Notabilísima interpretación en concierto de la bella ópera de Massenet. Estupenda dirección musical del desconocido por estos lares
Marc Piollet, que obtuvo un sonido magnífico de la orquesta (últimamente está "desconocida"

), además de imprimir pulso, tensión, emoción, refinamiento y sentido del detalle con unos brillantísimos interludios, entre los que destacó el anterior a la escena de la muerte del protagonista, muy emotivo y en el que lució a gran nivel el solo de violoncelo.
Fabulosa la
Antonacci como Dulcinea, plena de fascino, elegante, guapetona y con personalidad tanto escénica como tímbrica. Una voz de mucha calidad, bella, "anfibia", pero especialmente timbrada y mórbida en centro-agudo. Magistral en los acentos, en el sentido de la recitación, el fraseo siempre vibrante, variado. Genial en el magnífico dúo del acto IV con el protagonista en el que ambos lograron grandes cotas de emoción.
Furlanetto con su emisión de "atargea", sus entubamientos, su falta de elegancia, pero este señor hace ópera. Lleva casi 40 años de tablas y se nota. Resulta creíble y entregado, además tiene voz, llena el teatro, suena a bajo (lo que no le pasa a ninguno) y logra conmover tanto en la escena final como en el dúo citado.
Simpático y desenvuelto, aunque de material vocal modestísimo (corto, desempastado y de escaso brillo y presencia sonora) Eduardo Chama como Sancho Panza.