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Ahora van a descubrir América. En La Scala ha habido un público duro, braveador/abucheador o tifoso sieeeeeeeeeeeeeempre, que se suele localizar, (como en cualquier teatro, porque los que pagan 200 euros para ira a butaca como acto social no suelen manifestarse ni a favor ni en contra) en la galleria o loggione. Los enfrentamientos entre sectores del ´público también han sido tradicionales en los teatros italianos y lso que cultiven las grabaciones en vivo, pueden comprobarlo. Recuerdo una Fedora de Napoli con Del Monaco que tengo por ahí, en el que hay un trozo de la grabación que consiste en insultos entre una parte y otra del San Carlo.
Por otro lado, dos últimos comentarios:
-Que en el artículo de la Grisi queda claro, que el agredido fué el que abucheaba. Como a mí me ha pasado algunas veces (que he recibido insultos e improperios or ello), comprendo que no gusta (y menos hoy día), porque como bien dicen en el propio artículo, hay que seguir colocando los productos-camelos de la actualidad.
-No es de extrañar (y cuando ví el reparto y director de esa Tosca ya barrunté que habría "fiesta" y lo he confirmado con la escucha de una grabación y el testimonio de dos personas que han estado presentes en dos funciones distintas), que cuando se anuncia en toda una Scala de Milán una ópera tan emblemática de repertorio italiano con un agitapalos como el Wellber éste (ya lo dije, cuando le ví el Onegin en Valencia, que se lo iban a cargar - estaba claro) y un reparto semejante, sólo paliado por las funciones que ha cantado Radvanovsky y el aceptable Lucic, se iba a montar la mundial.
Por tanto, mi opinión es que el que desee aplaudir y bravear lo haga, el que crea que se debe abuchear lo mismo. Eso sí, en los momentos adecuados y que no se moleste. Pero, si un teatro como La Scala ya ni siquiera va a tener un reducto que diga las verdades del barquero y haga ver el camelo diario de la ópera actual... aplico lo que ya he dicho en tantas ocasiones, el nivel ya por los suelos, se irá definitivamente al garete. Terminarán cansados, como yo y tantos otros en los teatros de aquí. Lo que ha he dicho tantas veces, aficionados molestos, efectivamente, tifosi rancios a erradicar, de cara a la ópera de ahora que se quiere imponer. La de las propuestas escénicas, con cantantes "vale cualquiera", labor global, agitapalos varios, camelo-divos y mudos reinantes.
Ese Loggione de la Scala siempre lo he emparentado con el 7 de Las Ventas. QUizás, excesivos, quizás demasiado estrictos e inflexibles, quizás se pasan muchas veces, pero.... NECESARIOS para mantener el nivel que debe tener la primera plaza del mundo.
_________________ "El canto como la belleza que se convierte en verdad" (Friedrich Schiller)
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