Pues brace yourself, porque los niños fueron los que mejor estuvieron sobre el escenario.
Bueno, es una broma. Bros empezó flojo, con una voz atirantada y delgadita, pero fue mejorando e hizo un final bastante fuerte, en el que sospecho que ignoró las indicaciones del director de escena para sentirse más cómodo, porque fue un moribundo muy robusto, danzando de un lado al otro del escenario. Koch me decepcionó un poco, la voz empezó fría, dando la impresión de estar oscurecida de forma forzada, como si la cantante se sientiera insegura. Sin embargo, en la segunda parte, actos 3 y 4 (donde tiene sus grandes escenas) se portó bien y cantó con elegancia y pasión. Sobre el resto del reparto, nada (bueno, Toledano tuvo algunos agudos bravos, y cantó bien, lo que pasa es que la voz no es muy rica cuando baja de las alturas). La dirección de Villaume bien sin más (y cabía esperar más). Como siempre que los cantantes van de menos a más en un estreno, cabe esperar que en futuras funciones se sientan más cómodos, porque en ésta creo que no pasaron de dignos, con algunos momentos buenos.
El año pasado me llevé una sorpresa muy agradable con el estupendo Korngold de Decker, que es un director que no me suele gustar demasiado. Yo creo que este Werther no es nada del otro mundo. El suelo circular que aparece tras unos paneles corredizos es bonito, con colores cambiantes según las estaciones. La iluminación está muy bien trabajada. Y eso es lo único bueno que le encuentro. Charlotte en manos de Decker es un personaje estilizado, muy de posturas fijas y "significativas", pero frío como una estatua. Sophie es una de las niñas que Maurice Chavalier ve corretear en el parque en Gigi y poco más. Albert no existe. Schmidt y Johann existen pero parece que su único propósito en la vida sea irritar al espectador y sobresaltar a los personajes de la obra con sus andares de malos de Mortadelo y Filemón (y, francamente, cuando se acercan a los niños uno está tentado de alertar a un policía). El hecho de que Bros corra como un Radamés verraco cuando está a punto de morir ya he dicho que no puedo creer que sea idea del Decker. En fin, imágenes bonitas, un vestuario agradable y poco más. Pero ya aviso de que le tengo manía a Decker, que fue abucheado al final por parte del público sin que el resto lo defendiera incrementando el nivel de intensidad de sus aplausos.
Aún así, la función es agradable. Bros y Koch ofrecen buenos momentos y espero que vayan a mejor. Yo tengo entradas para otros dos días y no estoy pensando en desprenderme de ellas ni mucho menos.
Como compensación a mis comentarios, un poco precipitados porque tengo un fin de semana vertiginoso (y de los que, francamente no os aconsejo que os fiéis mucho), ofrezco un enlace a la crítica de Pérez de Arteaga:
http://www.larazon.es/noticia/6816-wert ... r-caligari