Siddharta escribió:
¿Tampoco hay dibujos como los de antes? Cuando pongo la Cartoon Network y esas cosas lo que veo me parece espectacular, mejor dibujado, mucho más inteligente y menos ñoño que lo que yo veía de pequeño. Todavía se me saltan las lágrimas si pienso en La Aldea del arce o La llamada de los gnomos, pero ellos tienen la culpa de mis enormes expectativas sobre la infancia y la justicia internacional. Hoy los dibujos son infinitamente más variados y mejores que cuando éramos pequeños. Cuando veo a gente de mi generación lamentarse de la decadencia de la educación y el ocio de nuestros pequeños me pongo malo y me da por ir al espejo y arrancarme las cuatro canas que me salen en el flequillo.
Sólo un pequeño Off-topic. Mi única decepción grande con la animación de hoy en general y las pelis de Pixar en particular fue Wall-E. Es muy buena peli, pero perdió la oportunidad de mostrar la historia de amor más sencilla y hermosa del mundo. ¿Por qué Eva y Wall-E tienen sexo? Pero si son robots! Por qué se empeñaron los guionistas en ponerles sutiles rasgos sexuales, me parece que destrozaron la película. Tan difícil es entender que dos robots (que, por si alguien no lo había pensado al ver la peli, no se reproducen) son dos robots, no robot-chico y robot-chica, pueden enamorarse a su manera, no como los humanos. Peter Quint, seguro que hay un montón de artículos sobre esto.
Siempre ha habido animación estupenda, y probablemente es cada vez mejor: ojalá yo hubiese tenido Phineas y Ferb en vez de Campeones y Xongoku (entiendo que haga falta un mes con dos personas mirándose a los ojos antes de destruir un planeta, pero también hace falta un mes para meter un gol?). Además, creo haber dicho ya que La Sirenita, primero, y Toy Story después, abrieron una era de la animación que considero absolutamente histórica y que será estudiada como tal dentro de unas décadas. En los últimos 20 años ha eclosionado también la animación para adultos (al margen de las neuras niponas) “inaugurada” por Los Simpson, verdadera catalizadora de South Park, Padre de Familia y todo lo que ha venido por detrás (brutales, sí, pero inmersos en cierta escalada de a ver quién la dice más gorda que empieza a saturarme un poco). Además, pese a su irrenunciable conservadurismo, el código de valores Disney se ha ido tamizando algo con el paso de los años, y las mujeres de sus películas pueden aspirar ya a otros destinos que el de princesa, criada, hada o maligna. Y además, vía internet, hoy podemos acceder a la animación del pasado con mucha mayor facilidad y sin depender de las televisiones. De modo que no sé de dónde sale lo de que ya no hay dibujos como los de antes.
Y lo que desde luego no entiendo es mi supuesto interés académico por la falta de capacidad reproductora de los robots. Lo que sí me entristece es la pereza por conocer la animación de otrora por añeja (“así no nos lo aprendimos nosotros”, una vez más). Porque no puedo imaginar mi vida, y mucho menos mi infancia, sin el interés por comprender con qué se habían divertido las personas anteriores a mí, sin leer los libros de Heidi de mi madre (al tiempo que ella leía los míos de Christine Nostlinger), a Stevenson, Verne y Salgari, y sin ver a Disney. Mi infancia fue un viaje (para mi, apasionante) por conocer un mundo que, desde luego, no había comenzado conmigo (y comparto con Sutherliano que La bola de cristal nos compelía excitantemente a ese camino), y tengo dudas de si la animación más moderna ha seguido siempre esa senda (mi hermano, por ejemplo, opina que indudablemente sí, por ejemplo con series como Pokémon, “lo que pasa es que tú ya no las veías”. Ojalá sea cierto.)
concertante escribió:
Lo peor, el Robin Hood perruno aquel que hicieran.
Pero si era estupendo!
Mamá siempre quiso más a Ricardo...