delaforce escribió:
Pues mas a mi favor, señor Gouverneur.
Retiren ustedes su abono, y a ver que pasa. En unos pocos dias, tras el cierre del periodo de abono, el señor Mortier seria despedido, y una comision de ex-abonados, tal vez incluso presidida por usted, se encargaria del diseño de la nueva temporada.
Mientras tanto, pues yo mantengo que algunos ABONADOS (entre los que no digo que se encuentre usted), se creen, tienen el resabio, de ser propietarios, o co-propietarios del teatro, en lugar de unos señores que han comprado unas entradas, como hago yo, o cualquier otro aficionado sin abono. Y no, señores, no es asi. Ese concepto es el que pertenece a epocas preteritas.
Los propietarios del Teatro Real, somos todos los españoles que pagamos impuestos. Es decir, es de todos y, por lo tanto, de nadie.
¿Pero de dónde se saca esa conclusión?
Lo que digo yo es que el Real se financia casi la mitad con dinero público y la otra mitad con los paganinis. Los paganinis se dividen entre los paganinis sueltos que son un 15%, los patrocinadores un 10% y los paganinis estables, los abonados, un 75%.
Lo que digo es que un teatro de una ciudad como Madrid, donde muchos millones no son aficionados a la ópera, tiene que cuidar esos paganinis estables. Metiéndoles en el abono títulos como el Ainadamar, "ópera" flojita y amplificada a precio de oro, para cuando se produzca el descalabro en la venta sacarlas a mitad de precio, es hacer una gestión en contra de ese paganini estable.
Había una función de Ainadamar que no entraba dentro de los abonos tradicionales, que son los que tienen más de 1200 entradas vendidas antes de salir a la venta las entradas sueltas. A pocos días para la representación, quedaban por vender más de 1.100 entradas. Supongo que la mayor parte de las entradas las han tenido que regalar a escuelas y conservatorios para que el teatro no tuviera un aspecto deplorable. Extrañamente me han llamado un par de personas, una que trabaja en un ministerio y otra en la asociación de víctomas del terrorismo diciendo que tenían a su disposición entradas gratis para la ópera.
En resumen, no se puede programar sin poner un ojo en la economía y creo que este es uno de los talones de aquiles de Mortier. Y eso que ahorra un pastón en cantantes.