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Estuve el pasado 29 de febrero, un día raro por definición pero más raro me sabe el tema tras la grata impresión con la que salí del recinto: se habla aquí fatal de estas funciones, y yo, siento decirlo, o mas bien lo contrario, me enorgullece decir que salí la mar de satisfecho. Mucho más, infinitamente más, por ejemplo, que la misma obra "Clemenza di Tito" en la produccion que se hizo ya hace más de una década en el Real, de la que guardo un recuerdo de sopor. En fin, no sé, pero aunque me quede muy solo, opino que fue una noche mozartiana estupenda. En concreto en el aspecto visual fue preciosa. Me pareció una puesta realmente bella en la que se dejaron ver fantásticas estampas teatrales basadas en la antigua Roma, como el final del primer acto, impresionante. La caracterización de "Vitelia" en plan mujerona de cine, afortunadísima ademas de acompañar en tal sentido el imponente físico de Amanda Majeski... lástima en cambio que salga tan mal parada la inteprete de "Sirvilia", que alta no es precisamente, pero el vestuario la hace un pobre favor. Es de los pocos puntos flacos de todo lo que tuvo que ver con aspectos puramente visuales, o incluso teatrales, ya que la obra se pudo leer con facilidad y brillantez por cualquiera que estuviera en el aforo. Destacar la iluminación, por fin apostamos por luz y no por escenas negras o grises: pura luz, brillo, blanco: Roma, no Glasgow. Otro triunfo a destacar es la lectura final de la obra, en la que se muestra a un "Tito" que más que ser un perdona todo, blando, osito de peluche tierno, se le muestra como un emperador inteligente, bueno, pero duro, que sí perdona y es clemente, ya que piensa que todos somos hermanos, pero ojo, no primos. Así su castigo final a quienes le traicionaron y maquinaron sin éxito su muerte, es precisamente el perdón. No hay un final de comer perdices todos juntos y alabanzas y glorias a "Tito": el propio emperador tras dictar el perdón a Sesto y Vitelia, les deja ahí con un gesto de pocos amigos: me habéis fallado, amigos, y vuestro mayor castigo será que os perdono y os dejo vivir: os condeno a vivir con esa carga. En definitiva, un trabajo teatral de altos vuelos, decorados preciosos sin pretensiones ni pomposidades e iluminación de cine. Sinceramente, no vi aquí más que un presupuesto de calidad escénica realmente alto.
Aspectos musicales. Voces. El gran problema de la noche se llamó Yann Beuron, un "Tito" desubicado. O mejor dicho, flojo realmente flojo. No linea, voz sorda, agudo herido, calado y seco. Pronunciación horrorosa. Fraseo insignificante, desfiatado, color tenoril? baritonil? confuso siempre, difusa línea, canto sufrido, sin escuela. Afortunadamente los papeles femeninos cobran una especial importancia en "Sesto" y "Vitelia" sobre todo, y ambos, en especial el role sopranil, estuvieron muy bien servidos por Kate Aldrich y la mentada Majeski. Aquí estamos al menos ante dos voces que se acercan al concepto de voz lírica, por su llegada, emisión imponente y armónicos implicados. Digna labor de Savastano como "Sirvilia" y aún con más decoro Serena Alfi como "Annio". Cumple el bajo Guido Loconsolo. Dirigió Peter Tilling que realizó una labor concertante correcta, sin faltar a su compromiso interpretativo. La orquesta y sus solistas de vientos sonaron a Mozart de calidad y el coro coge cada vez mayor soltura canora, muy de agradecer su labor.
En resumen, un balance realmente positivo (Tito frlojeras, pero lo demás: bravo!). El público aplaudió mucho en solos, disfrutó de lo lindo y se notaba concentrado, ya que pese a que está el aire de Madrid irrespirable de contaminación con un invierno en que han caido dos gotas (esto empieza a ser preocupante) la gente no tosía como sí hace con potencia cuando se aburre. Fuertes aplausos a todos, menos a Beuron, ultimo cantante en recibir una timidísima ovación de desagravio si es que a eso llega.
Termino con lo que me parece más ridículo de toda la noche y que veo que va a ir para rato, una cosa al margen de la función. Después de más de 20 años acudiendo a óperas, conciertos, recitales, y además de leer cantidad de libros, revistas, internet sobre temas de musica, haber cantado partiruras, haber estudiado, etc... es la primera vez que veo escrito "Wolfgang Amadé Mozart", y por lo que veo en la siguiente temporada vamos a ver esa soplapo..ez de "Amadé" escrito mucho tiempo. Este tipo de cosas son las que a veces me revientan de los enterados venidos a menos como Mortier: a qué viene eso de poner "Amadé"? Qué o a quién pretende nadie mostrar o enseñar algo? En fin, realmente blancos como la leche nos quedamos al ver esa cosa. Y ya digo: la temporada proxima viene plagada de "Amadé's": se me pone en vello punta, de verdad, con estas mamelucadas. De todas las maneras, para el papelucho que nos dan, cutre, maloliente de calidad pauperrima y encima con publicidad la mitad de él, hasta lo de "Amadé" cuadra con la idea. Antes nos daban un programa de mano en condiciones, y el extendido que se vendía contenía con buena calidad muchas mas cosas y el libreto traducido. Hoy día ambas cosas, son más bien propias de un vater que de un teatro lírico, así que sigan poniendo tonterías en tal papelajo.
_________________ Harmoniously, NICO
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