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La buena soprano que es Sondra Radvanovsky (a la que escuché en vivo por vez primera en 2004 como Leonora de Trovatore en Verona) nos traslada a un material vocal de ésos que impactan en teatro y hacen disfrutar, a la par que recuperar, el concepto de voz de ópera, soprano spinto, voz verdiana o soprano di forza. Todo ello no puede hacernos obviar unos defectos importantes que la impiden ser una cantante equiparable a las grandes de otras épocas y no digamos, los nombres históricos que se han citado.
En primer lugar, el timbre. Particular, pero nada bello, nada italiano, nada dulce, oscuro, "raro" con vibrato muy, muy perceptible y sin esa suprema blandura. Cualquier comparación con los de una Dessì o una Cedolins (ejemplos contemporáneos de italianità) resulta clarificadora. Alguno dirá, "la Callas no es ejemplo de timbre bello, italiano o angelical". Vaaaaaale, pero compensaba con otras virtudes de rango sideral. En segundo lugar, la pésima articulación y dicción del italiano, con lo que pierde un elemento clave para la caracterización, los acentos, el fraseo y la interpretación en terminos globales y hace que resulte poco idiomática y "ajena" desde el primer segundo. En tercer lugar, la afinación no siempre impecable (es verdad que a las voces caudalosas siempre les cuesta), algo que en teatro puede soslayarse (siempre que no sea excesiva como en ese Patria mia enlazado por sig. Maldè) por la timbratura, el volumen, la pegada, el rosario de "sonidones" que prodiga y te embriaga, pero resulta de gran peso en el análisis desbrozador "mesacamillesco" . En cuarto lugar, esos excesos en materia interpretativa, tan americanos, tan superficiales, tan efectistas y que esconden la falta de un verdadero y genuino talento dramático, más allá de un nervio, un arranque, un "piglio" y una extroversión comunicativa (junto a una buena figura) que sí posee. En quinto lugar, su línea de canto, apreciable, no es de una factura impecable. Hay desigualdades, hay impurezas. Esos filados, piani, smorzature, no siempre están conseguidos (es verdad que es difícil domeñar una voz grande, pero amigos, ahí estaba la Cerquetti, por ejemplo), no siempre están sul fiato y no nos permiten catalogarla como una vocalista sobresaliente.
Claro que pueden achacarse defectos a las grandes citadas, pero si Callas no tenía un timbre bello y homogéneo, su canto, dicción, acentos y talento dramático eran imbatibles. Por supuesto que los graves de Caballé eran broncos y algunos inadmisibles, pero la belleza única de una voz irrepetible, su morbidez y elasticidad, junto a su rango insuperable como vocalista la ponen muy lejos en la tabla.
En resumen, una soprano para ir a verla en la situación actual y una primera opción en repertorio italiano di forza, pero.... nombres como Callas, Caballé,... son de otro planeta para ella.
_________________ "El canto como la belleza que se convierte en verdad" (Friedrich Schiller)
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