Ese es el problema. Esas soporíferas "Labores globales" sin voces, que nos quieren imponer hoy en la lírica.
Yo lo tengo muy claro, ni labor global, ni estilo, ni ductilidad ni leches. Para mí cuando no hay voz, no hay timbre, no hay proyección, no hay personalidad... sencillamente NO HAY ÓPERA. Punto.
La obra me pareció un tostón insoportable (de tal manera, que me llevé un buen shock cuando finalizado el acto II creía que ya terminaba y resulta que quedaba aún media hora

) con apenas dos o tres momentos en que aparece el genio de Mozart, un libreto absurdo y que no tiene ningún interés, y unos largos recitativos (¿¿¿con ningún italiano o afín en el elenco!!!) y que has de oir a señores de Georgia, Corea, Rusia y el Imperio Austro Húngaro, sin ninguna gracia ni idiomatismo.
Eso sí, con el siguiente reparto me hubiera gustado más

. Y si quiere el Sr. Delaforce puede montar una encuesta a ver quién lo prefiere o se queda con "la labor global" de las voces del Teatro Chino de Manolita Chen con orquestina barroquera.
Sandrina: Lucia Popp
Arminda: Margaret Price
Rodrigo: Teresa Berganza
Il Podestà: Anton Dermota
Belfiore: Fritz Wunderlich
Serpetta: Graziella Sciutti
Nardo: Sestro Bruscantini
Wiener Philarmoniker / Josef Krips
Opinen, pero tengan claro que mientras sigamos avalando "las labores globales", renunciamos para siempre a tener algo parecido a lo expuesto.