Varias conclusiones de una final que ha sido más una gran batalla que un gran partido:
1.- Nadal jugó con pocos primeros (57%) y aun así sólo perdió una vez su saque. Eso sí, intentaron ser saques potentes y colocados. Mejoró en el segundo set. Es mejor un 55% de buenos primeros que un 80% de saques blandorros y sin colocación.
2.- El año pasado Nadal se limitaba a cargar bolas altas, pesadas y muchas veces cortas al revés de Djokovic; hoy ha variado el juego, ha hecho correr al serbio y en cuanto ha podido ha metido golpes más profundos. Comete más errores pero domina más.
3.- Consecuentemente, Djokovic ha fallado más: no es lo mismo meter un golpe a la línea desde media pista que hacerlo un metro detrás de la línea de fondo. También es cierto que su estado de éxtasis de 2011 se ha difuminado un poco pero hoy ha cometido fallos increíbles (dos smashes, por ejemplo). Total, 41 errores no forzados, 21 de Rafa.
4.- Con todo, en ocasiones vuelve a las andadas y se echa atrás, que es cuando le remontan.
5.- Djokovic ha comprendido el cambio de escenario y ha vuelto a sus viejas costumbres: protestas, rotura de raqueta, miradas al cielo, la cabeza bajo la toalla... Descentrado. Ha entregado el partido con una doble falta. Cierto que le perjudicaron con 5-4 y 30-30 en un punto que estaba a pedir de boca. Pero eso no justifica que en el juego siguiente perdiera su saque con un 40-15.
6.- En París podrá ocurrir cualquier cosa porque el deporte es impredecible pero Nadal ha desterrado (

) de su mente a Djokovic, porque este ha bajado un poco y sobre todo porque él ha mejorado mucho con respecto a 2011. Sólo ha perdido un partido (y de aquella manera) y dos sets, justo en ese partido. No está tan brillante como en 2008 o 2010 pero se acerca.