Sr. Zacarías, Velázquez, que es mi pintor favorito, es Verdi.
No se preocupe usted, cómo le voy a detestar si ni siquiera le conozco. Eso sí, le cojo un poquito de tirria, si le leo que periodos de la ópera que tanto amo, como el bel canto italiano, están "enterrados". Cuando además, es una falsedad. Mucho mejor, lo que dice en este último post. Algo apreciará a Verdi cuando su nick es el del gran personaje del bajo en Nabucco
Mire la esencia del canto está en la escuela italiana, el legato, la emisión, el control de la respiración, la regulación del sonido, el arte de la coloratura etc.., por tanto, como el canto es lo fundamental en la ópera, mayor influencia sobre la misma no puede encontrar usted. Esa perfecta fusión entre canto, música y teatro que logró Verdi en su plenitud, ya tenía su germen en las obras de madurez de Donizetti. Wagner llegó por otros caminos, los que él heredó, el sinfonismo alemán. Verdi llega por los suyos, su herencia es el bel canto italiano, el melodrama.
Precisamente, la teoría de algunos grandes de la musicología italiana como Celletti, es que Wagner, al no haberse introducido en Alemania (como si ocurrió en el resto de Europa) el arte de canto italiano, tuvo que "inventar" otra cosa, basada en una preeminencia excesiva de la orquesta ("prevaricante" escribe él) y en una línea canora en la que predomina la potencia y la resistencia sobre todo lo demás.
Por tanto, podemos ver que cada uno arrima el ascua a su sardina, a su terreno y a sus afinidades. Que para usted no hay nada como el Anillo, me resulta muy respetable y defendible. Es una de las grandes obras de la cultura universal, aunque también tiene sus altibajos, claro. Lo que ocurre es que otros pensamos que hay en la ópera otras muchas obras y compositores importantísimos y grandiosos.
Yo también soy presa de mi pasado, claro y yo empecé en la lírica por la zarzuela y la ópera italiana, a través de los Fleta, Kraus, Berganza, Callas, Caballé, Pertile, Gigli, Caruso... A Wagner aprendí a amarlo más tarde y poco a poco fuí ampliando repertorios.
Por mi parte, a fecha de hoy, tan obra maestra y (tanto disfruto escuchándolas) me parece La Walkiria como Rigoletto, Lucia, Norma, Salomé, Carmen, El Barbero de Sevilla, Don Giovanni, Tosca, Wozzeck, Jenufa, Onegin o Boris Godunov.
Luego está el corazoncito de cada uno, claro,pero no me pienso privar de disfrutar con todos los grandes de la ópera y a esperar, pedir o anhelar que los programen en el teatro de mi tierra.