gakugeki escribió:
¿Pero, por otro lado, dónde está la ópera contemporánea (que, siendo generosos, podría ser la que va desde 1950)?: ¿Choeurs? ¿Abramovich? ¿Y el barroco sólo vale si lo remoza un Boesmans?
Es que no satisface ni a los barroquistas, ni a los contemporanistas ni a los decimononistas. Todavía si satisficiera al aficionado de amplio espectro que no se adhiere a ninguna ista...
Eso cuando arriesga. Cuando no arriesga y le sale una temporada como la que viene, resulta que es bastante comparable a temporadas anteriores del Real. Sólo destaca el encargo a Glass. Pero entonces no entiendo que se hable tanto de la mugre pasada, de la caspa pegada al respaldo de las butacas y de los nuevos aires.
Estoy de acuerdo con tu valoración. Al final lo más
arriesgado de esta temporada (Marina, Choeurs...) y de la pasada (Mahagonny) no ha sido nada realmente novedoso, al final tienes la sensación siempre de un dejà vu ochentero. En estos dos años sólo el Roger y el San Francisco (y tal vez el Pelléas, aunque más conservador) han sido espectáculos inolvidables y peturbadores. Y ninguno de los tres eran estrenos. Sí que ha aportado Mortier al Real una concepción alternativa (que no nueva) de la ópera como espectáculo más integral. Cada título está pensado como un todo, que busca transmitir un mensaje a través de todos los medios posibles. En ese sentido está en las antípodas de Moral, más preocupado por el resultado, especialmente el vocal (con todo lo bueno que eso supuso). El nivel de cantantes con Mortier ha sido muchísimo menor, pero los repartos, aun de segunda fila, han estado bien escogidos y sobre todo muy comprometidos con el espectáculo (en Clemenza, claramente). Simpatizo con Mortier y me gustan sus temporadas, pero definitivamente ha perdido el olfato que le hizo estar en la vanguardia de lo que se hacía en Europa. No creo que pueda verlas por motivos prácticos, pero si el año que viene sus grandes apuestas novedosas (Glass y el Così) se quedan de nuevo a medio gas, podremos confirmar esta tibia decepción.