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Una "Norma" sin duda que le reconcilia a uno con la Ópera visto lo visto (y oido lo oido) hasta el momento en esta flojísima temporada ovetense.
Si la representación "semiescenificada" ha sido fruto del ajuste presupuestario derivado de la consabida crisis...bendita crisis!! (y que al menos en el Campoamor dure muuuuucho).
Bien, comencemos llevando la contraria...o Tolomelli lo hizo muy mal en las primeras funciones o, sin llegar uno a saberlo, me dieron el cambiazo en la tercera noche (es decir, hoy). Se le puede reprochar, si acaso, un cierto manierismo a la hora de dirigir y un tanto más si cabe de falta de musicalidad "alla italiana", pero encaró la partitura con garra y brío desde el primer momento, anticipando en la obertura que contaba con un elenco vocal de categoría para sobreponerse a la sonoridad que impuso en la OSPA. Vale, un italiano demasiado teutón; todo en su sitio y todo bien, pero falto de algo. En cualquier caso, y en mi opinión, muy lejos de las críticas que aquí se han señalado a su labor.
Radvanovsky va a dar que hablar en este papel creo que mucho y bien. Se adapta como un guante a su voz, que es potente y con una emisión clara, con gran volúmen. Llena la escena y sabe dotar de dramaturgia a su personaje. Debe controlar un poco, no obstante, por un lado la zona intermedia, donde en algunas notas fuertes se aprecia una sonoridad peculiar que afea el conjunto y por otro pulir su técnica para extinguir las notas en pianissimo sin miedo a patinar, en este sentido se la vio un poco insegura. La velada fue suya con todo el mérito y sin olvidarnos que debutaba en el papel. Su despedida final del padre, sencillamente increíble. Ahí es nada...brava!!
Zajick...quien tuvo, retuvo...pero los años no pasan en balde. Fue de menos a más en la función, sacando lo mejor de sí en los duos con Norma. Su timbre ya no es el que era y la dicción flojita, pero tiene volumen aun para dar partido en escena y se crece según transcurre la acción.
Todo lo contrario a lo que ocurrió con Aquiles Machado...buen inicio y luego a desinflarse como un globo, como si se rindiera a la evidencia de que nada tenía que hacer frente a sus compañeras. Claro, hubiera brillado si ellas no hubiesen estado tan estupendas, pero lamentablemente para él y sus méritos, que tener los tiene, no fue el caso. Y lo mismo puede decirse del Oroveso de Carlo Colombara. Chico, para dos momentos estelares que tienes en la partitura, leñe! haberte lanzado al agua, hombre de Dios!!...pues nada, a cumplir con lo mínimo y punto. En fin, la Gloria para el que se la gane (algo que él no hizo evidentemente)
El Coro, que hace un mes me maravilló en la flauta, sin embargo esta vez así, así...una de cal y otra de arena.
La semi-escena, que creo que todo el mundo ansiaba ver cómo se resolvía, tengo que decir que funcionó muy bien, incluso que me gustó mucho, ejemplo más que suficiente para demostrar que con pocos medios se pueden hacer grandes cosas cuando se quiere y sobre la base claro de que quien salva en último caso una representación de Ópera son siempre los cantantes... si no, tráigase a la memoria la "finta giardiniera" de Jacobs "a pelo" de hace un año.
Así pues, señores gerentes, tomen buena nota y semiescenifiquen más, mucho más!!
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