Dado que me es imposible ir a la Tosca de esta noche con Urmana y Berti, dejo mis impresiones sobre el segundo reparto, ya que pensaba hacer una macrocrónica con los dos...
La función del día 17 de Julio,fue, para mí, una gran noche de ópera con todas sus letras. Hacía siete años que no veía este gran título pucciniano, así que tenía ganas de reencontrarme con él. Además me senté en el patio de butacas, con lo que pude apreciar mejor que de costumbre la sonoridad de los músicos.
Empecemos por la protagonista,
Sondra Radvanovsky. Aunque la dicción no es su punto más fuerte (perché me ne rimuneri
cuisí, por poner un ejemplo), hizo un gran cumplido. Su Tosca estaba en las líneas de una Magda Olivero en que su timbre estaba caracterizado por un vibrato que si bien en el acto primero era un poco molestoso, en el acto segundo era totalmente adecuado a las tensiones musicales y argumentales por las que tiene que pasar el personaje. Su voz era grande, aunque Palumbo abusó del forte al final, y en el "Com'é lunga l'attesa" llegó por momentos a tapar descaradamente a la soprano. Pero el Vissi d'arte fue para mí emocionantísimo, no sólo por la evidente belleza de la música, que siempre que la oigo en vivo me emociono hasta el nudo en la garganta, sino también por lo sentido de la interpretación. En resumen, un acto segundo para el recuerdo.
Y esto va también por quien, para mí ha sido la gran estrella de la noche y el mejor tenor -o el único junto a Domingo y a Bros- de la temporada :
Jorge de León. Recordando su canto, me parece más refinado que cuando el año pasado debutó con Chénier. Pero es que era una voz de tenor lírico-spinto, como pocas veces he visto. Además, señores, desde la novena fila de Platea, donde estaba yo sentado, vi cómo sus agudos me hacían sonar los tímpanos, en momentos como "La vita mi costase" o los "Vittoria"

El
E Lucevan le stelle fue uno de los grandes momentos de la noche. Un gran tenor, quien confío en que siga perfeccionando su técnica y triunfando, pues con su interpretación se oía en el Real a un verdadero "primo tenore" a la vieja usanza. Bravo.
George Gagnidze -a quien había visto como Scarpia en youtubes, y que me había parecido espantoso- volvió a darme una impresión más positiva que negativa : me pareció que cantaba decentemente al pérfido barón romano y su actuación por momentos hacía creíble el miedo que Scarpia inspira. Me da la impresión de que, audiovisualmente hablando estamos ante una voz "cacofónica", que luego en vivo cumple más de lo que se espera de él.
En cuanto al resto de comprimarios, pues muy bueno el Sacristán, pastoso el Angelotti de
Felipe Bou, también pastoso y difícil de valorar-para mi gusto- el confuso canto del spoletta de
Carlo Bosi, y regulona tirando a mediocre la interpretacion de la soprano que daba vida al Pastor. El coro cumplió decentemente.
En cuanto a la dirección musical, pues
Renato Palumbo volvió a parecerme tan insípido como cuando el vi en los Hugonotes. Además, después de haber visto-aunque amplificada- a la orquesta SWR Baden-Baden hacer un buen trabajo, bajar a los infiernos con nuestra pobre Orquesta titular no fue muy bonito que digamos. En el acto primero se le notaba perdida, pero en el final del segundo, en lugar de reflejar la tensión previa y posterior a la muerte de Scarpia, la orquesta sonaba suave... convirtiendo el suspense musical en una canción de cuna susurrada. Igual que le pasó en 2004 a Maurizio Benini : un desempeño mediocre de la cuerda, acompañado ahora de una pobre labor de la percusión al final de ese acto. En el tercero mejoraron un poco las cosas, aunque el amanecer romano sonó a banda de pueblo el final estuvo repleto de zambombazos, que como ya dije antes, pusieron en un aprieto a la Radvanovsky.
La puesta en escena de
Nuria Espert ya conocida, me pareció, vista desde la platea como muy simple al principio. Luego vino el espectacular Te Deum, que no se ve claramente desde la tribuna-donde la vi en 2004- y en el acto segundo quizá mejoraba la cosa, pero no mucho más. Es una puesta en escena funcional, si acaso "bonita", que a vista del más tradicional aficionado puede incluso agradar. Sin seducirme, me gusta. Aunque esta vez, quizá por las experiencias escénicas mortierianas

(Krol Roger, Mahagonny, o Saint François), esta vez la producción ha sido mejor recibida que cuando lo hizo en 2004: en medio del escándalo, incluso abucheada. A mí en su momento me pareció horrorosa. Un señor, en aquel entonces me comentó que parecía estar hecha "a base de fotocopias".
Lo que he notado, han sido cambios en la dirección de actores, que recordando el DVD y las funciones de 2004, se han centrado especialmente en Tosca. El cambio más llamativo es cuando Tosca echa furiosa la copa de vino encima del crucifijo, como molesta con Dios por el mal trago que le ha hecho pasar, tras matar a Scarpia.
En definitiva, una maravillosa velada de ópera. Y tengo que decirlo, de las mejores sino la mejor de toda la temporada.