Ya vamos a empezar.
El compositor actual no piensa en el público por la sencilla razón de que, por un lado, no vive del público y, por el otro, el público es un ente indefinible. No es lo mismo el público de un teatro que el de otro o el de un país o el de otro.
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En general, cada vez se compone desde lenguajes más innaccesibles al público profano y enfocados a una minoría más bien snob.
Esto es un prejuicio. Las obras modernas son tan inaccesibles paa la mayoría de los profanos como lo son las obras antiguas. Es sólo que con las antiguas el profano se siente familiarizado, aunque no enteinda casi nada, y con las modernas no.
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Parece que ya no interesa componer desde la tonalidad y la melodía, desde lenguajes accesibles al gran público
Seguramente mucha gente dijo eso cuando se pasó de la monodia a la polifonía o cuando se pasó de la modalidad a la tonalidad.
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y que cuando alguien intenta hacerlo (pienso en casos como los de John Corigliano, André Previn, Thomas Adés, Daniel Catán u Osvaldo Golijov, que han dejado óperas accesibles e interesantes, en ocasiones sin renunciar a innovar formalmente), muchos críticos les tachan de ser excesivamente conservadores como creadores.
Pues eso son.
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Otro dato indiscutible es que el público operístico "normal" (los de "sota-caballo-rey"), tienen miedo y desprecian este repertorio.
Y de quién es la culpa si no de ellos mismos. Prefieren seguir de sota-caballo y rey antes que volverse una tercias de ases.
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¿no importa la opinión del público?
En general no. El artista actual es como un pastelero. Si gustan los pasteles uno vuelve, si no se busca uno otra pasteleria.
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¿no debe una ópera componerse pensando en el público que paga entrada y llena los teatros?
En ese tipo de estética generalmente no lo llena y si lo llena es porque los asistentes van porque les gusta esa estética.
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¿es necesario componer cosas que necesiten ser previamente explicadas para comprenderse?
Así funciona el 90% del arte compuesto por la humanidad. Cuanto daño hizo el romanticismo.