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AY. qué manía de darnos por aludidos siempre. Si yo hablo de paletez, no me refiero precisamente a los miembros de este foro que demuestran constantemente un nivel increible en sus juicios y apreciaciones. Al hablar de paletez, obviamente, no incluyo a TODO el público del Real. Faltaría, puesto que yo también lo soy. Pero hay que ser sinceros. En España, en general, hay poca afición musical real. Muchos abonados, sí muchos, son abonados porque hay que serlo. Los comentarios de pasillo a veces son indignantes: mucha gente que va y no sabe a lo que va, es que esto no se puede cantar (comentario escuchado en Tamerlano), a ver de qué va esto (comentario escuchado en Monteverdi) etc etc Todavía recuerdo una entrevista a Lomana, abonada del Real, en la que decía que había que ser sinceros, que Wagner no le podía gustar realmente a nadie porque es un pestiño, pero había que ir (a raíz del último Tristán de Madrid). Ganado de ese tipo, no nos engañemos, abunda, qué le vamos a hacer. El hablar de visonazos es una metáfora: me refiero a ir al Real como uso social, cosa que ya denuncia el gran Galdós en varias de sus novelas. Falta conocimiento musical: alguien aficionado a la música barroca debe conocer perfectamente quienes son Les Arts Florissants, algo que no se percibía precisamente en la trilogía Monteverdi: el público, en gran parte, no sabía la importancia de lo que allí iba a ver. No creamos, ingenuamente, que los foreros de Una noche en la ópera son representativos del público mayoritario, ni mucho menos. Dos puntualizaciones: - No conozco el porcentaje real de abonados de esta temporada. Sí sé perfectamente que sólo es obligatorio dejar un 30% fuera de abono. Esto, en otros países, es impensable. Por no hablar de sistemas mucho más racionales, como el de el teatro de los Campos Elíseos de París, en el que uno se confecciona su propio abono según sus gustos y disponibilidad de tiempo. Me explico: ofrecer abonos de 4, 6, 8, o x óperas que el usuario escoge libremente. - Le bourgeois gentilhomme no es precisamente una obra de teatro. Es lo que Lully calificaba como comedie-ballet: mezcla de teatro, ballet y ópera, espectaculo barroco total, utilizando términos wagnerianos. Es muy respetable que a uno no le guste Lully, lo entiendo. Pero no es nada respetable que en una ciudad con una oferta cultural bastante floja todavía (aunque ha mejorado en los últimos años) algo de este calibre no venda. Y para muestra un botón. ¿Alguien puede discutir que Gustav Leonhardt es uno de los mayores representantes de la interpretación barroca vivos? ¿Ver a Leonhardt no es algo así como tener la oportunidad de ver en directo a un Karajan, un Kna, un Domingo, etc etc etc? Pues bien, ya he ido a varios conciertos suyos a teatro medio vacío. ¿Qué no se publicita? No hace falta: esas cosas se buscan, se está uno pendiente... Sólo he visto un llenazo total en el ciclo que organiza el ayuntamiento de Madrid en Semana Santa, en la catedral de la Almudena porque era gratis. Conciertos que suelo frecuentar y en los que uno debe hacer sus dos horitas de cola para pillar sitio; siempre, en la cola, el comentario más oído es ¿y hoy, qué dan? Y otro botón: Festival de Música Antigua de Málaga. Hace años se cobraba, bien poco por cierto, y no llenaban programas como un Stabat Mater de Pergolesi con Al Ayre Español y López Banzo con Carlos Mena. Desde que son gratis, con la consiguiente bajada de nivel, llenazos. España todavía es así. Qué le vamos a hacer.
Otra puntualización: me meto con Moctezuma por tres razones. Una, porque la obra estaba esquilmada, creo que el público se merece un respeto y que le sea ofrecida la versión integra. Dos, porque la orquesta no tenía un gran nivel, tanto como presume Mortier de ofrecer lo mejor. Y tres: porque había una clara manipulación ideológica. Por otra parte, desprender de lo que he dicho cosas como que "me gusta lo moderno" o que voy a platea, me parece fuera de lugar. Mi sitio suelen ser las sillas de anfiteatro, esas que uno está que parece un taburete de bar, de escasa o nula visibilidad. Mi presupuesto no alcanza a más. Eso sí, las programaciones del señor Mortier vienen bien para la crisis: me permitirán ahorrarme una pasta. Un tío que dice que en el Real el público no está preparado para Moisés y Aarón pero trae algún que otro engendro de amiguetes. En fin.
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