Yo también estuve ayer allí (ayer? buf, me he metido en un bucle raro de tiempo). Como le comentaba hace un rato a un buen amigo (gracias al cual ví el San Francisco), fue algo muy especial y salí muy contenta.
No opino, sin embargo, que el traslado y toda la parafernalia subsiguiente (amplificación, recinto no apropiado, problemas de luz, ruido del aire acondicionado, batir de alas y zureos de paloma- esto me gustó-, crujidos cervicales varios mirando los sobretítulos al fondo según se va a mano derecha, como el WC de los bares, a no ser que uno se sentase en los laterales, en cuyo caso no había sobretítulos, sin mas-) estuviera justificado por la instalación. Muy bella la cúpula y supongo que los cambios de luces ajustados (en algún momento tuve la confirmación del señor Messiaen, pero yo no conozco la obra tan bien como el Marquis ni muchísimo menos), aunque me pillaban mirando los sobretítulos girada hacia el lado opuesto. Pero realmente quedaba tan empequeñecida en aquel recinto, llenaba tan poco, la visión era tan parcial desde el 70% de las localidades, que no resultaba. Hubiera estado encantada con un rosetón en el fondo del Real, si se quiere con una cierta concavidad, con los mismos juegos de luces. Probablemente aun siendo mucho mas pequeño el efecto hubiera sido mayor. Pero yo de instalaciones "no sabo nada".
Encontré sin embargo muchos detalles en la dirección de actores que me gustaron mucho, gestos sirviendo a la música, expresiones, manos que van a tocar y no llegan a tocar, la sombra del leproso, el cierre de brazos leit-motívico del hermano Elías...
Yendo a lo importante, Le Texier llegó al tercer acto tocado, un tanto tremolante cuando tenía que mantener las notas, pero qué encarnación mas brillante y mas sincera!!! Y es que el papel es tremendamente exigente. Me hizo cosquillas en el alma mas de una vez. Angelical Tilling, aunque el papel es un caramelito de los que siempre luce a mínima calidad que tengas. Grande Sieger como el estresado Frère Elie, y me gustó muchísimo Frère Bernard, Victor von Halem. Bien el resto de los frates, mucho mas flojo König encarnando al leproso.
La amplificación estuvo generalmente bien lograda, salvo en algunos momentos, y el problema del escenario-pasarela era que a veces la voz de los cantantes se me perdía cuando se alejaban cantando.
Lo de Cambreling y la orquesta fué apoteósico. Descubrí otro San Francisco dentro de mi San Francisco (realmente deberia comprarme un equipo de música; siempre descubro que las óperas que conozco no las conocía realmente cuando las escucho en vivo). Me han encantado las observaciones de Fledermaus: yo también estaba a ratos excitada como una criatura con ganas de gritar: "para, para, para!! cómo coño has hecho eso?". Una cantidad de texturas, de sonidos extraños y mágicos y sin embargo familiares (lo de la ballena de Fledermaus es verdad!). Y ese coro!!!!! Esos pianísimos que te hacían contener la respiración y cerrar los ojos para no perturbarlos con un batir de pestañas... y ese final tan esplendoroso, como de borrachera de felicidad, o de... exceso de Verdad? (No se quien dijo por aquí que era un final terrorífico, a mi me parecía de celebración).
Bueno, pues eso. Que gracias al señor Mortier por la propuesta y por traer esa orquesta y ese lujo de coro, y que... bueno, la cúpula era bonita.
Y gracias a la compañia por compartir chascarrillos, aburrimientos y emociones en entreactos y salida, y sobre todo a quien lo hizo, gracias por el regalo.
PD: por cierto. No me considero una persona propiamente religiosa, y desde luego no de misa dominical. Pero el libreto del San Francisco me parece de mucha altura, y creo que es capaz de hablar de Verdad a creyentes y agnósticos (lo de la ornitología para urbanitas ya me parece mas complicado

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