Y ahora...
PAGLIACCIJUANETELa escena se sitúa en campaña electoral, en un pequeño pueblo en el que las elecciones municipales están a punto de celebrarse.
Acto I
Tras el prólogo, empieza el acto con la llegada de Canio, candidato a alcalde, que va a dar un mitin en un pequeño pueblo. Se encuentra a los lugareños pegando carteles de su partido político. Le acompañan en la caravana la jefa de campaña, su esposa Nedda, el jorobado Tonio, secretario de organización del partido, y Beppe, ayudante. El recibimiento es acogedor, y el político anuncia al pueblo que esa noche habrá un mitin-espectáculo al que nadie ha de faltar. Los lugareños perciben lo celoso que el candidato resulta ante cualquier insinuación/acercamiento a su esposa...
Marchan al bar, y Nedda queda sola. Preocupada por la dificultad de la campaña... y segura de que perderán las elecciones. Se ve sorprendida por Tonio, que la descubre dando por segura esa derrota. Tonio le propone "mover la silla" al candidato, pero Nedda se niega y desprecia a Tonio. Éste, con el poder que le brinda ser secretario de organización del partido, le amenaza gravemente, abandonando la escena...
Intermedio
El intermedio sirve para prepararnos para el mitin, que como todos, resultará muy exigente con el público...

Tonio ha metido en la cabeza a Canio que su esposa le está preparando una campaña que le llevará a la ruina, ya que sus intereses ya no están con el partido, sino con su oposición...
Acto II
El acto comienza con el coro de aldeanos que se van sentando para escuchar a su lider. Entre ellos está Silvio, un anarquista que no cree en los sistemas establecidos.
Comienza su mitin Canio, pero el veneno de Tonio está haciendo efecto. Empieza a dudar de todo lo que dice, lo que hace que los aldeanos empiecen a silbarle, al no entender su falta de compromiso, su falta de fe en el proyecto político que está presentando. Poco a poco asciende su irritación, y empieza a cargar su ira contra su esposa, responsable de su campaña... En un momento de especial exaltación, agrede a su esposa, y le recrimina como responsable de su campaña el fracaso que se avecina...
Silvio, que no cree en los sistemas democráticos, entra en acción para intentar desplegar una pancarta anarquista. Pero finalmente Canio en plena exaltación, mata tanto a su esposa como al anarquista.
Con un terrible e irónico "La commedia è finita", concluye la ópera, mientras la Guardia Civil se lleva al presunto asesino, y el telón baja, ocultando los cuerpos inertes de los dos asesinados, ante la sorpresa generalizada de todos los asistentes...
DELAFORCESe levanta el telón. En el planeta Rugger, durante el Primer Interregno del Imperio Galáctico, un circo ambulante compuesto por miembros de varias razas, recorre algunos pueblos de este inmenso mundo. El “hansi” (especie parecidos a roedores, bípedos de apenas un metro de altura, con algunos poderes síquicos) Tonio, recuerda a la audiencia que los miembros de la troupe también albergan sentimientos.
Canio, un “Khalar” (humanoides de tres metros, con cuatro brazos y una fuerza enorme), anuncia que la función empezará antes del anochecer, y baja del carro a su amante, la humana Nedda. Los lugareños, también humanos en su gran mayoría, invitan a Canio y otro “Khalar” del circo, Beppe, a la taberna. Por gastar una broma, comentan que Tonio quiere robar el cariño de Nedda, y el enorme Canio reacciona con gran violencia, que deja a todos soprendidos y pensativos.
En realidad, Tonio sí está enamorado de Nedda, pero la joven humana desprecia al diminuto alienígena. En realidad, está engañando a Canio con un humano del circo, Silvio. Utilizando sus poderes síquicos, Tonio sorprende a Nedda y Silvio, y avisa de la situación a Canio, que interrumpe a los dos amantes, pero no puede capturar ni identificar a Silvio. Aunque amenaza a Nedda, no puede conseguir que la muchacha revele el nombre de su galán. Beppe arrastra a Canio y le recuerda que deben prepararse para la función, pero el “Khalar” no puede apartar de su mente la imagen de Nedda, engañándole con un humano, alguien de su propia raza, algo que Canio ha temido siempre que acabara ocurriendo.
La troupe va a representar un arriesgado juego de acrobacia, durante el cual Silvio y Nedda deben intercambiar varios cuchillos. En ese momento, Canio cree reconocer en Silvio al amante de Nedda, e interrumpe la rutina. Nedda trata de involucrar al “Khalar” en el ejercicio, pero, preso de la locura, estrangula con dos de sus brazos a Nedda, y con los otros dos a Silvio, que se apresuraba en su ayuda. Aún le quedan fuerzas para arrojar uno de los cuchillos a Tonio, antes de declarar que la función había terminado.
