La temporada tiene tres graves defectos, a mi entender:
Primero, está desequilibrada. En un teatro de temporada, donde se ofrecen trece espectáculos anuales, éste es un punto importante, y a tener en cuenta. No hubiera pasado el corte en el juego del señor Almaviva.
Segundo, dentro de ese desequilibrio, tiene algunos títulos poco atractivos. El doble programa Iolanta/Persephone; el Verdi coreografiado; la performance de la señora Abramovic; incluso la ópera de Mercadante (anda, que no hay títulos de Mercadante inéditos en Madrid desde hace más de un siglo), la dirija Muti, o su porquero; el
Ainadamar, que se deja escuchar, pero que habría dos docenas de óperas estrenadas en el siglo XXI más interesantes para traerlas al Teatro Real...
Tercero, la increíble reiteración de títulos recientemente ya ofrecidos.
Todo ello combinado, hace que sea una temporada realmente pobre y, comparando con la última del señor Moral, una tremenda decepción. El señor Mortier, contratado para mejorar y dar más relevancia a las actividades del Teatro Real, está haciendo, de momento, un trabajo claramente mejorable.
Dicho esto, y Dios mediante, pienso acudir a todos los espectáculos salvo la performance de la señora Abramovic y el señor Antony, y el Verdi coreografiado.