LA TERCERA DE LA PRIMERAEs curioso pensar que cuando una función nos gusta, los adjetivos surgen sin problemas para definirla y hablamos de brutal, espléndidas, geniales o maravillosas. La apodamos divertida, entretenida y deliciosa. Se nos ilumina la cara cuando la recomendamos y pasa directamente a la balda de nuestros mejores recuerdos.
Y al contrario, viene a suceder lo mismo: terrible, atroz, aburrida, decepcionante…
Pero… ¿que ocurre cuando la función no te despierta ningún interés? Cuando lo único que piensas al término es que el bajo sigue siendo el más alto, la soprano no acertó al elegir el papel y ¡maldita sea! Si hubieses sido el tenor ni muerta te hubieses puesto ese gorro.
Pues este es el triste resumen del SIMON BOCANEGRA del viernes donde todo fue ni blanco ni negro, ni si ni no como en aquel juego infantil.
Por una parte encontré al dramaturgo Verdi demasiado pelma con la historia de la huerfanita, que por cierto tuve que explicar dos veces a una curiosa compañera de fila porque no acababa de pillar el tino a la historia
Teatralmente avanza Verdi con esta ópera en la fusión del drama y la música y centra la trama en el poder y en la soledad que este conlleva, más que en la historia de amor de Amelia y Adorno.
Musicalmente BOCANEGRA liga las escenas a base de recitativos que la orquesta apoya, de forma excesiva, para mi gusto, de la mano de un RENZETTI que por lo que puedo recordar, no le acaba de coger el ritmo a Bilbao, dando lugar al drama completo de forma que, voz y escena dejan de ser mundos aislados quedando integrados tal y como aspiraba el músico.
Pero en general me aburrí, mas en el primer acto que en el segundo, con esta producción buena para todo. Encontré a GAGNIDZE sin garra, con escaso empaque para el rol protagonista: todo lo que tiene de grande lo tiene de soso, tanto teatral como musicalmente.
SECCO, el cumplidor por excelencia, saca adelante su ADORNO, le pone calor y ganas… pero hasta ahí.
ARTETA me gustó muchísimo más en la TATIANA del ONEGIN que en esta AMELIA que a veces encontré gritona… y no fui la única.
ANASTASSOV maneja con soltura su presencia en escena, algo contenido quizás, pero sin duda el más verdiano de todos, su voz grave de bello centro gana en proyección cuando adelanta hasta la embocadura… en el ERNANI del 2010 le pasó lo mismo: no remató la faena hasta el final cuando su SILVA se colocó al borde del escenario.
En fin, como pasa muchas veces lo mejor de este inicio de temporada la propia noche en si, la compañía, el reencuentro con los amigos de siempre, las caras conocidas y la agradable conversación de velador y madrugada con un histórico de este foro que espero tuviera un viaje agradable y disfrute como un perro (a mi salud) de la función del Real.
