delaforce escribió:
La opera es, primero y ante todo, un hecho musical. La inmensa mayoria de los aficionados a la opera, y tambien en este foro, como se ha comprobado varias veces en diferentes encuentas al respecto, privilegian los factores musicales: el canto y la partitura orquestal, sobre cualquier otro aspecto.
Ya lo discutimos en su día, poco puedo añadir. La esencia de la ópera no es la música, sino la música con una dramaturgia, la música que se expresa amalgamada con el lenguaje dramático. Si no, sería una sinfonía, o canto bizantino, o danza de la lluvia.
Para mí la ópera ha demostrado ser capaz de existir en muchos formatos, algunos impensables en el momento de composición (¿Verdi
autorizó que se grabaran sus óperas en dvd?

), y disfruto de todos ellos. Pero la esencia de la ópera sigue siendo comunicar en directo, en un teatro, en comunidad. Y en un teatro no hay música, canto, libreto, argumento, orquesta, luces, dirección de escena, escenografía, todo por separado y me quedo con lo que quiero. Es un todo, una experiencia artística, estética y humana. Global, y eso es lo que yo amo. Decir algo a través de todos los medios disponibles. Por supuesto mi opción no excluye al que va a la ópera por una sola o varias de sus
partes.
La ópera no puede ser sólo transmitir museísticamente una partitura a través de generaciones. Para eso ya está la edición de la partitura y las grabaciones. Montar una ópera significa
volver a decir, con todo lo que eso significa. Y ahí entra la interpretación de los cantantes, la lectura del director musical y, por supuesto, el concepto del director de escena.
No quiero convencer a nadie. Sólo sé que mis experiencias más fuertes viendo y oyendo ópera (en mi casa o en el teatro) han sido cuando todos los elementos se funden y de pronto empiezan a disparar significados y encender sensaciones. La frase final de Anja Silja antes de llevarse al bebé y de pronto las cuerdas de la orquesta y el cielo de Braunschweig abriéndose a la nieve. O Nina Stemme parodiando a Herodias, con una música tóxica, de lujuria y violencia, mientras Herodes la graba en vídeo como en una wild party y los ancianos se desnudan y danzan alrededor de ella. O René Kollo, en dvd, transfigurado, en ruinas como la Alemania que le rodea, agrietada, ese friso épico caído y roto en el suelo, ya no hay héroes, René Kollo y David Alden lo saben y lo transmiten.
Es el todo, cuando todo funciona, ahí está la ópera (o
mi ópera) y la he visto.
Así que como comprenderá, aunque alabo su gusto por las predicciones Gandalfianas, donde usted ve ocaso yo veo un mediodía excitante que alimenta cada día mi pasión por la ópera.
Carl Tunner escribió:
Totalmente de acuerdo. Yo no conozco a ningún aficionado y me codeo con muchos de todas las partes de España con teatro de ópera, que se haya aficionado a la ópera por ningún director de escena.
Yo tampoco, no he dicho eso.
Carl Tunner escribió:
El Sr. Mortier tiene como única guía para programar la escena. Otro ejemplo es el Cosi que tenía prevsito Moral con un reparto apañado, pero que echa a abajo porque quiere que lo dirija escénicamente Haneke. Eso es lo esencial para él, cante quién cante, esté disponible, quién esté disponible, en el momento que este señor esté dispuesto a realizar su puesta en escena. Eso es así. Son hechos, no opiniones.
No creo que su única guía sea la escena, sino el conjunto: conseguir al equipo más comprometido posible. Insisto, mire
sus repartos de Salzburgo.
Sobre el Così, no creo que Flórez se comprometiera con un concepto escénico que no sea colocarle por delante de la orquesta y hacer unos cuantos gags.

Aparte que seguramente es más un asunto económico, ya sabe.
Aunque hay cosas que no me gustan de Mortier (y cuando el tono es constructivo, las digo), su forma de programar me gusta más que la de otros gerentes: poner una ópera porque quiero decir algo con ella, y elegir un equipo artístico que lo haga posible. Hasta ahora le ha funcionado muy bien, espero que en su etapa en el Real también sea así, aunque es verdad que ya no es el que era.