delaforce escribió:
Leanse las
Disposizioni Sceniche que han sobrevivido de principios del siglo XIX, y las cartas de Bellini (a ver quien es el guapo que ahora le cuenta al siciliano que la emocion y el drama no estan en la musica y el canto, sino en la puesta en escena), y luego hablamos de "tergiversaciones" y esos "señores trajeados que se sientan y levantan", que por cierto parece la descripcion perfecta de alguna puesta en escena contemporanea.

Bellini no es un buen ejemplo para esto, Anjemaat. Si coges Norma me cuesta encontrar un momento verdaderamente dramatúrgico más allá de la escena de Norma (iba a decir de Callas

) con sus hijos. Bellini adoraba la música estática, los números cerrados que van ahondando en el lirismo poco a poco. En Norma hay un éxtasis estético en cada número, sea aria, duo o terceto. Frente a su contemporáneo Donizetti (tal vez el belcantista más teatral de todos), no creo que la escena sea especialmente importante en Bellini. Por eso a lo mejor Norma es una de las óperas favoritas de Delaforce. Aunque curiosamente también lo es de las mías
Pero claro, cómo evolucionó aquello. El estatismo melódico de Bellini dejó una huella indeleble en Wagner, pero éste lo combinó con una concepción integral de la ópera. Sin embargo el hiperteatralismo de Donizetti (¿sería posible una escena como el terceto de Roberto Devereux si se hubiera compuesto para un salón o un concierto?) influyó en Verdi y marcó la pauta de toda la ópera italiana posterior hasta el verismo.
Más allá del ejemplo concreto de Bellini, negar la importancia esencial de la escena en autores tan distintos como Monteverdi, Lully, el Händel de las grandes óperas londinenses, Meyerbeer, Verdi, Wagner y la mayor parte de la ópera del siglo XX y XXI (de Strauss a Messiaen, de Berg a Britten) es ignorar (consciente o inconscientemente) una parte de la historia de la ópera.
Un ejemplo concreto de lo diferente que es componer para la escena y para el concierto, que además comentamos hace poco. Si cogemos a Berlioz, el Berlioz del Cellini y el de la Damnation. En Cellini no hay ni un solo efecto orquestal (una de las partituras más ricas y apasionantes de la historia) que no esté pegado al drama, que no busque un efecto teatral. En la Damnation la orquesta alcanza un vuelo casi independiente, aprovechándose de la estructura fragmentada de la obra (un libreto que nunca hubiera sido así si se hubiera escrito para ser una ópera representada). ¿Hay en alguna otra ópera de Berlioz un momento tan impresionista, tan sinfónico, que busca CREAR una acción y no subrayarla porque ya está en escena, como la cabalgada de Faust y Mephistopheles? ¿Desde cuándo una guinda cambia la receta completa?