La versión londinense en formato musical hortera de
Mary Poppins era penosa, en mi opinión. Últimamente no dan una: el remix de Lloyd Webber de
El mago de Oz, tan aparatoso, tan para durar en el Palladium, tan caro, con espectaculares efectos especiales, también me defraudó, aunque la producción es verdaderamente impecable. Totó tiene gracia, pero sale poquito. No está a la altura de la película. Ni que decir
Mary Poppins: ni siquiera tenía la producción que se merece, era más bien baratita y sin la menor gracia. De estas últimas versiones en musical de películas de nuestra infancia la que más me convenció fue
Chitty, Chitty, Bang, Bang, también en el Palladium, que me provocó incluso algunas lagrimitas nostálgicas. Fantástica, muy divertida y vistosa, muy, muy buena. Hecha con ganas, energía, entusiasmo, que es lo que eché en falta en
Mary Poppins y
El Mago de Oz. Y, aunque no pertenezca a la misma cuerda, también me partí de risa, hasta llorar, en la versión londinense de
Los productores, la peli de Mel Brooks. Recuerdo toda mi fila contagiada de puras carcajadas. Y ya que estamos, mi mejor musical londinense de los últimos años es una adaptación de
La dama de las camelias ambientada en el París de la ocupación, con música del gran Michel Legrand, titulada
Marguerite. No duró nada, enseguida la retiraron de cartel. Peor le fue todavía, hace pocos meses, a la adaptación de
Los paraguas de Cherburgo: no duró ni dos meses. Yo tenía entrada para el tercer mes (es una de mis pelis favoritas, la canto entera, como Sharpples
Mary Poppins) y me tuvieron que devolver el dinero. El mundo se acaba.
Para festejar el apocalipsis, os cuelgo el número "Springtime for Hitler", de
Los productores de Mel Brooks, el original de 1968, que todavía me sigue pareciendo insuperable. Qué risa, por dios. Estoy por decir que uno de los más divertidos de la historia del cine:
http://www.youtube.com/watch?v=K08akOt2kuo