LE GOUVERNEURAquí vamos a hacer algo verdaderamente transgresor. Vendemos las entradas como si realmente fuese la ópera de Leoncavallo, pero cuando empieza la representación lo que se ve en el escenario son unas imágenes al fondo difuminadas de Gaby, Fofó, Miliki y Milikito, mientras que se oye una música de Sciarrino y unos acróbatas dan saltos en pelota picada. Cuando el público empieza a lanzar objetos contundentes al escenario, uno de los saltimbanquis se acerca al borde del escenario y dice "La commedia è finita". Telón.
LOGEPersonajes:
Canio: Concursante de un reality show
Nedda: “
Silvio: “
Tonio: “
Beppe: Presentador de un reality show
Público
Prólogo
Un plató de la RAI. Público a derecha e izquierda. En el centro, Beppe, el presentador, con un clavel reventón prendido en el ojal, hace pruebas de sonido: “¿Se oye? ¿Se oye?” Cuando todo está en orden, anuncia que van a conectar inmediatamente con la casa, pues es día de nominaciones y los cuatro concursantes que quedan irán pasando por el confesionario, hasta que, a las once, se sepa quiénes son los nominados. Y, como estamos en la semana de Carnaval, la dirección del programa ha hecho disfrazarse a los cuatro como personajes de la Commedia dell’arte.
Acto I
El escenario aparece dividido en dos partes: abajo, una chaise longue donde están medio tirados, y en algunos casos tirados del todo, Nedda disfrazada de Colombina, Silvio de Pierrot, Tonio de Arlequín y Canio de Brighella. A causa de una enfermedad rara que los demás desconocen, Silvio no puede impedir lanzar continuas risitas al estilo Mozart de Milos Forman. Arriba, el confesionario: una pequeña habitación a la que se accede por un tramo de escalera, que por todo mobiliario presenta un sillón, un monitor y una bombilla pendiendo de un cable.
Súbitamente, abajo se oye por los altavoces: “Silvio, a nominar”. Silvio sube, riéndose, entra en el confesionario, se sienta en el sillón y empieza a hablarle al monitor. Dice que a Nedda no la nomina porque confía en disfrutar de una semana más de edredonning continuo. (Risita) Y que luego, entre Canio y Tonio se lo ha tenido que jugar a piedra-papel-tijera consigo mismo y ha salido Tonio (Risita). Se queja de que el sillón es muy incómodo y sale.
“Nedda, a nominar” se oye abajo. Nedda sube y, mascando chicle, se sienta ante la pantalla. Anuncia que va a nominar a Tonio porque durante la siesta ronca como un condenado y así no hay quien recupere las horas de sueño perdidas con el edredonning. Ah, y pide que cambien el sillón porque durante el rato que ha estado sentada en él se le ha clavado algo en salva sea la parte.
“Tonio, a nominar”. Tonio, un cachas de anuncio de gimnasio con una tabla en los abdominales en la que se podría hacer la colada, empieza quejándose de que Nedda siga aplazando el revolcón que le tiene prometido desde el día del casting y que, en cambio, se dé el lote con los otros dos. Claro, como no procede de una familia desestructurada, ni se ha cambiado el sexo, ni lleva catorce piercings en las cejas, ni ha cumplido condena por tráfico de drogas, es el rarito del grupo y Nedda no quiere nada con él. Nomina a Canio, pues le fastidia que sólo se cambie de ropa interior cuando cambia la fase de la luna.
Antes de salir, se agacha y saca de debajo del cojín una grabadora que esconde en el bolsillo. Llega a la sala inferior, tras cruzarse en la escalera con Canio, y la encuentra vacía, pues Silvio y Nerea se han largado una vez más a hacer crujir el somier. Pone en marcha la grabadora y descubre que la parejita ha dicho su nombre arriba. Tras echar cuentas, llega a la conclusión de que esta noche no se libra de ser nominado. “¡Por la Virgen de Agosto, que me las pagarán!”, exclama vengativo.
En esto baja Canio, que es un buenazo que no se ha metido con nadie en todo el programa, y que, por no perjudicar a los demás, se ha nominado a sí mismo. Pero se encuentra con el rencoroso Tonio, que, para encizañar, le dice escuetamente: “Te han nominado. Los dos”. Canio se transforma, en su rostro empieza a acumularse la ira: “¡Lo sabía, son más falsos que un euro de chocolate! Ella, Canio por aquí, Canio por allá. Y él, haciéndose el simpático todas las mañanas con sus ridículas risitas” No ha terminado de decirlo, cuando da la casualidad de que se oye una de ésas, proveniente del dormitorio, entre quejidos de los muelles del colchón. Canio ruge: “¡Ríe, payaso! ¡Ríe! ¡Ya te reirás menos cuando te parta los dientes!” Cae el telón.
