Loge escribió:
Mi ópera favorita es el Anillo, pero me gustaría todavía más si no existieran esas largas escenas en que algunos personajes se ponen a contar lo que ha pasado en jornadas anteriores, como la apuesta entre el Caminante y Mime de "Sigfrido" o el dúo entre Hagen y Alberich de "El ocaso".
Alguien tal vez alegue que musicalmente son importantes porque aparece tal o cual motivo cambiado de tonalidad, interpretado en sentido inverso, o cosas así. No me creo nada. Estoy seguro de que, si hubiera querido, Wagner podría haber prescindido de esas escenas y colocar esos motivos en otros sitios donde también habrían tenido su significado.
Lo que siempre he pensado es que Wagner las incluyó a modo de "En capítulos anteriores...", como hacen ahora en las series: para que el público se acordase de lo que había pasado en las jornadas precedentes. Tengamos en cuenta que el argumento es complicado, mediaban años entre el estreno de una hasta el de otra, y la gente no tenía las posibilidades de hoy en día para oirlas en casa.
Pero recientemente he empezado a pensar que, además, Wagner ponía estas escenas para acordarse él mismo de por dónde iba.
Actualmente, como podemos oir la ópera una vez, y otra, y otra, nos la sabemos de memoria y a mí, al menos, me fastidian esos recordatorios que, además, son tan largos. Y si aun con ese handicap es mi ópera favorita, imaginad cuánto, cuantísimo, me debe de gustar el resto.

La explicación de estos fragmentos hay que buscarla más en el modo en que se compuso esta obra. Wagner primero escribió el libretto de "la muerte de Sigfrido", base de lo que resultaría finalmente el ocaso de los dioses. Luego escribió el libretto de "el joven Sigfrido", lo que sería básicamente la ópera Siegfried. Fue después de escribir este libretto cuando empezó a pensar en una tetralogía similar a lo que conocemos ahora.
Por eso, como fue escrita desde el final hacia atrás, existen estos pasajes que en el fondo originariamente no eran recordatorios sino novedosos. Evidentemente Wagner hizo correcciones, pero los dejó modificados, añadiendo novedades y distintos puntos de vista que además sirven, como bien explicas, para matizar musicalmente los motivos.
Para mí el anillo es una de las obras más fascinantes realizadas por un ser humano y es casi un milagro que una obra de tan larga duración y compuesta durante tanto tiempo, sea al mismo tiempo estilísticamente tan homogénea.
Si me obligan a buscarle un defecto a esta obra maestra, diría que el libretto del ocaso, el más inmaduro, resuelve las situaciones dramáticas de una forma más burda, de manera menos convincente. Cuando presencio un anillo completo, últimamente me deja esa impresión. Aunque con la música, compuesta en sentido lineal, es casi lo contrario, hay fragmentos del ocaso que son realmente puntos culminantes de la historia de la música occidental.