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Creo que estoy en desacuerdo con todas las personas que han intervenido (salvo, quizás, con Delaforce). Y me asombra la necesidad que tenemos de decir periódicamente bien que todo sea genial y los que añoran las voces con metal y línea de canto son carcas, cenutrios, estúpidos, retrógrados, fanáticos, dinosaurios, talifanes de una religión falsa, matones de patio y el cáncer del foro, bien que todo sea una p*ta mierda y los que disfrutan hoy día de las neodivas, el barroco, la ópera del siglo XXI y la escenografía son snobs, ignorantes, chens, lilas, cameleros, enemigos de la verdadera ópera, y por supuesto, lo contrario de viriles (que no sé cómo se dirá, yo por mí diría maricones pero entonces la moderación me llamaría sexista y homófobo y no me apetece).
Dado que en los últimos 10 años se han grabado unos 700 óperas que antes no se conocían (calculo que será algo así, porque si no, vaya birria de historicismo), tenemos 700 óperas cuyos cast íntegros han alcanzado su mayor gloria vocal en la última década. Pues vale. Además, hemos revisado con exquisitez estilística óperas que sí se conocían (¿o alguien pensó que Giulio Cesare era lo que hacía Norman Treigle? ¿O que la Reina de la Noche eran los silbiditos de Rita Streich?). Y además tenemos grandes personalidades vocales (alguna queda por ahí) que siguen haciendo historia del canto: la Katerina Ismailova de Wesbroeck, la Isolda de Nina Stemme, la Zerbinetta de la Dessay, (espero que la Isabel I de Mariella Devia, en noviembre les cuento), etc. Y además, la revolución escenográfica ha convertido la asistencia a la ópera en algo más imprevisible que nunca antes (lo que, personalmente, me encanta).
Pero hay segmentos muy grandes del repertorio que cada vez se cantan peor, lo que, para quienes nos importa muchísimo el canto en cuanto tal, es muy grave. La renaissance rossiniana de los 80 y la recuperación wagneriana de los 90 son minas que comienzan a agotarse, la perdida escuela francesa nunca se recuperó del todo (es verdad que como Italia no es capaz de autoitalianizarse, la ópera francesa tampoco se canta ya italianizada, pero eso no ha generado una verdadera recuperación estilística de maneras de cantar como las de Georges Thill, Jacques Jansen, Ninon Vallin, José Luccioni o Gérard Souzay), y de la italiana mejor ni hablar. Y con la PEREZA que ha dado la prepotencia del repertorio italiano durante décadas, entiendo que haya gente a quien no le duelan prendas por ello, pero como proceso artístico es profundamente lamentable. Claro que Patrizia Ciofi es admirable (como lo fueron Erwin Wolfhart, Enzo Dara, Heinz Zednik, Philip Langridge, Gerhard Stolze, Tito Gobbi o Gerardo Monreal, geniales aunque no cantaran un pijo), pero no canta un pijo. Y el problema no es ése, sino la aceptación de que se puede ser una diva mundial sin cantar un pijo y que ello no es nada excepcional. Y entonces diremos que acordarse de cómo cantaban Ilva Ligabue o Gabriella Tucci es intoxicación política del Corriere della Grisi...
Decir que hoy todo es una mierda es amargarse. Decir que hoy todo es espléndido es mentirse. Saber disfrutar es salud mental.
_________________ Die Wahrheit ist bei mir, Mandryka.
Última edición por Peter Quint el 14 Ago 2011 21:48, editado 1 vez en total
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