Acto II
En el plató de la RAI. El público se agita, inquieto y morboso: “¡Vamos, vamos, que empiece! ¿Por qué tardáis? ¿Por qué tanta publicidad? ¡Ya son las once!” Beppe entra y establece la conexión con la casa. En una pantalla gigante se ve el salón, con Silvio y Nedda sobre la chaise longue dale que te pego, y Tonio en un rincón jugando a la Wii. Beppe se da cuenta de que falta Canio y lo llama: “¡Canio, a la sala!”. “¡Voy!” se oye, y aparece inmediatamente al fondo.
Canio ha pasado por la cocina y trae un cuchillo jamonero en la mano. Inmediatamente, se acerca a Silvio y Nedda y pregunta: “¿Quién me pone la pierna encima?”. Pero como la pareja está a lo suyo, no le oyen. “¡Que quién me pone la pierna encima, digo! ¡El nombre! ¡Quiero el nombre!” Silvio, cabeza abajo y lanzando risitas, sigue sin enterarse de nada, pero Nedda, que está mirando al techo, se da cuenta de lo que pasa y trata de avisar a su amante: “¡Silvio! ¡Cuida...!” No le da tiempo. “¡Aarrgg! ¡Lo sabía!”, se desgañita Canio, y hunde el jamonero tan profundamente en la espalda de Silvio que atraviesa también a Nedda y deja a los dos ensartados en la chaise longue.
En el plató, Beppe empieza a dar saltos: “¡Que se los ha cargado! ¡En directo! ¡Menudo puntazo para el share!”
Mientras tanto, en la pantalla, se ve a Tonio, que se coloca en el centro de la imagen, alza la mano en que lleva el mando de la Wii, y exclama patéticamente: “¡La audiencia è infinita!”
ANGELPARSIFALPRÓLOGO
Una plaza muy concurrida. Llega una moto a escena espantando a muchos punkis y fumaos que hay en las inmediaciones. En él, sale bajando un señor raro que se hace llamar Beppe. Y aprovecha una pared donde está anunciado un concierto de Lady Gaga para colgar su cartel pintarrajeado de su compañía de Heavy Metal "I Pagliacci", lo que le vale pasarse toda su aria perseguido por chonis fans de la belénesteban y la susodicha gaga, pero al final convencidas aceptan los flyers (pases) para el concierto.
En esto aparece una caravana en la que bajan unos tipos raros con pinta de punky-fumeta-satanistas : Nedda, Canio, Tonio y Beppe. Todo sigue más o menos como en el libreto hasta que Canio, después de espantar a un pijo colgao que le quería meter mano a Nedda, aparece un tío del monton llamado Silvio, que ha venido siguiendo la Caravana con la vespa, pues se quedó prendado de Nedda en un concierto que dieron en no se qué polígono industrial.
Ella le promete darle todas las pastis que quiera si lo saca del grupo de Canio, que está desfasado y al que le cayó un vaso de absenta como portesta en el concierto anterior.
Canio, que lo sabe todo canta el Vesti la Giubba poniéndose el traje gótico a lo Marilyn Manson.
Interludio que nos lleva a una sala de un garito en los bajos fondos de la ciudad, donde ya están los asistentes (el coro vestido de punky,gotico,rapero y demás tribus urbanas con calimocho en la mano)y todo el equipo musical preparado. Entonces suben al escenario a tocar la canción, que durará 20 minutos (como una canción de Mägo de OZ, creo) en la que se van alternando frente al micrófono.
hasta que Canio empuja de celos a Nedda, reclamándole por sus amoríos con el pringao del Silvio, y Nedda intenta reanudar el concierto, hasta que canta el Pagliaccio non son a capella (para el coro, no así para el público que naturalmente lo oirá con orquesta), y la gente, creyendo que está cantando da muestras de júbilo cuando Nedda le da réplica, pero Canio coge una botella rota y dispuesto a desfigurarla, salta Silvio, forcejeando los tres, despertando el júbilo de los más colgados de Crack y demás drogas.
Al final todo se para cuando empuja a Nedda, con tal mala suerte que se pincha en el cuello con uno de los pinchos de la muñequera gótica de canio cuando intentaba defender a silvio, estrangulado por una cadena de Canio.
Llega la policía y sentencia Beppe : La commedia è finita!
FIN