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Lo que yo entiendo que pretende es que no nos limitemos a "tolerar" los gustos de los demás, como si nos ofendiesen y como si el mundo conspirara contra nosotros cuando nuestros teatros más cercanos no responden al pie de la letra a nuestros propios gustos. En esto de la lírica brilla por su ausencia la curiosidad. Lleva mucha razón Téllez cuando viene a decir, y añado yo nombres y títulos para concretar, que muchos aficionados se moverían (nos hemos movido, incluso) para ver un Rigoletto con Nucci, pero que no tantos se desplazarían para ver un Pelléas con Dessay y Keenlyside, por ejemplo. Y lo que Téllez viene a decir es que no hay un motivo sostenible para eso, más allá de los respetables gustos personales. Para muchos aficionados Pelléas sigue siendo una obra de segunda, parte de un supuesto lado oscuro, "vanguardia", frontera del repertorio... y estamos hablando de un título, en fin, consolidado, grabado y requetegrabado.
En algo sí estoy de acuerdo con Arnold, y es en que no hay diferencia, en principio, entre la curiosidad hacia Les Huguenots y la curiosidad hacia Die Soldaten. De lo que se trata, en última instancia, es de no conformarse con el puro sota, caballo y rey, que está muy bien, es tradición irrebatible, columna vertebral del género y todo lo que queramos, pero no puede ser día sí y día también el centro de la lírica. Y lo mismo con Elisires y Nozzes... que están muy bien, pero Donizetti, Bellini y Mozart compusieron más de tres óperas y sería bueno conocerlas. En este sentido, me parece delirante, más allá del argumento de hacer caja, que el Liceo haya puesto este año unas Bodas y una Flauta de perfil bajo, por decirlo con elegancia.
En torno a este tema, el caso del barroco es significativo. Su presencia en las programaciones de teatros y auditorios se ha "naturalizado" hasta un punto impensado hace veinte o treinta años. Y además no hablamos de las cuatro o cinco óperas barrocas que nunca se han dejado de interpretar, sino de títulos rescatados, de repertorios más rebuscados, etc. A día de hoy no nos extraña encontrar esos títulos en cualquier teatro. Y eso que a mucha gente le parece un repertorio soporífero, distante, etc, etc... pero se ha conseguido imponer el interés, la curiosidad y la repuesta de cierto público al desdén, el desinterés y los resoplidos de otros puntos de vista más reduccionistas.
Se ha preguntado más arriba por el interés que tendríamos algunos en las presentes temporadas de Madrid, Barcelona y Valencia. Pues curiosamente, al menos en mi caso, es más o menos el mismo, pues me interesan unas cinco o seis óperas por temporada, o sea, más o menos la mitad de cada programación, y son bien distintas. Tampoco sé muy bien qué interés puede tener conocer esto por lo que se preguntaba, pero bueno...
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