vivido si los jóvenes ya no escuchan también a los cantantes del pasado?" El arte es subjetivo y acepta toda preferencia pero es alarmante para la parte vital musical si hay una tendencia mayoritaria a olvidarse de ésta.
Por otro lado, estoy de acuerdo con la última frase que citó Siddharta. Por ejemplo, a mí me han gustado MUCHO las interpretaciones de Tcherniakov de óperas como Onegin (vilipendiado
por cierto no sólo por su dirección escénica sino por sus repartos de cuadragésima categoría, como los cantantes masculinos salvando a Kwecien y Dolgov o por la orquesta espantosa del Bolshoi bastante mal dirigida para más inri) o Wozzeck o Khovanschina. Pero por otro lado la idea de que todos los personajes de "Don Giovanni" son una familia me parece inaceptable.
Sin embargo, hay un problema cuando esas lecturas fallan, cuando además de fallar lo hacen sobre una ópera poco difundida entre el público, aburriendo y creando negativos prejuicios sobre la obra. No hablo ya de nuestra Lulu de 2009, sino del "Roger" de Warlikowski: a mí me divirtió y no me molestó para nada, pero había gente que se marchaba y pedía a la salida -lo he oido- la jubilación de Mortier.