|
Por desgracia las breves óperas de Ravel no son fáciles de poder ver en nuestros teatros; por ello, y a pesar de que era una función especialmente diseñada para los niños, me animé. Lo primero que conviene decir es que la orquesta -y por lo tanto, la brillante orquestación de Ravel- quedaba remplazada por un cuarteto compuesto por un piano a cuatro manos, un violoncello y una flauta, todos dirigidos por Didier Puntos.
La escena era una sencilla habitación con varias puertas y habitáculos (ventanas, chimenea, etc.) que permitian la entrada y salida de los elementos embrujados. Eficiente a la par que sencilla.
Apunto los nombres de los cantantes por si alguien descubre a algún conocido: Anna Moroz (la protagonista, el único que solo tenía un papel), Anais Masllorens, Carolina Moncada, Mercedes Arcuri, Virginia Bravo, Gerardo López, Elier Muñoz y Fabio Barrutia.
La interpretación ha tenido la calidad suficiente y dentro del ambiente esperado: mucho ruido, comentarios por doquier, un niño llorando cuando se oscureció la sala, bolsas de plástico, salidas y entradas hacia los baños,...
Lo peor, con diferencia, la asistencia: ¿se llenó un 25% del Arriaga? Lo dudo. Las entradas eran muy baratas (13 euros la más cara) y realmente resultaba desolador ver el Teatro tan vacío. La crisis, que la ópera no importa, la hora,...
|