La Vlaamse Opera de Gante y Amberes acaba de anunciar su programación para la próxima temporada:
http://vlaamseopera.be/en/#!/season-201 ... de=overlayTambién me parece una elección muy bien equilibrada, muy interesante. A mí me gusta el nivel predominante de la Vlaamse: un nivel medio, cuidado, sin alardes aparatosos y sin presumir de esos figurones de los que luego, tantas veces, terminas preguntándote que a qué viene tanto cuento. El mes pasado les he visto una producción de ¡otra! de mis favoritas,
Die Frau ohne Schatten, que me gustó, y ya es raro que salga bien un título tan difícil de hacer bien. Tenía una muy correcta producción del irregular Marco Arturo Marelli y, salvo la Emperatriz, que era más bien flojita (Marion Ammann), el resto del reparto cumplió con dignidad sobrada, especialmente Jon Villars, que cantó el Emperador con mucho poderío. Dirigía Alexander Joel.
Para 2011 y 2012, arriesgan pero se cuidan de guardar la ropa, quiero decir los abonos, con un gran Verdi (
La forza del destino, con la Naglestad y el Stoyanov; a Don Álvaro no lo conozco: Mikhail Agafonov), un Rossini (la coproducción entre Berna y Oviedo de
Il viaggio a Reims dirigida por Mariame Clément, que ya tiene 5 ó 6 años, pero sin privarse de poner a la batuta a Alberto Zedda) y, como los de Lyon, cierran temporada con una
Carmen, con Don José a cargo de Roberto Saccà. Hay un Donizetti, pero tan raro como la póstuma e incompleta
Le Duc d'Albe, con Elena Mosuc, Ismael Jordi y Giorgio Surjan en el reparto, y en el resto tambien siguen demostrando atender al público que quiera ampliar horizontes y gustos. Ponen la estupenda
Mahagonny de Weill dirigida por Calixto Bieito, que me encantaría ver, con Daszak cantando el Jim Mahoney; la rarísima
Charodeyka de Tchaikovsky, a cargo de la compañía del Mariinski, y un estreno mundial con producción de Guy Joosten:
Rumor, de Christian Jost, nacido en 1964.
Como bien decía el señor jlizarrabengoa a propósito de la programación de Lyon, no se explica de qué se queja la afición madrileña o bilbaína. Parece que más allá de los Pirineos el mundo ha cambiado y aquí todavía seguimos babeando con el vals de Musetta. No olvidemos que Gérard Mortier es, precisamente, de Gante.