Aletheia escribió:
No sé, sinceramente, si estas representaciones pasarán a la historia, y si lo hacen, por qué razones...el tiempo lo dirá, pero lo que sí sé es que dudo mucho que la gente, el público llano no especialista en música y menos en música contemporánea, comprará un CD o un DVD de esta obra y lo pondrá en casa, en su coche, mientas hace gimnasia o viaja en el metro o la usará para introducir a sus amistades o familiares no aficionados, en el mundo de la ópera y la música clásica en general. Si alguno de vosotros hace esto con esta obra (u otras de Messiaen) que por favor lo diga.
Por mi parte, las dos partes de esta ópera que oigo con más frecuencia y soy capaz de oir mientras friego los cacharros o voy en metro o mientras camino a cualquier parte son la escena en la que el ángel toca la viola y el coro final.
Sin embargo tengo que decir que la función del día 13 me reveló algo que no esperaba : la verdadera y real dificultad de esta obra. Para mí es una obra maestra de la ópera, no me queda duda. Pero me sorprendió que, al margen de los gloriosos momentos que tiene (gran parte de las escenas 1,3,5,7 y el final de la ópera), que no serían mas que de una hora y media de duración frente a las cuatro de la ópera, han habido momentos en que me costaba un montón concentrarme.
No sé si se trate de lo poco preparado que iba, porque llevaba semanas sin oirla, o si fuera por las penosas condiciones del arena -los subtítulos estaban en Algete y seguirlos era crucial para no desconcentrarse en esta tranquilíiisima ópera, pero es que te dejabas el cuello mirándolos al mismo tiempo que veías la acción, dificultada por la cúpula de los mil y un demonios-, pero se me antojó complicada.. Me parece que su estatismo es su éxito como su lastre(porque es cierto que le sobra metraje), porque se alternan músicas maravillosas-y algunas son brevísimas- y deslumbrantes con músicas difíciles para un aficionado medio y hasta uno más avanzado. Y este contraste de momentos de éxtasis-equiparable para mí al que me producen Wagner,Puccini o Verdi- y momentos duros me ha hecho darme cuenta de que mi aproximación no era tan real.
Esos momentos que me gustan valen tanto la pena, que presenciarlos en vivo dos veces me sabe a poco, y me hace querer, soñar con ir a la Scala a verlo dentro de una o dos temporadas. Y ojalá me vuelva a enamorar de toda la ópera, pero esta vez con un sentimiento y aproximación sinceros. Esos momentos sublimes que tiene, además de ser carta de presentación de la misma, me parecen de lo más hermoso que haya oido nunca.
Y son esos momentos los que me demuestran, que estoy en las antípodas de lo planteado por NICO: estamos clarísimamente ante una obra maestra, y su vuelta a Madrid tras 25 años era necesarísima. Por otro lado, lo que menciona sobre esa niña de 10 años : me parece que la culpable de que esa niña odie la ópera era la persona que la llevaba. Yo he llevado a mi hermano de 9 a ver "L'enfant et les sortileges" y me dijo al terminar que "qué guay es la ópera". Y si Sellars se porta bien, tal vez le lleve a ver Iolanta, que es un cuento de hadas. Si esta ópera me ha parecido dura a mí, que la he defendido a capa y espada(aunque no me arrepiento, lo considero necesario para su consagración), no me quiero ni imaginar a una niña que poco entenderá de música contemporánea. Si quiera de ópera.
Y las funciones de Madrid, con un gran cuerpo musical (además de haber descubierto la deliciosa voz de Camilla Tilling

) pasarán a formar parte del anecdotario del Real, entre sus páginas más destacadas.
P.D : al terminar una de las funciones oí decir a una vieja teñida una frase gloriosa : "la música es horrorosa"
