el apuntador, es muy util.
Sobretodo cuando uno esta en carrera, que canta cada semana una opera distinta, puede pasar que se te olviden las palabras en el momento menos esperado, y ahi el apuntador es la salvacion, pero tambien porque marca el tiempo, y si uno no ve, por algun motivo, el director, el apuntador puede salvar muchas situaciones. Y suele pasar, que el mismo apuntador salva situaciones al director, que ni se entera.
Los apuntadores son monumentos de teatro, conocen mejor que nadie las operas, sea vocalmente que musicalmente. Conocen a los cantantes como pocos, y SOBRETODO los problemas en escena que los directores(tambien de escena) no suelen saber.
Si has oido al apuntador en un disco, es logico, porque antes los microfonos los ponian justo al lado de el. A mi no me parece molesto, porque amo el teatro y menos los discos grabados en estudio.
Ser apuntador es un arte, porque hay una tecnica para dar la palabra especifica, y sobretodo, entender cuando darla y cuando dar el tiempo y la palabra a un cantante con problemas. Es un trabajo que pocos saben hacer. Cada vez se va perdiendo mas, y en parte, es porque a muchos directores de escena les molesta tenerle en mitad del escenario (no es mi caso, yo siempre que puedo y esta, le dejo hacer su trabajo). Pero esto me dijo uno de los mas legendarios y mejor apuntador del mundo, Jaume Tribó, apuntador del Liceu. El es de verdad, un monumento de la opera.
La mayoria de los cantantes le necesitan y no les molesta. A veces se ponen de acuerdo en cuando callar y cuando decir algo durante un aria. Pero si te digo la verdad, tirarle un zapato no es solo una falta de respeto, sino cargarse una de las tradiciones de opera mas utiles que existan en el teatro lirico.
Te sentaria bien salir al escenario, cantar algo y olvidarte de una frase, y despues de haberle tirado el zapato, encontrarte solo delante de un publico que solo por no cantar una frase, el zapato seria lo de menos!
